Los intereses nacionales ralentizan la integración también en el ámbito energético

Artículo publicado el 10 de Abril de 2006
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Artículo publicado el 10 de Abril de 2006

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El eurodiputado Vincenzo Lavarra explica la importancia del libro Verde sobre la energía en el proceso de europeización de la energía, que los europeos parecen aprobar.

La comisaria de la UE para la competencia, Neelie Kroes, dice que para combatir el proteccionismo es necesario que emerjan los “campeones europeos” en el campo de la energía. ¿Por qué deberían los Estados miembro unificar el mercado europeo de la energía?

La actual crisis energética se puede resolver sólo con una política integrada en la UE que evidencie el complemento del mercado interno de la electricidad y del gas, como sugiere el Libro Verde. Se podrán así superar las actuales discusiones sobre los “campeones nacionales” a través de una única red europea con normas y límites comunes garantizadas por una autoridad de regulación europea, nuevas infraestructuras de interconexión, mayores inversiones para aumentar la capacidad de generación de energía eléctrica, mercados nacionales realmente abiertos a la libre y leal competencia entre empresas europeas transnacionales.

¿Cómo conciliar este aspecto con la necesidad de respetar el derecho de los Estados miembro a tomar sus propias decisiones en el sector energético?

Una política común de la energía con un mercado único no deberá poner en discusión la libertad de los Estados miembro para llevar a cabo sus propias elecciones estratégicas. Por ejemplo, en Italia no se puede tener en cuenta un retorno a la energía nuclear y esta elección no se podrá discutir en la UE. Sobre este punto, el Libro Verde es clarísimo.

El aprovechamiento energético en Europa depende sobre todo de los países de la OPEP y de Rusia. Países que no dan grandes garantías de estabilidad. ¿Cómo encontrar un acercamiento común en materia de relaciones exteriores?

Es necesario que la UE de hable y negocie con una única voz a nivel internacional: será fundamental un nuevo tipo de relación con los mayores productores como Rusia y que se refuerce la cooperación con los principales aliados en Medio Oriente, Asia y América. La palabra clave: diversificación de los productores. Pero, para esto –en el sector del gas, por ejemplo– será necesaria la construcción de plantas licuadoras de gas que permitan la importación de gas líquido de diferentes países, de modo que sea menor la dependencia de los países que históricamente han sido productores de gas y a los cuales estamos unidos a través de los gasoductos.

También del Libro Verde emerge la voluntad de la Comisión de apuntar hacia la liberalización del mercado interno de los sectores del gas y de la electricidad. ¿Cómo se conjuga este compromiso con el proteccionismo creciente en la raíz de asuntos como el de Enel-Suez?

Estamos en una fase delicada en la que también en otros sectores los intereses nacionales ralentizan el proceso de unificación e integración europea. Es significativo, sin embargo, que la Comisión Europea haya introducido el objetivo de un mercado único de competencia de la energía como primera prioridad de su actuación inmediata. También el Parlamento Europeo, aprobando una resolución común, ha expresado su preocupación por la distorsión del mercado causada por las medidas proteccionistas de sostenimiento a empresas líderes de mercados nacionales. Está claro que ahora le toca al Consejo de Ministros ser capaz de llegar a un acuerdo y de comprometerse en este frente.