LOS QUE PASARÁN LA NAVIDAD EN LA CALLE

Artículo publicado el 26 de Diciembre de 2017
Artículo publicado el 26 de Diciembre de 2017

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Publicado por ChroniquesHumaines

Actualmente más de 140 000 personas viven en la calle, entre estas más de 30 000 niños. Uno de cada siete franceses vive bajo el umbral de la pobreza. ¿Cuántos de los que viven entre nosotros no viven por encima de este umbral? Nuestro presidente tendrá el tronco de Navidad más bonito y lujoso de todos: ¿se acordará de ellos? En un mundo de hoteles privados y coches de lujo, Léon no existe. 

El pobre, el sin techo, es una persona débil que tiene lo que se merece. En esto consiste el pensamiento liberal-capitalista, la ley del más fuerte. La ley del más rico.

Léon causa estragos cada año. Hay tantas lágrimas como risas. Si la Navidad es una fiesta, León es el reflejo de la miseria y esta miseria no tiene tregua. Algunas almas buenas saldrán para dar un poco de calor a los que piensan que las fiestas de fin de año no son más que un recuerdo de su situación actual. La esperanza no es amiga de los que no tienen nada, de los marginados, los perdidos.

He conocido el verdadero invierno, hace mucho tiempo pero ese amargor sigue presente. Sé lo que significa ser débil y ser juzgado como un paria. Sé hasta qué punto esta sociedad condena a sus niños a la más absoluta ignorancia. Sé que la miseria puede acabar con la ilusión de un niño. Nunca he tenido envidia pero sí he necesitado tiempo para entenderlo.

Levántate y anda, es eso o morir. Bienvenida al mundo de los Hombres.

Ya no tengo aquel mal sabor de boca que me consumía, pues finalmente, ejerciendo de padre, pude darme cuenta de que podía actuar mejor y dar esperanza. No me siento generoso, me siento fuerte. Cuantas más dificultades se me presentan y más enemigos me dan golpes cada vez más traicioneros, cuanto más cede la sociedad ante el desprecio y el interés por el dinero, más me invaden las ganas por derrotar el lado oscuro. Las palabras son un arma que me acompaña desde siempre. No se trata pues ni se tratará jamás de tirar la toalla. Al menos eso espero. 

Mi deseo, mi plegaria es que Léon desaparezca para siempre. Que nunca más ningún niño tenga que derramar una lágrima para que así otros sean felices. El egoísmo y el sentimiento de poder causan más estragos que las propias guerras, y no son más que el detonante de estas.

Os deseo a todos que seáis felices, ya sea en Navidad o durante el resto del año, pero no olvidéis nunca que Léon está ahí. Debemos cambiar nuestra mentalidad, volver a ser más cercanos y no dejar de lado a los más débiles. ¿De qué sirve ser civilizado si no lo llevamos a la práctica? Todos podemos ser débiles, los que mandan nos olvidan y nuestros jefes pretenden que seamos sus esclavos. Hay que escapar de este sistema.

Nosotros podemos, nosotros debemos cambiar las cosas y en caso de que hoy me sienta solo, mañana seremos unos pocos pero unidos con el propósito de mejorar nuestro futuro; es posible que un día acabemos con Léon.

La verdadera generosidad no es una ayuda económica o material, sino la entrega de uno mismo.

Sed felices.

ChroniquesHumaines