Los jóvenes europeos: “perdidos” pero no hastiados

Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2010
Somos la “generación perdida”, apenas recién nacida pero lista para tirar a la basura. ¿De verdad? Los jóvenes recién licenciados se preguntan si merece la pena intentar hacerse un hueco después de leer los periódicos de las últimas semanas. Inspiran, expiran. Al revés y contra todo, 4 jóvenes europeos explican lo que podrían llegar a soportar para terminar el mes...
Pero también sueñan con lo que les arreglaría el futuro: un trabajo ideal.

Delphine, una joven francesa graduada en un postgrado en dirección de proyectos culturales, busca un empleo, pero sin un contrato demasiado largo, porque quiere viajar; según ella, eso forma a la juventud (¿más que el desempleo?):

"Si para vosotros como para mí el famoso momento de la incorporación al mundo laboral ha llegado, se plantean inevitablemente dos cuestiones: "¿Qué es lo que tengo ganas de hacer? ¿Qué es lo que puedo hacer en realidad?".

Pero los trabajos no caen del cielo..."En un mundo ideal sin desempleo y sin problemas de dinero u otros por el estilo, no sería necesario plantearse la segunda cuestión; una vez encontrásemos la respuesta a la primera, sólo tendríamos que dedicarnos en cuerpo y alma a ese trabajo querido. Pero, en vez de eso, nos vemos obligados a soñar a la baja, a conformarnos con opciones que no nos interesan tanto, y en las cuales, además, no tenemos ninguna seguridad de encontrar trabajo. Pero ¿y si pudiésemos elegir de verdad? ¿Y si por una vez se nos diese la opción de poner en práctica el famoso "cuando sea grande seré…"? En caso de que tal ocasión se presentara, aquí tienes el Top 3 de mis trabajos soñados:"

1) "Artista, comediante, director cine o teatro, escritor; expresar libremente tu creatividad, tus pensamientos interiores y tus ideas, y que te paguen por ello. ¿Qué hay mejor?".

2) "Periodista: recorrer el mundo, entrevistar a gente, compartir tus descubrimientos con otras personas y nunca caer en la rutina".

3) "Traductor, bibliotecario, abrir un café: a elegir según el humor y los deseos de cada uno, pero algo en relación con los libros, con la cultura y con la gente, para no trabajar siempre completamente solo en tu esquina".

"A juzgar por el número de inscritos en la facultad de letras cada año (y más concretamente en el departamento de arte), y por el mar de manos que se levantan en mi promoción de Historia cuando se plantea la pregunta '¿Quién quiere ser periodista?' ¡No soy la única en Francia que sueña con mi Top 3!”.

Trabajo de ensueño vs trabajo basura

Se puede soñar con un empleo ideal ejerciendo al mismo tiempo los trabajos más distantes… Hablamos de una generación que sufre una tasa de paro del 21,4% (para los menores de 25 años de la UE en diciembre de 2009; o sea: más del doble del total de la población, 9,6%). Ésa es la prueba.

Stivi, Viena:

“Uno de los trabajos más raros que tuve que hacer fue limpiar los lugares de un festival al aire libre. 20 personas moviéndose por un enorme espacio que apesta a alcohol y pis donde cada colilla debe recogerse a conciencia. Al menos aprendí una lección: ¡tirar las cosas al suelo implica que después alguien tendrá que recoger por vosotros! Otra experiencia poco concluyente: recoger lonchas de queso en la cadena de producción de una industria y colocarlas en una caja. En esta clase de situación, es mejor dejar de pensar para soportarlo".

Mana, Bruselas:

La tasa de paro entre los europeos menores de 25 años alcanza el 21,4%, más del doble que la media general

Trabajo basura: "Vendedora en una tienda de zapatos: Radio POP; compañeros desagradables, higiene plantar y sudor de pies… Un cóctel ganador para quitarle a uno el gusto por el mundo laboral. Por tanto he tenido los trabajos más desagradables como estudiante: lavando platos en un comedor, vendiendo tarjetas de Navidad en el mercado... Pero hay que creer que basta con que los compañeros sean simpáticos para hacer el trabajo más tolerable…”.

A veces, los sueños de futuros trabajos ideales nos permiten desviar la mirada de lo que se está dispuesto a hacer para llegar a fin de mes. La generación perdida es, sobre todo, la generación de la flexibilidad: ¡trabajad en todos los sectores donde haya empleo; no aptos para finolis, pero sobre todo: guardad la maleta debajo de la mesa!

Elina, Atenas:

¡Como ser un cartel viviente!Trabajo de ensueño: “Siempre me da envidia la gente que viaja para hacer documentales sobre tantos lugares, y las personas que descubren las cuatro esquinas del mundo… Adoraría tener un trabajo similar. Quisiera tener un trabajo que me recuerde todos los días que soy una ciudadana del mundo". Trabajo basura: "¡Pienso que lo peor sería trabajar de teleoperador! Por regla general, odio todos los trabajos que dejan a un lado la materia gris y donde basta la lógica: contable, abogado etc". Y sí, es por eso que la graduada en derecho internacional ha trabajado como abogada en una gran sociedad… Un “hobby” rentable para financiar su sueño de futuro: ¡convertirse en Community manager de un medio de comunicación social! ¡Un Huffington Post a la manera europea, por ejemplo! ¡Apretad los dientes, jóvenes, seréis recompensados!.

En caso de que aún fuese necesario precisar más: los jóvenes “hacen todas las gestiones, pero las puertas se cierran ante ellos”, atestigua Sara Elder, coautora de un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el empleo de jóvenes. ¿Cuánto tiempo más será necesario hacer “aquello que se puede hacer realmente” en lugar de poder dedicarse a “aquello que se desea hacer?".

Foto: portada, (cc)marcokalmann/Flickr; estudiantes voladores tibchris/Flickr vídeo, LyonOran/YouTube