Lucha permanente por la igualdad

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El racismo en la Unión Europea continúa siendo una lacra pendiente. Para celebrar los 50 años de Europa, hemos querido hablar con dos representantes del pueblo gitano, les separan medio siglo, pero la situación de su pueblo no ha cambiado tanto.

El 2007 se celebra el Año Europeo por la Igualdad de Oportunidades, se anuncia la creación de la Agencia de Derechos Fundamentales, que complementará el trabajo del Observatorio Europeo contra el Racismo y la Xenofobia creado el 1998. La comunidad gitana es la minoría más importante de la UE y lucha con fuerza para acabar con los prejuicios.

El Eurobarómetro de enero, dedicado en especial a la discriminación con motivo de el Año Europeo por la Igualdad de Oportunidades, explica que la discriminación basada en el origen étnico es vista por dos terceras partes de los europeos como la más extendida. Además, aunque el 65% de los europeos afirma que la convivencia con la gente de otras étnias enriquece la cultura propia, el 64% cree que la discriminación por motivos étnicos ha crecido en los últimos cinco años. Este estudio también demuestra que los europeos creen que ser gitano es una desventaja social, aunque con percentajes que cambian según los países.

El primer gitano político

En medio de un despacho repleto de libros y documentos que recogen décadas de lucha por la igualdad de todos los ciudadanos, Juan de Dios Ramírez-Heredia, de 64 años, presidente de Unión Romaní y uno de los fundadores del Observatorio Europeo contra el Racismo, rememora un hecho que le cambió la vida: su madre, con una decisión atípica para su tiempo y sobre todo para las familias gitanas, le dijo que estudiase. “Todavía no me explico por qué ella, que era analfabeta, se encabezonó en que yo siguiese con los estudios, pero eso fue decisivo para mi vida”, dice.

Evidentemente, de las medidas que se estaban firmando en ese momento, como tratado de Roma de 1957, a las clases bajas de la Andalucía franquista no les llegaba nada. En medio de los duros años de la dictadura, “de la vida política de fuera de las fronteras no sabíamos nada”. En cambio, lo que sí sabían los gitanos españoles era que se veían perseguidos por motivos étnicos por parte de la Guardia Civil, el cuerpo policial-militar de la época, así como por una parte importante de la población.

En estas décadas, en cambio, la situación del pueblo gitano ha mejorado mucho: “Partíamos de tan abajo, era tanto lo que teníamos que superar, que a pesar del camino hecho aún nos queda mucho trabajo por hacer y muchos comportamientos por modificar, tanto por parte de los gitanos como de los no gitanos.”

El ex-eurodiputado se queja del papel de las instituciones en la lucha de su pueblo, ya que después de él no ha habido más gitanos en el Parlamento hasta la actual legislatura, que cuenta con dos eurodiputadas húngaras.

Mujer, joven, gitana… y activista

A pesar de la evidente evolución del pueblo gitano en España y en Europa, Manuela Fernández, a sus 28 años, sigue siendo una excepción, por el hecho de ser gitana y tener estudios superiores. Aún criándose en el controvertido barrio de La Mina, considerado uno de los suburbios marginales de los alrededores de Barcelona, Manuela está a punto de acabar su segunda carrera como Técnico del Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña (2005 – 2008) y es la responsable de los proyectos gitanos europeos de la Generalidad de Cataluña.

Manuela Fernández también estudió por la influencia que ejerció sobre ella su padre, gitano autodidacta, cuando a su alrededor casi nadie llegaba a secundaria, una tendencia que afirma que ya cambia, porque los jóvenes tienen referentes. “Si por lo normal ser mujer y gitana es una barrera, en mi caso, por el hecho de tener estudios, se ha convertido en un trampolín, tengo el trabajo que tengo por ser gitana y haber estado visible desde el mundo asociativo”, explica.

A través de su trabajo, ella comprende cómo en toda Europa hay un verdadero movimiento asociativo gitano. “Los jóvenes gitanos tienen proyección internacional y en muchos encuentros se utiliza la lengua común, el romanó. A nivel institucional, considera que “se invierten mucho dinero en proyectos para el pueblo gitano, pero eso no ha tenido un impacto real en las comunidades gitanas europeas, entre otras cosas por una falta de seguimiento en las subvenciones otorgadas”.

Por este motivo, para seguir evolucionando como pueblo y como ciudadanos europeos de pleno derecho, reivindica un efectivo diálogo intercultural y una mayor participación política del pueblo gitano, ya sea a partir de partidos propios o dentro de los partidos consolidados, pero “participando de verdad, no para figurar”.

El 25 de marzo, celebramos el 50º aniversario de la UE. A tal ocasión, cafebabel.com presenta una serie de retratos cruzados durante las próximas semanas explicando qué ha cambiado en los últimos 50 años. Esta serie se insertará en el dossier que cafebabel.com publicará para celebrara la firma del Tratado de Roma en 1957, el 22 de marzo de 2007.