Los indignados toman la capital: Visita al campamento de Bruselas

Artículo publicado el 9 de Junio de 2011
Artículo publicado el 9 de Junio de 2011
Unas cuantas tiendas, cocina al aire libre, unos sofás viejos y pancartas colgadas de los árboles reclamando la  '¡democracia real ya!
' e invitando, en cuatro lenguas, a tomar la calle: el sábado 28 de mayo, siguiendo los pasos de las protestas españolas que hoy se extienden por toda Europa, los indignados de Bruselas se instalaron en un campamento pacífico en la Plaza de Moscú, en el barrio popular de Saint-Gilles.

La capital de Europa se mueve al ritmo de la revolución española. A finales de mayo, algunos jóvenes estudiantes españoles comenzaron a organizar asambleas populares no muy lejos de su embajada.

L'assemblée a lieu dans le quartier de St-Gilles pour toucher un public concerné

 "La situación belga es menos estable de lo que uno cree"

"Al principio, nuestro objetivo era sobre todo mostrarnos solidarios con la resistencia pacífica que se está organizando por el momento en Madrid, Barcelona, Valencia...", cuentan Salva y Julián, dos de los pioneros del movimiento. Rápidamente nos dimos cuenta de que no podíamos centrarnos únicamente en lo que está pasando en España. En la primera asamblea (el viernes 20 de mayo), éramos 700 personas. Había españoles, pero también muchas otras nacionalidades: belgas, portugueses, italianos... Hemos descubierto que la situación belga es menos estable de lo que nos imaginábamos al principio, que hay problemas similares en cuanto a empleo, paro o precariedad. Aquí hay mucha inmigración, estamos en el centro de Europa, con instituciones que influyen en la vida de 500 millones de personas. Era importante abrir el debate y abrirse a los demás". Basta con echar un vistazo a la infografía realizada por la web de Radio France Internationale sobre las "deudas y déficits públicos de la UE" para constatar que la deuda de Bélgica sobrepasa la de Portugal y la de España... Así que el último viernes de mayo pusieron rumbo a Saint-Gilles, un barrio multicultural y popular de Bruselas, "para dejar la simbología puramente española y llegar a otros ciudadanos".

Fuente: Radio France Internationale

Ideal y pragmático: el movimiento se busca a sí mismo

Y la apuesta funcionó: el sábado 28 de mayo consiguieron reunir a cerca de 400 personas para asistir a la asamblea pública de las 19h en el campamento, que ha tomado la Plaza de Moscú. Por turnos, hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes, de diferentes orígenes, se acercaron para expresar durante unos minutos lo que les preocupa. A modo de tribuna, una minúscula mesa recuperada en la calle y un megáfono. Aplausos y comentarios cierran las intervenciones de los oradores, en ocasiones cohibidos, que, unas veces denuncian el capitalismo y sus efectos en la pobreza y las desigualdades sociales y otras se adentran en reflexiones sobre los objetivos políticos del propio movimiento. A veces las cuestiones tratadas son más pragmáticas: "¿Cómo vamos a organizarnos para continuar con el campamento, para la basura, para ir al baño? También tenemos que comunicar más con los vecinos de la plaza, que no entienden lo que estamos haciendo aquí", dice preocupada una chica.

¿Empezarán allí también los problemas como ha pasado en la Puerta del Sol ante las quejas de los comerciantes?

Los discursos que se suceden muestran también que la mayoría de los ciudadanos que hoy están del lado de los jóvenes españoles es gente que ya está comprometida con otras causas: por el derecho a una vivienda, contra la pobreza, los centros cerrados o la privatización de los servicios públicos. También hay jóvenes que son miembros de partidos de extrema izquierda, como Aurélie, que pertenece al PTB (Partido de los Trabajadores Belgas) y vuelve de Madrid, donde ha pasado unos días para conocer a los indignados de la Puerta del Sol. Toda la fuerza y la fragilidad de este incipiente movimiento están ahí, en la diversidad de motivaciones y de opiniones que componen esta asamblea heteróclita. Estallan las preguntas y se enfrentan las ideas: ¿La finalidad de la acción debe limitarse a la acampada o hay que ir más allá? ¿Es realmente necesario librarse de toda referencia al sistema de partido político y de la tradicional división izquierda-derecha? El debate va por buen camino y se desarrolla en un ambiente sereno y con buen humor.

Restablecer el ágora griega

"El debate entre ciudadanos con el espacio público de fondo es el espíritu de la democracia real", comentan Salva y Julián. "Estamos volviendo a los principios del origen, los del foro romano, los del ágora inventada por los griegos. En concreto estamos experimentando con un poder que no se ha perdido". Otro indignado de la plaza resume la situación con sutileza: "El movimiento es un sistema complejo, como un organismo vivo en crecimiento". Poco a poco parece que una estructura está emergiendo. El grupo se divide así en diferentes comisiones, encargadas de volver a la asamblea con proposiciones concretas. Unos se ocupan de la comunicación, otros del contenido, y hay quien se encarga de los problemas de logística. En cuanto a la cuarta comisión, esta es la encargada del contacto con el resto de movimientos que se están desarrollando en Bélgica, sobre todo en Lieja, así como en otros países. También se está hablando de redactar un manifiesto, a semejanza del redactado por los ocupantes de la Puerta del Sol.

Sigue el movimiento Democracia Real Ya en Bruselas

Fotos: ©Amélie Mouton