Los Juegos Europeos de Bakú: ¿demasiada competición?

Artículo publicado el 1 de Julio de 2015
Artículo publicado el 1 de Julio de 2015

Los Juegos de la Commonwealth, los Juegos Panamericanos, los Juegos Africanos o los Juegos Asiáticos. Todo el mundo tiene derecho a sus Juegos continentales. Y este es, a partir de ahora, el caso de Europa. Inaugurados el 12 de junio, los primeros Juegos Europeos se celebran en Bakú, capital de Azerbaiyán; un país que ha puesto muchos medios para hacer de estos Juegos una gran fiesta. 

En total se verán reunidos 6.000 atletas representantes de 50 países, una veintena de disciplinas y más de 250 pruebas. Un escaparate ideal que Bakú no podía dejar pasar: Azerbaiyán, un país rico y con ambiciones olímpicas, ve en estos Juegos Europeos la posibilidad de hacerse verdaderamente visible en el mundo del deporte y del olimpismo. 

"Azerbaiyán forma parte de esos países autoritarios que tienen dinero y compran credibilidad internacional mediante el deporte, igual que Rusia o Catar", explica en la televisión francesa, France TVDenis Masseglia, presidente del Comité Nacional Olímpico y Deportivo Francés (CNOSF). Eso es tanto como decir que para regalarse esa credibilidad, Azerbaiyán no ha escatimado en medios, con un presupuesto estimado de 1.250 millones de dólares que le ha permitido construir 5 grandes instalaciones, entre las que destaca un estadio con capacidad para 66.000 personas y la primera piscina olímpica del país.

Unas infraestructuras que quizá permitirán al país acoger en un futuro próximo un acontecimiento de mayor importancia, puesto que Azerbaiyán -que ha fracasado en la obtención de los Juegos Olímpicos de 2016 2020- podría probar suerte de nuevo. Si esta primera edición de los Juegos Europeos tiene el éxito esperado, Bakú podría presentar de nuevo su candidatura para los Juegos Olímpicos de 2024.

En lo que al deporte se refiere, estos primeros juegos debutan sin mucha fuerza, perjudicados por un calendario apretado y complicado en lo que respecta a algunas disciplinas. Si bien las pruebas de judo y de lucha servirán de soporte a los campeonatos de Europa, y varias disciplinas ofrecerán cuotas (como el triatlón) o puntos (como el ciclismo) en la carrera por la clasificación para Río, otras disciplinas prefieren saltarse esta competición. Es el caso de las federaciones de atletismo y de natación, representadas en Bakú por deportistas muy jóvenes o por atletas de segunda categoría. Se trata de una elección impuesta especialmente por la programación de los Mundiales en julio y agosto, y los Campeonatos de Europa previstos para el año próximo. Una ausencia de estrellas que no ayuda a aumentar el interés deportivo por esta competición.

El futuro de los Juegos Europeos, celebrados del 12 al 28 de junio, se ha vuelto a poner en tela de juicio. Los Países Bajos renunciaron el miércoles 10 de junio (dos días antes de la inauguración de los Juegos de Bakú) a la organización de la segunda edición prevista para el 2019. El gobierno renunció a financiar este evento que no tiene, a su juicio, "ninguna garantía" de alcanzar un nivel deportivo suficiente. "Ese dinero podría dedicarse a la organización en los Países Bajos de otros eventos deportivos de alto nivel", precisó el gobierno en un comunicado.

Con lo que ha ocurrido con la natación y el atletismo este año, los hechos no le quitan realmente la razón al gobierno holandés, y no sería sorprendente ver cómo algunas disciplinas continúan enviando deportistas de segunda categoría, volviéndose un evento mucho menos atractivo que el de Bakú y convirtiéndose, por consiguiente, en menos rentable para las ciudades anfitrionas. Pero para Bakú, un país rico gracias a numerosos recursos naturales como petróleo y gas, los Juegos Europeos no son más que un trampolín; un medio de aspirar a algo más importante: los Juegos Olímpicos.