Lucha por la democracia: jóvenes griegos excluidos de las elecciones

Artículo publicado el 23 de Enero de 2015
Artículo publicado el 23 de Enero de 2015

Además de a la posible victoria de Syriza, el actual Gobierno griego proausteridad parece temer a los jóvenes votantes. Unos 100.000 jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad no podrán votar debido a 'razones técnicas'. Mientras tanto, la diáspora griega -que incluye a aquellos emigrados por la crisis- permanece sin poder moverse, incluso entre los países de la Unión Europea.

Poco antes de las elecciones parlamentarias en Grecia, todos los sondeos apuntaban a Syriza como claro vencedor. El partido radical de izquierda ganó las elecciones europeas en mayo y ahora está a punto de hacer frente de nuevo a Nueva Democracia y Pasok, los dos partidos proausteridad que han monopolizado el poder político desde la caída de la dictadura griega en 1974.    

Si Syriza gana las próximas elecciones, simbolizará el fin de una era de la democracia griega y quizá el comienzo de una nueva, en Grecia y en Europa. De hecho, si el líder de Syriza, Alexis Tsipras, logra finalmente formar un gobierno mayoritario el domingo 25 de enero, será la primera vez en la historia en la que habrá un gobierno radical de izquierda en el país y en la Unión Europea.   

Aún así, y a pesar de lo histórica que pueda ser la victoria de Syriza, es posible que no de pie a un único gobierno. Por el momento, ningún sondeo da a Syriza los 151 escaños que necesita para asegurar una mayoría en el Parlamento griego. Desde que el Partido Comunista Griego (KKE) rechazara en repetidas ocasiones cualquier cooperación con Tsipras, toda alianza parlamentaria parece un asunto difícil para Syriza. Casi todas las que podrían hacerse pasarían por pactar con partidos proausteridad o de derechas además de con el neonazi Amenecer dorado.

Por eso, el actual gobierno quiere desesperadamente que Tsipras no logre obtener estos 151 escaños y observa hasta con alegría que haya posibles votantes de Syriza que se queden sin este derecho, en especial la juventud. 

La edad de la Democracia: ¿demasiado joven para votar?

Como parte del fenónemo demográfico del envejecimiento de Europa, Grecia refleja un rápido aumento de la población envejecida. Según las listas electorales de este año, de los 9.808.760 votantes que acudirán a las urnas el próximo domingo, aquellos que superan los 71 años de edad (más de 2 millones de personas) representan la categoría más amplia del cuerpo electoral. Le siguen aquellos votantes de entre 42 y 47 años (1 millón de personas). Por otro lado, un total de 725.000 corresponden a jóvenes de entre 24 y 29 años y sólo 672.000 tienen edades comprendidas entre los 18 y los 23 años. 

Sin emabrgo, debería haber cerca de 100.000 jóvenes más este domingo. De hecho, más de 100.000 estudiantes nacidos en 1997 pasarán a tener 18 años en 2015. Según las leyes electorales en Grecia, los ciudadanos tienen derecho a votar a partir del 1 de enero del año en el que van a cumplir los 18. Sin embargo, por razones burocráticas sólo se van a añadir sus nombres a las listas electorales en febrero, cuando son tradicionalmente actualizadas. 

De alguna forma, las próximas elecciones, que están previstas desde septiembre, han tenido tan ocupado al gobierno que ni siquiera ha tenido 'tiempo' de actualizar su base digital. Así, 100.000 jóvenes no podrán votar debido a 'dificultades técnicas'. Sin embargo, el mismo gobierno siempre ha sabido encontrar la forma y el tiempo para resolver cualquier problema técnico a la hora de adoptar medidas de austeridad retrógradas e inconstitucionales además de gastar el dinero del país como un nieto en bancarota que roba y vende las joyas de su abuela. 

Un rápido vistazo a los resultados de las elecciones europeas de mayo del 2014 es más que suficiente para explicar el temor del gobierno al voto de los jóvenes. En el caso de aquellos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años, los resultados fueron: 39,5% votaron a Syriza; 10,5% a Nueva Democracia y 21,1% a Amanecer Dorado. La juventud es, por tanto, el mayor oponente del gobierno y el sector más partidario de Syriza. 

Estos votantes no deberían ser ignorados. Incluso aquellos que quieren votar a Amanecer Dorado reflejan desasfortunadamente la realidad de la crisis social y económica del país. Y deberían ser escuchados, entendidos y ayudados. Deberían poder expresarse y votar, especialmente cuando los miembros de Amanecer Dorado que están en prisión, van a participar en las elecciones y a elegir a sus candidatos. 

El despegue de la democracia: ¿demasiado lejos para votar?

La posibilidad de que gobierne Tsipras, despierta de nuevo todo tipo de temores sobre la famosa GRexit -la salida de Grecia de la Eurozona-. En realidad, la verdadera GRexit ya se está produciendo. Durante estos años de crisis, más de 200.000 griegos han abandonado el país.

En este periodo, Grecia también ha hecho frente a una enorme pérdida de capital humano. Con un tercio de la población en riesgo de pobreza y un paro juvenil del 60%, no soprende que el flujo migratorio haya aumentado un 300% respecto a los valores previos a la crisis. Solemos llamarles Generación G: son jóvenes, inteligentes y griegos. Por ejemplo, más de 35.000 médicos griegos se han marchado a Alemania mientras que el sistema sanitario está literalmente colapsándose. 

Estos jóvenes emigrantes, junto con el total de la diáspora y algunos que accidentalmente se han quedado al margen este domingo, tendrán que ver estas históricas elecciones por la televisión. El rechazo permanente de Grecia a permitir que se pueda votar en el extranjero suena realmente extraño en un país occidental. Incluso los griegos que residen en la Unión Europea no tienen derecho a votar mientras están fuera. De hecho, el debate sobre el derecho de los millones de griegos que viven en el extranjero siempre ha sido una cuestión delicada para la sociedad 

En 2007, 2012 y 2014, los griegos que vivían en otros países acudieron a la Corte Europea de los Derechos Humanos para tratar de cambiar esta ley. Syriza plantea que se modifique este hecho y sus votantes están motivados. Algunos de los partidarios más jóvenes de Syriza que viven fuera, están organizando una campaña online de crowfounding llamada 'Una lucha por la democracia' con la que intentan lograr el dinero necesario para poder volar a Grecia este domingo. Habiendo logrado su objetivo inicial de 10.000 euros, siguen pidiendo ayuda para los jóvenes griegos que se han sumando a las listas de espera para obtener un billete.

Sin embargo, muchos otros jóvenes están indecisos. En este caso, la abstención no va a ser una elección personal sino una cuestión de la política de precios de las aerolíneas. De hecho, ¿cuál es el precio de votar hoy en día? Entre los muchos dilemas de los griegos, pagar o no por el derecho al voto, es un problema innecesario. 

Democracia es una palabra griega 

Independientemente de las futuras decisiones de Syriza y de las coaliciones, el hecho de que un partido radical de izquierdas pueda ganar las elecciones en un país de la Unión Europea representa un momento simbólico. Puede que los griegos hayan servido como experimento político y económico durante estos años de crisis pero ahora parece que son ellos mismos los que se están poniendo a prueba. Tsipras es visto con frecuencia como un representante de la nueva Europa y del aparente renacer de la izquierda en el Mediterráneo junto con el partido español Podemos y otros movimientos. Sin embargo, en Grecia hay una estrategia del miedo para votar en contra de Syriza: las imágenes del desastre económico y el GRexit.

Distintos líderes europeos han pedido a los griegos que voten "correctamente" pero incluso si el miedo afecta a algunos votantes, Syriza encarna la esperanza para los jóvenes. Al ser más bien complicado para el gobierno actual asustar a los jóvenes, ha resultado más sencillo excluir a algunos de su derecho al voto. A pesar de todos los que se quedarán al margen de las elecciones de este domingo, Syriza sigue liderando las encuestas y probablemente se convertirá en el próximo gobierno de Grecia. Puede que tal vez Alexis Tsipras logre acabar con un sombrío periodo en Grecia y reinvente el concepto griego de democracia.