Los jardines escondidos de Bratislava

Artículo publicado el 27 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 27 de Octubre de 2014

Sandra y Michal son dos jóvenes eslovacos comprometidos, entre sí pero también con una iniciativa innovadora: crear varios jardines móviles en el seno de Bratislava para establecer un espacio de convivencia para los habitantes de la capital. 

Entre el cementerio y la comisaría

Después de una larga y calurosa jornada, al igual que Bratislava, necesito tomar un respiro. Llego al número 21 de la calle Sasinkova, donde me reúno con Sandra y Michal, dos jóvenes de 25 años casados desde hace 4. Ellos son los fundadores de Vnútroblok, una iniciativa cuyo objetivo es utilizar las zonas infravaloradas de la capital eslovaca para  transformarlas temporalmente en jardines. "La idea de Vnútroblok se basa en una convicción profunda. No sobre una forma de romanticismo o altruismo, sino más bien sobre un análisis crítico de nuestro entorno directo", me explican mis dos anfitriones. Me convence el caos organizado que forman los brotes de perejil, tomates, lechugas...pero también el microcosmos de insectos que habitan en los tallos de las plantas. Estamos efectivamente en medio de un jardín urbano, una de las iniciativas del proyecto puestas en marcha. A mi derecha, puedo ver unas piedras sepulcrales. A mi izquierda, veo la fachada de la comisaría local sobre el cielo azul, que me recuerda a un edificio de viviendas de protección oficial de la época comunista. Unas 50 cajas con un montón de plantas de todo tipo están  puestas en el jardín. Cada habitante puede obtener una caja por 3 veces nada  : hay que contar 25 euros por 2 cajas, 50 euros por 3. Debido a la gran demanda, la pareja necesitaría un espacio dos veces más grande que con el que cuentan actualmente. 

Ámsterdam

Poco después de su boda, Sandra y Michal, urbanista y grafista de profesión, deciden instalarse en Amsterdam por un tiempo. Allí, algo al otro lado de la valla llama la atención de nuestros compañeros : su vecina Natasha, una artista holandesa, y su curioso jardín móvil. Rápidamente se hacen amigos y toman consciencia de la amplitud del espacio perdido en el medio urbano. "Hemos visto cómo un simple jardín podía cambiar nuestra percepción de toda la ciudad", recuerda Sandra. A su vuelta a Brastislava, Sandra debe redactar su trabajo de fin de máster. "La universidad había fijado toda una serie de temas y entre ellos, uno me correspondía particularmente" recuerda. "Después, me vino la idea de trabajar sobre el potencial de las zonas urbanas abandonadas", continúa. "Al principio no fue nada fácil convencer al profesor para dirigir un proyecto tan original, ya que este no era muy flexible". Pero al final, Vnútroblok se convirtió en su proyecto de fin de estudios. Actualmente, Sandra y Michal dedican todo su tiempo al proyecto y pasan en él incluso las noches y los fines de semana. Incluso si a veces están desbordados, Sandra considera que estos últimos años han sido los mejores de su vida. Aunque el estalinismo haya pasado en Eslovaquia hace mucho tiempo, Sandra constata que "entre los antiguos estados comunistas, compartir espacios de vida no es muy común".

"Esto es una tierra vacía, y después de 40 años de comunismo la gente no tiene ganas de ser copropietario, y no son propensos a compartir, a no ser que se les obligue", continúa. Sin embargo las costumbres están cambiando, y Sandra y Michal quieren contribuir a su medida. Los jardines urbanos se integran perfectamente en la "pequeña Bratislava" y en la imagen que se tiene de ella. "En Eslovaquia, las ciudades se parecen más a los pueblos que a las grandes metrópolis", añade. Pasar tiempo con los vecinos en el jardín no es una gran novedad, sino un concepto muy generalizado en Eslovaquia desde hace ya unas décadas. Desde la Segunda Guerra mundial, el país se ha encerrado un poco en una especie de autismo. El jardín de Sasinkowa es una laguna escondida en Bratislava. En realidad, a menudo es más visitado que los parques públicos. La puerta tiene un cerrojo, pero cada uno conoce el código para entrar (que está en la página web del proyecto). Sandra y Michal precisan que ellos no acaparan espacios urbanos.

Al contrario, gestionan zonas abandonadas que están derrumbándose. Solo en la parte antigua de la ciudad hay más de 140 zonas de este tipo, que podrían albergar unos 70 estadios de fútbol. Los dos jóvenes explican que las negociaciones con la administración local durarían seguramente años. Es por ello que explotan estas superficies vacías y las ponen a disposición de los particulares, con el fin de demostrar a las autoridades de la ciudad la utilidad de esta iniciativa. El propietario de la zona donde se encuentra el jardín de Sasinkowa ha puesto su terreno a la venta hace ya 15 años. Sandra y Michal tienen un mes para irse del lugar una vez el terreno sea vendido, según el acuerdo con el propietario del terreno. También es la razón por la cual el jardín está sobre paletas de madera, ¡para que sea móvil! "No queremos acostumbrarnos a un único lugar",  continúa Michal. "Si fuera el caso, el proyecto no evolucionaría y la gente solo asociaría Vnútroblok a este jardín".

La sociedad, motor del cambio

El apacible cielo eslovaco oscurece con el tiempo. A unos 100 metros más lejos, el cielo está entrecortado por los catenarios de los autobuses. Hay murciélagos que revolotean alrededor de la manzana, en las cuales los habitantes, embelesados por sus televisores, se van pareciendo poco a poco a los protagonistas de las pinturas estáticas de Edward Hopper. A Sandra y Michal no les hace falta más para romper con esta rutina. Según ellos, la ciudad no está llena de habitantes pasivos, sino de ciudadanos comprometidos y activos que quieren actuar para cambiar y dar forma a su ciudad en cuanto se les ocurre una buena idea. Pese a todo, hay que demostrar a una gran parte de ellos cómo modelar su entorno. Muchos vecinos en un principio escépticos han acabado comprometiéndose con el proyecto.

Vencer el peligro, sin triunfalismos ni gloria

La joven pareja está impaciente por alcanzar la próxima etapa. « En un año, queremos montar una universidad de verano con el objetivo de enseñar a la gente los métodos y los medios en vistas a explotar terrenos vacíos,  gestionar proyectos de una duración determinada en los barrios, y cultivar los terrenos » nos explica Michal, con un brillo en los ojos. Lo que más satisface a la pareja es la perspectiva de inspirar a otras personas para montar proyectos similares. En unos meses, dos otros jardines móviles directamente inspirados en los jardines de los dos jóvenes eslovacos serán abiertos por otros habitantes en relación con el proyecto.

Antes de irme, pregunto a Sandra y a Michal por qué no ha habido un Vnútroblok antes.

"La gente tiene miedo a tomar la iniciativa y a conocer el fracaso. La sociedad sanciona a los que fracasan", afirma Sandra humedeciendo un ramo de eneldo. ¿Quizás es por pereza?  "Te estás burlando de mí", replica ella mirándome con asombro. "Mira entonces el esfuerzo realizado por la gente cuando va de compras a los centros comerciales. Corren allí durante horas. Sin embargo, no hay perdedores en los centros comerciales, porque todo consiste en una sola cosa: consumir". 

Esta película explica el concepto de los jardines móviles.

Este re­por­ta­je forma parte de la edición espe­cia­l del pro­yec­to "EU­to­pia: Time to Vote", de­di­ca­do a Bra­tis­la­va. El pro­yec­to está cofi­nan­cia­do por la Com­is­ioón Eu­ro­pea, el Mi­nis­te­ro de Asuntos Exteriores fran­cés, la fun­da­ció­n Hip­pocrène, la fun­da­ción Char­les Leo­pold Mayer y la fun­da­ción EVENS.