Los polacos, contra la autopista Vía Báltica

Artículo publicado el 24 de Abril de 2007
Artículo publicado el 24 de Abril de 2007

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Las obras de una autopista que rodea la ciudad de Augustów pasan por una zona medioambiental protegida. Los ecologistas se preparan para atarse a los árboles y la Comisión Europea trata de recuperar el dinero prestado para esta infraestructura.

El Valle de Rospuda, en el noreste de Polonia, conocido como el “pulmón verde de Europa”, es un Área de Protección Especial de la Red Europea Ecológica Natura 2000. Sin embargo, el Gobierno polaco ha decidido construir una circunvalación a través de los bosques del valle y de sus parques nacionales, para ahorrarles costes y tiempo a los conductores. El proyecto incluye medio kilómetro a través de unos muelles fluviales sobre enormes pilares de madera que se hunden 10 metros en sus cenagales y prados.

Los ecologistas sostienen, en cambio, que es más barato, ecológico y legal hacer pasar la autopista por el oeste de Augustów, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes. Un día después del comienzo de las obras, el 4 de abril, Adam Wajrak, prominente ecologista polaco y periodista del diario de tendencia social-liberal Gazeta Wyborcza, predijo que si las máquinas proseguían su trabajo hacia el valle, “estaríamos ante una señal inequívoca de que el Gobierno no presta oído ni a las protestas de los ciudadanos ni a las de la Comisión Europea”. Por ahora, el Gobierno del conservador Partido Ley y Justicia (PiS) ha asegurado que las obras no se retomarán antes de finales de julio, cuando termina el periodo de cría de las aves silvestres.

¿Cuál es el problema?

El Corredor Europeo de Transportes nº1, uno de cuyos tramos es la Vía Báltica, es una vía preferente que une Europa occidental a través de Varsovia con los Países Bálticos hasta Finlandia. Las inversiones comenzaron a mediados de los noventa. Fue Marek Strzeliski, un representante del partido poscomunista Alianza Democrática de Izquierdas (SLD) y por entonces gobernador de la región de Podlaskie Voivodship (donde se encuentra el valle protegido en cuestión), quien decidió en septiembre de 2005 preparar el paso de esta carretera a través de sus bosques salvajes.

Augustów es uno de los nodos de comunicación por carretera más importantes de la zona, lindando con otra autovía de gran tráfico entre Polonia y Lituania. Cada día, 5.000 camiones atraviesan la ciudad. No extraña, pues, que sus habitantes estén encantados con la construcción de la nueva circunvalación que evite los numerosos accidentes y las molestias de hoy. En la cadena generalista TVN 24, un miembro del departamento de la Policía Local de la ciudad informó que en 2006 se habían producido 22 accidentes en la ciudad, causando cuatro muertes. Unas cifras bastante bajas, que contradicen la alarma de los habitantes de Augustów.

El valle de Rospuda divide a la opinión pública polaca, incluida la familia gobernante Kaczyski, en dos campos opuestos. El primer ministro Jarosaw Kaczyski apoya la solución ideada por el gobierno, pero su hermano gemelo y Presidente de Polonia, Lech, junto con su esposa María, apoyan la alternativa de los ecologistas. Éste último comentó entre periodistas que “una vez que esté construida la autopista será difícil restaurar la belleza de los parajes naturales concernidos. La sinfonía de la naturaleza no la puede volver a construir el Hombre”.

La Comisión europea no se anda con bromas

La normativa comunitaria sólo relaja la aplicación del programa Natura 2000 cuando “existen motivos de peso”. A pesar de la visita a Bruselas del ministro polaco de Medioambiente Jan Szyszko el 26 de febrero, tres días después la Comisión amenazó con retirar a Polonia parte de los 67 millones de euros que Polonia debe recibir antes de 2013 para infraestructuras.

Otros países europeos, como Alemania, Francia, Italia, Grecia y Portugal ya han pagado las consecuencias por incumplir la normativa comunitaria en relación con la protección del medioambiente. Italia recibió una multa de 19 millones de euros más otra de 200.000 euros por cada día que tardara en implementar las recomendaciones de la UE. En diciembre de 2006, la multa a Francia alcanzó los 38 millones de euros por no actualizar su normativa nacional sobre los Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Cada día de retraso en ello le costó otros 360.000 euros más. Mentras tanto, los alemanes van a tener que sufragar parte de una autopista recién inaugurada, cuando no estaba previsto en los planes iniciales de financiación. “Una decisión extraña a la luz de la reunión hace dos semanas con los ministros polacos de Medioambiente, Transportes y Desarrollo Regional, que aceptaron respetar las normas comunitarias para la construcción de la nueva autopista en la Vía Báltica”, afirmó José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión europea de paso por Varsovia el 10 de febrero pasado.

El peor escenario se daría si Polonia construyera la autopista atravesando zonas protegidas, pues la Comisión se vería obligada a tomar más medidas y más drásticas. La belleza natural del valle de Rospuda desaparecería y además nunca se completaría la autopista. ¿Qué sucederá cuando pase el mes de julio y las máquinas excavadoras despierten una vez haya terminado el periodo de cría de las aves?

Krecic salva el valle de Rospuda (Dibujos animados

Fauna y flora de la región

Los sonidos del Valle de Rospuda