Luchemos para no tener lo que merecemos

Artículo publicado el 4 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 4 de Agosto de 2011
Ante el adelanto de las elecciones generales del 20 de Noviembre y la amenaza de que España necesite un rescate europeo financiero, los españoles indignados toman la palabra. Joaquín Saravia, joven sevillano, es uno de ellos. España es una sociedad débil. He ahí sus problemas.

No le den más vueltas, no le busquen más pies al gato, ni le echen la culpa a las conspiraciones judeo masónicas de las finanzas internacionales. Tenemos lo que nos merecemos.

España hace aguas en lo social, en lo educativo, en lo cívico, en lo político y en lo cultural. Es una sociedad decadente, amarillista, histérica, insolidaria, analfabeta e incívica.

Los políticos que tenemos son el resultado natural y fatal de un proceso de selección que no tiene más mimbres que los que hay. Si son pueriles es porque nuestra sociedad lo es. Si son corruptos es porque nuestro pueblo lo es, los tolera y los promueve y, de paso, medra con ellos. Si faltan hombres de estado en nuestra política es porque los ciudadanos españoles carecemos del necesario concepto de la cosa común (o res pública).

Si estamos siendo fagocitados desde fuera por la fuerza de otras sociedades, y desde dentro por las corrientes centrífugas de nuestros nacionalismos, es porque carecemos simple y llanamente de fuerza.

Si estamos creando generaciones de analfabetos funcionales, si nuestras empresas se ahogan entre la burocracia y la comisión al político de turno, si nuestro sistema judicial es lento, corrupto, politizado y farragoso, todos ustedes, y quien suscribe, deben ser sentados en el banquillo de los acusados.

Basta ya de lanzar pelotas al tejado ajeno, de culpar a Europa, a las finanzas internacionales, o al empedrado, de nuestros problemas. El cáncer de España somos los españoles. Cada uno de nosotros.

Si no empezamos a reconstruir esta sociedad desde nuestra oficina, cátedra, taller, o fábrica, desde nuestra familia, y nuestro comportamiento diario, si no levantamos personal e individualmente la bandera del trabajo, la dignidad y la moral pública, caeremos irreversible y violentamente.

15m-1.jpgUno de los lemas de los acampados del 15M en Sevilla

No sigamos esperando que los Ilustrados nos hagan la revolución desde arriba. Sería puro maquillaje al servicio de los bancos y los intereses económicos.

Hagamos la evolución desde la calle, combinando el esfuerzo cotidiano y la protesta, por el medio que fuere. No aplaudamos al corrupto, no vitoreemos al torero que segó una vida, no riamos las gracias a quien destroza el castellano en cada aparición televisiva.

Bajo los escombros de nuestra sociedad se escucha la voz, todavía leve, pero cargada de razones, del Movimiento 15 M. Olvídense de su folklore, de sus errores, y de sus vaivenes. Son los únicos que han dado en el clavo, los únicos que gritan verdades. Sumemos nuestra voz a la suya, cada uno a su modo y desde su propia trinchera.

Seamos ejemplo ciudadano para nuestro compatriotas y para nuestros políticos. Indignémonos y luchemos.

No nos queda otra.

Joaquín Saravia

leondesanmarcos.blogspot.com

Fotos: Silvia López