Los referéndums en la Unión Europea: más allá de la desinformación y la crisis de la democracia

Artículo publicado el 15 de Enero de 2017
Artículo publicado el 15 de Enero de 2017

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

En 1972 tuvo lugar el primer referendun sobre la integr, the first referendum on European integration took place in France. Since then, 40 referendums on EU topics have been conducted in member states and candidate countries. Topics ranged from membership issues to the Eurozone and the Greek bailout. While referendums attract many critical voices, a strong case can also be made in favour of them. 

Los referéndums han atraído siempre las voces críticas. Se pueden plantear dudas sobre la simplicidad de una pregunta que solo puede ser respondida afirmativa o negativamente. De hecho, las cuestiones que deben decidirse son tan conflictivas que rara vez quedan comprendidas adecuadamente en una pregunta fácil de entender. El resultado de un referéndum, ya sea afirmativo o negativo, puede ser utilizado para contrarrestar la merma en la legitimidad de los actos de los políticos. Puede operar como una suerte de carta blanca para decisiones cuestionables, como una justificación convincente para sus decisiones políticas, ya que se trata de "la voluntad del pueblo". Además, un referéndum per se no es una forma de democracia si los ciudadanos no disponen  de la información correcta e íntegra. Debido a la falta de matices en las cuestiones, los referéndums tienden a crear un efecto divisorio en la población. 

A pesar del escaso número de referéndums, se puede apoyar esta modalidad de democracia directa. Por ejemplo, se puede considerar como un intento de movilizar a los ciudadanos por una causa política. En este sentido, el principal inconveniente, que no es otro que la simplicidad de la pregunta, puede considerarse asimismo como una ventaja. De hecho, muchos ciudadanos que rehusan normalmente participar en la vida política por su complejidad y opacidad, pueden creer que están facultados para emitir su opinión.

La Constitución Europea

En 2005, los ciduadanos franceses y holandeses votaron en contra de la llamada Constitución Europea, que consecuentemente nunca fue ratificada. El referéndum en Holanda era de carácter consultivo, y por tanto no vinculante para el Gobierno. En dicho referéndum, el 61.6% de los votantes dijo no, mientras que el 38.4% votó en favor de la Constitución. Si bien podría concluirse que los holandeses son, al menos en apariencia, un pueblo más bien euroescéptico, es preciso un enfoque más pormenorizado. En efecto, muchos holandeses votaron en contra porque se oponían a la denominada primacia de las leyes de la UE sobre las leyes nacionales. Se puede alegar, no sin razón, que la calidad democrática de este cambio en la redacción de la Consitución de la  UE era, cuanto menos, cuestionable. 

El Brexit

Este referéndum es, particularmente, un buen ejemplo del problema de la simplicidad de de la pregunta que se lanza a la ciudadanía. En efecto, en el caso del Brexit no se preguntó a los votantes sobre si habría de optarse por un Brexit "duro" o "suave". Ello es así porque los votantes se vieron obligados a elegir entre un sí y un no, sin que tuviera cabida una posición intermedia. Parecía que no existía ningún tipo de discrepancia, cuando la realidad era la contraria. Asimimso, parecía que muchos votantes estaban pobremente informados sobre las consecuencias de una posible salida del Reino Unido de la UE, ya que la campaña estaba más centrada en los eslóganes que en los hechos. Por tanto, podemos concluir que muchos votantes británicos querían que el Reino Unido abandonara la UE, pero ello no quita el hecho de que estas decisiones, razonadas y competentes, estaban fundamentadas en muchos casos en información tergiversada. Durante la campaña se hicieron promesas bastante dudosas, y una gran parte de los votantes votaron de acuerdo de acuerdo con las mismas. Otra cuestión delicada respecto del referéndum fue la distribución de edad en el voto del sí y del no. Así, los jóvenes votaron por la permanencia en la UE, mientras que los mayores optaron por abandonarla. Esto dio lugar a un sentimiento de frustración entre la gente joven, así como la sensación de ser tracionados por la generación anterior.

Inmigrantes

Un tercer referendum, que revela uno de los puntos débiles de este modalidad de participación, es el referendum húngaro sobre la cuota de los inmigrantes, de octubre de 2016. Se consultó en un plebiscito a los ciudadanos sobre su conformidad con el plan propuesto para la reubicación de los inmigrantes, tal y como fue establecido por la UE. La traducción al castellano de la cuestión preguntada es la siguiente: "¿Quiere usted que la Unión Europea esté facultada para exigir la reubicación de ciudadanos no húngaros en Hungría incluso sin la autorización de la Asamblea Nacional?" De esta pregunta parece inferirse que la UE trata de de imponer  a Hungría unas cargas imposibles de asumir, cuando es justo lo contrario. Hugría se "beneficiaría" del plan de reubicación, pues 54,000 refugiados serían trasladados desde Hugría a otros Estados de la UE. De ello resulta evidente que este referendum era más una cuestión sobre la notoriedad retórica y política de Viktor Orban, que una cuestión real. Lo cierto es que este historia funcionó, pues los votantes húngaros, casi de forma unánime, votaron en contra del plan de reubicación. Este referendum, además de la desinformación, ilustra también la oportunidad que tiene un líder de aprovechar el resultado de un referéndum. Viktor Orban estará encantado de recurrir a la "voluntad del pueblo" para ignorar las obligaciones de la UE.

¿Cómo continuar desde aquí?

El relato del "gran mostruo de la UE" que impone su voluntad a los indefensos Estados de la UE está siendo ávidamente aprovechada por muchos líderes europeos que exigen la celebración de refrendums. Un referéndum es una modalidad sencilla para que se manfieste el voto de protesta, en el que, sin importar el asunto que se esté debatiendo, los votantes descontentos tienden a votar cualquier opción que resulte perjudicial para la UE. Además, puede suceder que los referéndums se conviertan en unas elecciones de segundo orden. Este concepto tiene su fundamento en la idea de que las políticas de la UE son demasiado complejas y alejadas de los votantes de los Estados miembros para permitirles una participación efectiva, lo cual les lleva a a confiar en los representantes nacionales.En este punto, debemos encontrar por tanto una forma de participación política que incluya las ventajas de los referendums, tales como la movilización ciudadana. No obstante, ello debería complementarse con una modalidad más abierta de participación, en la que los ciudadanos puedan no solo decir sí o no, sino donde también se promueva un debate sobre la opción a elegir. De este modo, una falta de información, o incluso algo peor, la información falsa, pueden ser contrarrestadas por la opinión de los ciudadanos.

En cuanto a tales, los ciudadnos no están obligados a elegir ente blanco y negro, sino que deben formar opiniones, escuchar, comprometerse, etc. El resultado de estos grupos representativos del debate social podría desempeñar la misma función que el resultado del referendum, es decir, ayudar a los políticos a tomar decisiones sobre los asuntos conflictivos, a la vez que se tienen en cuenta los problemas de los ciudadanos. 

This article was originally published on the official website of Eyes on Europe. 

* | Eyes On Europe

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