Los inmigrantes tienen que soportar abusos en la UE

Artículo publicado el 18 de Julio de 2005
Artículo publicado el 18 de Julio de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

A pesar de la ratificación en 2000 de la Carta Europea de los Derechos Fundamentales, el comportamiento de varios Estados miembro en lo que respecta a los inmigrantes legales e ilegales deja mucho que desear.

Los inmigrantes que entran en un país de forma ilegal son el grupo más vulnerable de la sociedad en términos de protección de Derechos Humanos, derechos que deberían respetarse a pesar de la clandestinidad de las personas. Puesto que la única alternativa a la represión y la explotación puede que sea la deportación, el abuso de los derechos de los inmigrantes es algo corriente en toda Europa. La tragedia de la Bahía de Morecambe el 5 de febrero de 2004 en la que 23 trabajadores chinos se ahogaron mientras recogían berberechos en la costa de Lancashire dejó al desnudo la realidad de los trabajadores inmigrantes en Europa. Estos recolectores ganaban una libra al día trabajando para una industria que genera millones de libras al año tan sólo en esa zona de Inglaterra. Gran Bretaña quedó conmocionada por el incidente y aun así, en junio de ese mismo año había de nuevo trabajadores chinos recolectando berberechos en el mismo lugar, dejando al descubierto por segunda vez el fracaso de Gran Bretaña en el cumplimiento de sus obligaciones para con los Derechos Humanos.

¿Medidas antiterroristas o proterroristas?

El Reino Unido también ha tenido que enfrentarse a las críticas generadas por su reciente proyecto de ley para la prevención del terrorismo que permite las "órdenes de control" entre las que se encuentran el arresto domiciliario, el control de sospechosos por medio de dispositivos electrónicos o la limitación de las actividades de los sospechosos de terrorismo. La ley también genera controversia al permitir a cargos políticos (más que a jueces) el recorte de libertades de los ciudadanos británicos sospechosos, lo que supondría una violación de las libertades civiles. A pesar de que esta legislación no está específicamente dirigida hacia los inmigrantes, son sin duda los inmigrantes, en especial los musulmanes, los que se llevarán la peor parte de la cólera del gobierno.

Ahora que la misma Londres ha sido atacada aparentemente por una célula relacionada con Al Qaeda, es probable que los inmigrantes musulmanes se enfrenten a una mayor degradación de sus libertades personales y que la propuesta del gobierno para implantar un documento nacional de identidad gane terreno. Tal y como el Daily Mail dijo el día después de los atentados, "con casi toda certeza, Gran Bretaña tendrá que sacrificar algunos de sus viejos derechos legales si queremos proteger a nuestros ciudadanos". No podemos permitir que este tipo de mentalidad prevalezca si queremos que los Derechos Humanos se respeten.

El debate del Velo

No es el Reino Unido el único lugar donde los derechos de los inmigrantes musulmanes no son respetados. A todos los miembros de la UE les une el deseo de integrar social y culturalmente a los inmigrantes en sus sociedades con la esperanza de prevenir la marginación de las minorías étnicas, pero a veces los intentos para eliminar las diferencias pueden llegar demasiado lejos. La introducción en Francia en septiembre de 2004 de la Ley que prohibía la presencia de cualquier símbolo religioso en los colegios públicos enfrentó a muchos musulmanes franceses ante un dilema. ¿Debían las chicas musulmanas acatar la ley y por lo tanto desobedecer los preceptos de su religión o debían continuar llevando el velo y comprometer su educación al enfrentarse a una potencial expulsión del colegio? El argumento del gobierno francés era que la nueva ley venía a reforzar el tradicional secularismo de la República, algo vital para integrar con éxito a los 5 millones de musulmanes franceses. A pesar de eso, en términos de legalidad la prohibición francesa fue ampliamente considerada como una violación tanto de la Convención de Ginebra de 1951 que consagra "la libertad para practicar la religión propia de cada uno" para todos los exiliados e inmigrantes, como de la Convención Europea de los Derechos Humanos, que declara que todos los inmigrantes deben tener el derecho de manifestar su propia religión.

Esperemos que Europa sea capaz de afrontar el futuro culturalmente diverso que le espera tratando con sensibilidad a los inmigrantes y que no le de la espalda a los derechos humanos y se convierta en un intolerante club privado.