Los Soldados de Odín, vigilancia y desconfianza en Europa y en el extranjero

Artículo publicado el 11 de Julio de 2017
Artículo publicado el 11 de Julio de 2017

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los tristes acontecimientos de Manchester y Londres de las últimas semanas en salas de conciertos, mercados y otros espacios públicos siguen atormentando a los ciudadanos europeos. Mientras artistas conocidos como Ariana Grande y los Blacked Eyed Peas lanzan mensajes de esperanza ante estos actos de terror, los medios se olvidan de la amenaza del extremismo radical en Europa y en el extranjero.

De acuerdo con el informe del Eurobarómetro publicado en otoño de 2016, los ciudadanos europeos consideran la inmigración y el terrorismo como los dos grandes desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea (UE). Al mismo tiempo, un asombroso 82 % afirma querer un mayor compromiso por parte de la UE en su lucha contra el terrorismo. Desde enero de 2015, la UE ha puesto en marcha una serie de medidas a nivel europeo y calmar, así, la creciente preocupación. 

Sin embargo, muchos siguen atemorizados y algunos creen tales medidas inadecuadas para hacer frente a cuestiones tan apremiantes. Entre ellos, encontramos a los Soldados de Odín, una patrulla urbana nacida en Finlandia en 2015 que toma su nombre del famoso dios nórdico y que, en los últimos dos años, ha experimentado un rápido crecimiento por toda Europa. Su misión es salvaguardar y defender a la comunidad contra la delincuencia relacionada con la inmigración. La causa de su creación se remonta al sentimiento de insatisfacción general tras varias agresiones sexuales y otros actos delictivos que tuvieron lugar durante la víspera de Año Nuevo de 2016 en Helsinki y otras ciudades europeas, así como la entrada de refugiados e inmigrantes a Europa. El grupo cree que estos últimos son el principal motivo de la disminución en la seguridad. A pesar de que sus miembros niegan dirigirse a ciertas etnias o religiones, muchos les han acusado de abogar por la supremacía blanca y el extremismo – su fundador, Mika Ranta, es, de hecho, un supremacista blanco. 

Si bien este movimiento considera a los extranjeros como la principal amenaza, también siente una particular aversión hacia la seguridad interna del Estado. En la actualidad, los Soldados de Odín patrullan las calles en busca de posibles «peligros» en más de 25 ciudades europeas y no europeas. En todas ellas, se comparte un fuerte sentimiento de desconfianza hacia el gobierno y su sistema judicial. En una entrevista, algunos miembros expresaron su descontento afirmando que el Gobierno finlandés lo «ha echado todo a perder» y que «los políticos permiten a los inmigrantes violar a nuestras mujeres sin hacer nada al respecto». Su desconfianza hacia el Gobierno suele ir acompañada de fuertes acusaciones hacia los inmigrantes, a los que creen responsables del desmantelamiento de comunidades en las que anteriormente reinaba la seguridad y el respeto.

Un movimiento que ha cruzado las fronteras de Finlandia

No cabe la menor duda de que Europa ha experimentado un periodo de inmigración masiva de refugiados en busca de asilo político en los Estados miembro. Desde 2015, se ha proporcionado protección a 333.350 solicitantes de asilo. Sin embargo, Finlandia ha recibido un número relativamente bajo de refugiados en comparación con Alemania, los Países Bajos, Austria y Suecia. A pesar de ello, no se ha conseguido reducir la hostilidad existente hacia ellos en gran parte de todo el país. Hay muchas razones para creer que lo que realmente importa para los Soldados de Odín no es el número real de inmigrantes que entran en el país, sino la amenaza simbólica que representan. El crimen y el terrorismo buscan repercusiones concretas y, por lo tanto, pueden ser calificados fácilmente como principal amenaza. No obstante, de estos incidentes surge también una amenaza ideológica. Está claro que los Soldados de Odín no ven esta entrada migratoria como una amenaza para la seguridad, sino más bien como una amenaza existencial que pone en peligro su modo de vida.

Igualmente, podemos observar este fenómeno más allá de las fronteras de la Unión Europea. Los Soldados de Odín han ganado terreno en Canadá y Estados Unidos a pesar de que la afluencia migratoria en estos países haya sido mucho menor que en Europa. Al igual que su homónimo europeo, el movimiento estadounidense se rebela contra un gobierno que considera laxo e irresponsable ante el terrorismo. Afirman que las autoridades muestran «falta de interés» en el control de los flujos migratorios y el respeto por la integridad de las comunidades americanas. Además, expresan abiertamente su esperanza de «trabajar junto a las autoridades locales» para ser «sus ojos y oídos en aquellas zonas que no puedan vigilar», insinuando así la incompetencia del sistema policial. 

«Proteger nuestras comunidades» - una quimera política

Mucho se ha dicho sobre el movimiento. Algunos advierten de sus posibles vínculos con ideologías como el neonazismo, el fascismo, la supremacía blanca, el nativismo y el nacionalismo extremo. Estos problemas son claramente problemáticos y merecen nuestra atención. Menos visible resulta, sin embargo, su tendencia a difundir la desconfianza y el temor alrededor de las realidades políticas hipertrofiadas - y, en ocasiones, completamente ilusorias.

Sustituyendo la presencia policial, los Soldados de Odín patrullan las calles para «proteger» la comunidad. No obstante, muchos afirman que su presencia crea el efecto contrario. La policía señaló que sus patrullas no contribuían a la erradicación de la delincuencia, sino que en realidad el nivel de seguridad había disminuido en los territorios que habían ocupado. Algunas de sus actividades han tenido que ser vigiladas por la policía, ya que a menudo estas estaban viculadas a mensajes de odio. La violencia parece estar enquistada en este grupo: el líder Mika Ranta ha sido condenado por múltiples sanciones y a 18 meses de prisión por agresión.

Christopher Deliso, autor del libro Migration, Terrorism, and the Future of a Divided Europe (en español, Migración, terrorismo y el futuro de una Europa dividida), señala que, a pesar de que el número de agresiones por inmigrantes fuera relativamente bajo en Finlandia, los Soldados de Odín se han convertido en un fenómeno internacional gracias al clima de inseguridad tras la crisis migratoria. Al utilizar este temor, su principal impulsor, el grupo trata de tomar la justicia por su mano y propagar, así, aún más desconfianza y ansiedad entre la población, canalizando estos sentimientos hacia ciertos grupos de personas y al establishment político. 

Luchar contra las ilusiones políticas, ¿un trabajo para los ciudadanos europeos?

Los Soldados de Odín no son más que un claro ejemplo de los efectos que pueden tener el alarmismo y la búsqueda de culpables sobre las creencias populares y, posiblemente, sobre sus acciones. La predilección por crear una fuerte distinción entre las personas a través de categorías como «nosotros» y «ellos» se ha convertido en una poderosa arma retórica. Del mismo modo, los partidos populistas de muchos países europeos han aprovechado esta retórica para obtener apoyos.

En una época en que el escenario político sigue siendo incierto, ¿cómo pueden las instituciones europeas recuperar la confianza del pueblo e impedir una escalada de xenofobia y búsqueda de culpables? En una entrevista reciente de Facebook Live sobre la migración, empleo y terrorismo, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, dijo que el futuro de Europa estaba «en nuestras manos y en lo que estemos dispuestos a construir». Haciendo hincapié en que muchos ciudadanos no están satisfechos con la protección que ofrece la UE, Tajani subrayó el papel de Europa en «proteger nuestros intereses, nuestra historia, nuestra cultura y, a través de nuestra identidad, abrir nuestras puertas a quienes vivir seguir nuestras normas y venir a trabajar a Europa». 

A pesar de la invasión de amenazas terroristas en nuestras pantallas de televisión, medios de comunicación y periódicos, los ciudadanos europeos seguirán desempeñando, en su conjunto, un papel clave en la lucha contra la xenofobia y la desconfianza masiva en las insituciones. Si bien las críticas a las políticas de inmigración y prevención del terrorismo pueden y deben ser expresadas, hay que tener sumo cuidado para no propagar realidades políticas exageradas o incluso falsas. Los Soldados de Odín no son los primeros que asumen una posición en contra de la migración y del establishment. Y, ciertamente, no serán los últimos. La mera existencia de estas patrullas refleja una falta de confianza general en el sistema político europeo.