Los inmigrantes siguen llegando a Sevilla, España y Europa

Artículo publicado el 12 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 12 de Mayo de 2009
Pero sus derechos como trabajadores y humanos están en juego, mientras el estatus de ilegal o legal está siendo solucionado

A la vuelta de la esquina de una peluquería en el casco antiguo de Sevilla, Madalin Escariu, pasa el rato al sol frente a la tienda de ultramarinos donde trabaja su amigo. "Llegué aquí hace dos años porque mi hermano, que tiene dos hijos, trabaja aquí. Yo también quiero casarme con una española", dice. Este chico rumano de 24 años, que conduce un camión por las noches, tiene un título en ingeniería industrial y tenía un buen trabajo en la antigua Yugoslavia, pero quería más. La transición fue más o menos suave. "El papeleo fue fácil, porque yo también soy de la Unión Europea. Me gusta este lugar. La gente me trata a mí y a los otros inmigrantes bien. No en todos lados, pero la mayoría son amables".

Casi 600.000 trabajadores inmigrantes se volvieron ‘legales’ en 2005 gracias al programa de regularización del gobierno socialista de España. No fue el primer programa semejante, pero fue el mayor de este tipo: los inmigrantes que demostraron que podían conseguir un trabajo pudieron obtener sus permisos oficiales de residencia y de trabajo en España. Esto reunió protestas desde algunos líderes de otros países de la UE y desde los conservadores del Partido Popular (PP) de España. "Era irresponsable decir que todos tenían derecho a venir, porque era poco realista", dice José Luis García, de 27 años, presidente de la sección joven de las Nuevas Generaciones del PP en Sevilla. "Agravaba la situación de la inmigración en España".

Regulación para proteger a los inmigrantes

(Foto: ©Thomas Gam Nielsen)

Kingsley, de 26 años, camina entre los coches esperando la luz verde del semáforo durante 12 horas al día. Él es uno de los muchos vendedores de pañuelos que hay en los semáforos de la ciudad. Por la noche, él es el mismo Kingsley que echa de menos a su familia y su vida en Nigeria, que dejó hace tres años. "Esperaba que Europa fuese un mejor camino para responsabilizarme de mi familia, pero no fue como pensé. Solo estoy intentando sobrevivir. Viajé solo. Telefoneo a mi familia de vez en cuando. No sabía que tenía que tener papeles para trabajar", dice. Cuando tiene suerte, gana hasta 15 euros al día, pero los ingresos son irregulares. "Sería mejor tener papeles para poder conseguir un trabajo, pero ahora mismo el gobierno no está dispuesto a ayudar. Yo podría tener una fuente regular de ingresos y planear cuánto dinero enviar a mi familia".

En Europa, la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) ha estimado que entre 5 y 8 millones de inmigrantes trabajan sin documentos. No hay estadísticas exactas de inmigrantes indocumentados en España, pero un reciente informe hecho por el proyecto de investigación paneuropeo Undocumented Worker Transition (Movimientos de Trabajadores sin Documentos) concluyó que la masiva regularización "no reconocía el número total de trabajadores en la economía informal". "El programa era necesario porque no podemos tener inmigrantes que vivan fuera de la ley", dice Alejandro Jiménez García, de 23 años, desde el Partido Socialista Español. "Los inmigrantes vendrán siempre a Europa con o sin regulaciones. Ellos vienen aquí para tener una vida mejor, no para conseguir papeles", dice, añadiendo que los inmigrantes que trabajan en la economía informal son más vulnerables que los que tienen documentos. 

(Foto: ©Thomas Gam Nielsen)Lidia Fabiola Chiza Guangasi, de 27 años, corta ensaladas tipo iceberg, tomates y cebollas en el Mesón El Serranito, un restaurante cerca de la histórica plaza de toros de Sevilla. Cuando vino por primera vez en 2000, pasó dos años trabajando por solo "100 Euros y un par de zapatos" antes de que se escapara de su prima, quien la estaba maltratando. "Solía dormir entre 2 y 3 horas por noche, trabajando 7 días a la semana. Ella era muy estricta. Yo iba a comprar naranjas por la mañana, luego limpiaba el baño y el resto de la casa. Su marido solía dar vueltas desnudo mientras me insultaba"·, recuerda. Cuando ella se escapó, no tenía ni papeles que le permitieran trabajar en España, ni dinero para volver a Ecuador. Conoció a su futuro marido y se quedó embarazada, lo que en cierto modo era su billete hacia un nuevo futuro. "Durante el embarazo tuve problemas y cada dos semanas tenía que ir a la doctora, que decidió ayudarme a conseguirme los papeles legales", dice, explicando lo que aquel acto de humanidad significó para ella. "Tenemos suerte de haberla conocido. Estoy orgullosa de ella, nos ayudó".

Otros inmigrantes podrían tenerle miedo al sistema. Comisiones Obreras, uno de los dos mayores sindicatos de obreros de España, dirige centros para inmigrantes en las mayores ciudades y pueblos de España. Ellos no diferencian entre trabajadores inmigrantes que tengan o no documentos. “Nosotros protegemos los derechos de todos los trabajadores”, comenta Nora Barreiro, que trabaja con el tema de la inmigración. “Los inmigrantes sin papeles podrían tener incluso más miedo de venir a nosotros si tuvieran problemas”.

Crítica a los esfuerzos de la UE en la lucha contra la inmigración ilegal

En febrero de 2009, el Parlamento Europeo votó por las sanciones dirigidas a quienes contratasen trabajadores ilegales. "Esta ley enviará una fuerte señal a patrones y a aspirantes a patrones de inmigrantes ilegales para que sepan que Europa no es una batalla campal y que el empleo ilegal no va a ser tolerado más tiempo", dijo antes de la votación Simon Busuttil, un maltés miembro del EPP-ED (Partido Popular Europeo-Demócratas Europeos), el mayor grupo político del parlamento de la UE.

(Foto: ©Thomas Gam Nielsen)Ambos, conservadores y socialistas, votaron por la directiva. El socialista Alejandro Jiménez García ve la directiva como la forma de proteger a los inmigrantes, más que una señal de que "Europa no es una batalla campal". "Los inmigrantes deberían ser ayudados. Ellos son ilegales, pero no podemos y no deberíamos aceptar que sus jefes les traten de forma diferente a los trabajadores legales", comenta. Sin embargo, varios grupos de derechos de los inmigrantes e investigadores critican la nueva directiva. "Intensificando los controles de inmigración no vamos a eliminar el trabajo indocumentado", afirmaron a principios de año expertos del proyecto de los UWT (Undocumented Worker Transitions). Las nuevas sanciones, junto con otras al nivel de inmigración de la UE, podrían tener resultados opuestos a los de sus intenciones. "En cambio, van a empujar a los trabajadores hacia las sombras de la economía, trabajando por las noches, en espacios privados, escondidos de las comunidades a las que ellos secretamente prestan servicios, haciendo el más difícil, arduo y a veces el más peligroso de los trabajos".

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