Los viejos emigrantes de Europa, una generación olvidada... ¿Hasta cuándo?

Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2010
Vinieron para trabajar y al final se quedaron. Los emigrantes de los años 60 envejecen hoy en las ciudades de Europa occidental, a menudo sumidos en el aislamiento y la precariedad. Su discreción los ha convertido en una generación invisible. Mientras el debate sobre las jubilaciones hace furor, presentamos el retrato de aquellos viejos inmigrantes a los que todo el mundo parece querer enterrar.

En Francia y en Alemania, la reforma de las jubilacionesocupa las mentes y se respira en las calles, pero pocas son las voces que ponen énfasis en las dificultades de los inmigrantes retirados; la inmigración supuestamente debe paliar la falta de mano de obra y el envejecimiento de las poblaciones locales, no contribuir a eso. No debemos olvidar que los emigrantes también envejecen...

Alemania cuenta hoy en día con 500.000 "gastarbeiter" en edad de jubilarse

La discriminación, de 7 a 77 años

Sin embargo, la presencia masiva de ancianos emigrantes concierne a la mayoría de los países de Europa occidental (la llamada " la tierra histórica de la inmigración ") desde el Reino Unido y Francia hasta Alemania, Bélgica y los Países Bajos. Y a pesar de su número creciente (500.000 en Alemania, 400.000 en Francia), los ancianos emigrantes de más de 60 años permanecen invisibles. En Alemania, son llamados gastarbeiter ("trabajadores invitados ") y en Francia, chibanis ("canas" en árabe). De orígenes diferentes (los gastarbeiter venían a trabajar en los años 50 y 60 sobre todo desde Turquía, Italia, España o del Magreb, mientras que los chibanis eran magrebíes en un 90%), sus trayectos y dificultades son idénticos… Pero, aún así, se callan.

Pero, dada la mala calidad de sus empleos, tienen menos posibilidades de vivir una vejez bien arropadaSí, porque no es necesario vivir en Francia para oír los gritos contra la reforma de las jubilaciones. Polacos, lituanos o alemanes también comentaron las manifestaciones galas. ¿Sintieron ellos que la cuestión de los "viejos emigrantes" se ha convertido en una trampa? Así lo dice Ali El Baz, coordinador de la Asociación de los Trabajadores Magrebíes en Francia (ATMF). “Los sindicatos no tienen en cuenta casos concretos. Por cierto, hablamos cada vez más de dificultades específicas de las mujeres, pero jamás de los viejos emigrantes que, sin embargo, están en la misma situación”. Para resumir la situación de los "viejos emigrantes" (Ali El Baz rechaza el término chibani  porque a él no le gustan estas distinciones: "chibanis, beurs... Aunque la gente lo diga con simpatía”), a este trabajador de 58 años le basta una sola palabra: "Precario. Más de uno sufrió la ola de despidos debida a la desindustrialización de Europa en los años 80. Luego tuvieron que encadenar varios trabajos temporales sin poder cotizar siempre para la jubilación".

Desilusiones y ejemplos a seguir

Muchos inmigrantes pagan al contado la dureza de empleos agotadores: el 28% de los chibanis están enfermos o son minusválidos

¿Quién se interesa por este handicap doble que debilita a los viejos emigrantes hoy en día? Doble porque, por una parte (como revela la encuesta L’Enracinement, la cual investiga el envejecimiento de los inmigrantes en Francia) pagan al contado la dureza de empleos a menudo agotadores (el 28% de los chibanis están enfermos o son minusválidos). Por otra, muchos de ellos son víctimas de empresarios groseros, no tienen un trabajo fijo desde los años 80, trabajaron más pero cotizaron menos y su jubilación antes de los 65 años es menos habitual que entre los asalariados locales.

Alemania rebosa iniciativas que pretenden paliar los handicaps de sus gastarbeiter. El concepto de casa "étnica" de cuidados se desarrolla allí poco a poco. Estas estructuras de recepción se dedican a las personas de avanzada edad inmigradas y se adaptan a sus necesidades. Los residentes vienen de la misma comunidad (turca, pero también árabe o rusa) y pueden comunicarse en su lengua materna, limitando así el sentimiento de exclusión. Un sistema que falta en Francia, dónde los chibanis tienden más bien a "autocensurarse", como observa Ali El Baz en su ciudad de Clichy la Garenne, donde las actividades propuestas a los señores ya no generan rebeliones entre los numerosos magrebíes de la ciudad. Hasta las enfermeras se niegan a veces a ir a sus residencias de emigrantes, lo que demuestra que su edad de su jubilación retrocede día tras día. "Étnica" o no, una atención específica a los ancianos emigrantes es necesaria, incluso indispensable.

¿La razón? Un sentimiento de exclusión que desemboca en "autocensura"

Un poco como en Berlín (cuya población viene  de la inmigración en un 25%), donde el centro católico de cuidados Santa-Marie de Kreuzberg y el hospital evangélico Waldkrankenhaus reservan una parte de sus locales para la acogida de emigrantes ancianos. Hay otras iniciativas, como la difusión de folletos bilingües en inglés, francés, español y turco Sosyal Güvenlik para informar a los extranjeros sobre el sistema de seguridad social. Francia también tiene algunas ideas, como el café social que acoge a los emigrantes en el barrio mestizo de París, en el distrito XVIII.

¿Europa? No la conozco

Aunque las buenas voluntades locales no faltan, la visión "glocal" a largo plazo es otra cosa. Cuando se pregunta a Ali El Baz si pensaba hablar del proyecto Migrants âgés (envejecer con dignidad y formar parte de la sociedad), lanzado por el Consejo de Europa, respondió: "A pesar de que esté en la asociación desde hace años, jamás he pretendido hablar. Si Francia no se comunica con sus superiores, es difícil adivinar los resultados". Es una lástima que la comunicación no funcione, porque este proyecto lanzado en 2009 da orientaciones en los Estados miembros que facilitan el acceso a la salud, la independencia, la integración y la movilidad de los emigrantes ancianos, así como animarlos a transmitir sus valores, competencias y experiencias a los jóvenes para reforzar la cohesión social. Todo está dicho. Ahora: ¿quién se anima?

A parte de Francia y Alemania, ¿conoce iniciativas concretas de ayuda hacia los emigrantes ancianos en otros países europeos? ¡Demuéstrelo!

Fotos: Portada (cc)gemeinde.niederhelfenschw il/Flickr; trabajadores turcos : Heinrich Klaffs/Flickr ; Trabajadores en una pausa: (cc)kikasso/Flickr; sentados en un banco: (cc)Lucas Ninno/Flickr