LUC, alias Lukasz Rostowski: la Historia en manos de un dj

Artículo publicado el 13 de Enero de 2010
Artículo publicado el 13 de Enero de 2010
La nueva estrella del hip hop polaco, LUC, le ha dado un sonido diferente a la historia de su país e, incluso, no ha dudado en hacer que Lech Walesa (presidente de Polonia entre 1990 y 1995) rapee en uno de sus temas ahora que las celebraciones para conmemorar la caída del Telón de Acero están en pleno auge

39/89, el nuevo disco de LUC1939-1989: éste es el título del último álbum de LUC, un jurista licenciado que se ha convertido en maestro de ceremonias de música rap. Estos números también representan unas fechas clave para Polonia y Europa. El artista de 29 años no rapea en ninguno de sus temas puesto que ha preferido utilizar bandas sonoras históricas en las que se puede oír, por ejemplo, al antiguo presidente Lech Walesa. Desde que saliera su primer cd, en 2003, LUC ha colaborado en numerosas ocasiones con músicos polacos de talento. Además, ha sido nominado varias veces a premios musicales nacionales entre los destacan las tres nominaciones al premio Frederyk, el más importante de Polonia. En su último disco, LUC alterna beats de hip hop con melodías orquestales y hechos importantes de la historia polaca. Nos explica por qué recordar no significa forzosamente sentirse culpable.

Lucas, tu nuevo disco lleva como subtítulo ‘Comprender Polonia’, pero, ¿qué debemos comprender?

La gente debe conocer los motivos por los cuales este país es tan inhóspito. Sobre todo ahora que asistimos a la apertura de Europa y que pensamos en lo que podría ser Polonia. Quiero que los jóvenes sepan que si la imagen que Polonia transmite hoy en día es la de un país lleno de bloques de hormigón, de viejos edificios heredados de la república popular y de quioscos horrendos no es una casualidad, sino que se debe a los acontecimientos acaecidos en este país en los últimos 50 años.

De hecho, tu nuevo álbum se llama 1939-1989, lo que también corresponde a cincuenta años.

Le di muchas vueltas antes de encontrar un título que representara la historia de Polonia de esos cincuenta años y, sinceramente, no encontré nada que me convenciese. Los acontecimientos que marcaron nuestro país han sido muy trágicos pero, al mismo tiempo, también han sido excepcionalmente heroicos. Para mí, ese período es el de ‘los cincuenta años infernales’, un período en el que Dios cayó en un sueño profundo.

Tu opinión sobre la historia polaca del siglo XX es muy negativa, ¿cómo ha influido esto en tu forma de ver la música?

©Bartosz MazEs cierto que miro con pesimismo al pasado de Polonia pues la historia de mi país me inspira tristeza y piedad. Sin embargo, quiero denunciar, a través de mi música, un mito, una leyenda tenaz particularmente presente. La historia polaca hace de nosotros unas víctimas y nosotros sólo nos lamentamos de nuestra suerte, como si fuéramos la cabeza de turco de una clase. Yo lo que quiero es destacar lo positivo. Destacar, por ejemplo, el hecho de que siempre hayamos creído en ciertos ideales como la democracia, la dignidad humana y la libertad; ideales que, para nosotros, polacos, son tan importantes como su reaparición en 1989.

Un artista de hip hop saca un disco que sólo trata de hechos históricos precisamente el año en que se conmemora la caída del muro de Berlín, ¿podemos suponer por lo tanto que Polonia ya considera que su propia historia está de moda?

Esta claro que esta tendencia existe. Me entra risa cuando lo pienso, pero es verdad que puede parecer que yo he aprovechado esta tendencia. Sin embargo, no he necesitado de esta moda para querer sacar el disco. Aunque no estuviera de moda hablar de la Historia de Polonia, yo lo hubiera hecho de todas formas. Ya es hora de que Polonia exporte otra cosa que su vodka y sus chicas guapas: su historia, por ejemplo.

El comunicado oficial que declaraba el principio de la guerra en 1939, partes de los discursos de la época de la república popular, grabaciones de la elección del Papa… Tu séptimo disco parece más bien un trabajo de recopilación que una composición de rimas.

Es cierto y es exactamente eso lo que he hecho. Sin embargo, la música, que compuse como banda sonora para unas películas, sigue siendo la base. Al principio, el disco era un proyecto multimedia. Queríamos hacer una película histórica que todos comprendieran, ya fueran cubanos o franceses. Al final, abandonamos esta idea. Aún así, un día oí viejos comunicados radiofónicos de aquella época y percibí en ellos una magia increíble, una energía, una ética. Eso fue lo que me llevó a querer ilustrar la música con fragmentos sonoros para que, así, ésta evocara unas imágenes sin necesidad de película, ni canto.

¿Por eso podemos oír rapeando al final del álbum a Lech Walesa?

¡Claro! Lo hace sobre unos tempos de hip hop aunque yo lo llamaría más bien una banda sonora.

Dos patrocinadores de tu proyecto, L’Institut de Mémoire Nationale (IPN) y el Centre Européen de Solidarité (ECS), se muestran más bien cautos al hablar de la personalidad de Lech Walesa ya que no aprecian mucho sus supuestas actividades de consejero.

Estos dos institutos no avalan a Lech Walesa pero, aún así, han aceptado colaborar en este proyecto. Esto era muy importante para mí pues me parecía que el proyecto debía unir y no dividir. De una u otra forma, al final lo he conseguido.

Pero, con tus canciones, ¿no avivas ciertas divisiones, como por ejemplo las que existen entre Alemania y Polonia?

Lo que intento con mi música es instaurar un nuevo clima. La memoria no debe servir para ajustar cuentas. Nosotros, los polacos, no debemos tener algo en contra de los alemanes, ni en contra de los rusos tampoco y eso a pesar de que existen razones de sobra para ello, puesto que nuestro país fue duramente golpeado en el pasado.

Siendo músico te has metido de lleno en la historia de tu país, ¿te consideras un patriota?

Soy un patriota, de eso no cabe la menor duda. Aunque critique a la sociedad, aprecio los ideales entre los que me crié. Aún así, creo que soy más bien un patriota europeo pues el concepto de una unión de naciones me parece maravilloso.