Los supervivientes del terremoto de Haití aterrizan en París

Artículo publicado el 19 de Enero de 2010
Artículo publicado el 19 de Enero de 2010
El primer grupo aterrizó el 18 de enero en el aeropuerto de Orly, en la capital francesa, procedente de Puerto Príncipe y se esperan más vuelos en los próximos días.
El seísmo que ha destruido la capital haitiana ha aumentado la ya de por sí difícil situación de la isla, marcada en los últimos años por el derrocamiento de Aristide en 2004, la falta de sanidad, los huracanes y la pobreza que no cesa

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores galo, hay aproximadamente 50.000 haitianos que viven en Francia, a pesar de las estrictas leyes migratorias del presidente Nicolas Sarkozy, por las que se expulsaron 29.000 inmigrantes ilegales tan sólo el año pasado. Hoy, tras el devastador terremoto, la comunidad haitiana está ansiosa, triste y con un gran sentimiento de impotencia. Los problemas en las comunicaciones dificultan el contacto con familiares y amigos. “No hay nada que beber, no encontramos agua o comida. Era inhumano. De verdad, Haití está acababo”, dice uno de los supervivientes en París. Por el momento, el ministro de Inmigración francés, Eric Besson, ha detenido la repatriación de haitianos indocumentados y ha anunciado la puesta en práctica de una medida “temporal” que permitirá a los afectados de la isla entrar en Francia.

Las consecuencias catastróficas del terremoto son en gran parte fruto de la falta de infraestructura: el fracaso al intentar proporcionar aojamiento seguro o advertir de construcciones irregulares en áreas de riesgo. De hecho, la extensión de las ruinas provocan que sólo una pequeña línea de ayuda llegue al país. Estados Unidos ha prometido más de 100 millones de dólares. Sarkozy ha donado una gran suma junto a nuevos equipos de búsqueda y un centro de tratamiento de agua. El Programa Mundial de Alimentos ha agilizado el envío de provisiones, comida y agua a Puerto Príncipe, mientras que el personal de Médicos Sin Fronteras ha tratado a miles de heridos con clínicas improvisadas en tiendas de campaña, ya que sus propias instalaciones médicas han sido destruidas. Haití necesitará de un esfuerzo internacional constante y de largo plazo para conseguir que su frágil gobierno y las instituciones vuelvan a funcionar. Sin embargo, por ahora, lo esencial es centrarse en los supervivientes y que reciban toda la ayuda posible.