Lucía Etxebarría: "Francia es un país más moderno que España"

Artículo publicado el 16 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 16 de Mayo de 2008
La escritora española, madre a los 41 años, conserva su juventud rebelde, una pizca de locura y ansias de vivir. Podríamos pensar que se ha convertido en una mujer convencional, pero sigue persiguiendo sus ideales feministas.

“Oye, ¿por qué no te pasas mejor por mi casa?”. Apunto la dirección que me dicta Lucía Etxebarría con toda la naturalidad del mundo. “En media hora”. Le doy las gracias y cuelgo el teléfono, antes de darme cuenta de lo que me esperaba. Me dirijo por las calles, me pierdo en Lavapiés, percibo a lo lejos la estación de Atocha. Ironías de la decoración urbana, presiento que me acerco a mi destino cuando veo el Museo Erótico de Madrid. Llamo al timbre, me presento y me abren. En el descansillo, una puerta entreabierta que no me atrevo a franquear. Me dan la bienvenida unas voces alborotadas de niña y un pequeño perro negro. Lucía finalmente aparece y me invita a entrar. “¿Quieres beber algo? Tengo agua o… o agua”.

Umberto Eco, hombre-escritor

Lucía Etxebarría en MadridEn el salón, me siento sobre un imponente sofá, protegido por cuadros y pósters delicadamente descolocados sobre la pared amarilla. La niña, tan rubia como Lucía es morena, corretea del balcón a su habitación y de su habitación al balcón. “No te preocupes, solo quiere llamar la atención. No le gusta que no sea toda para ella”. ¿Sabe por qué hace su madre entrevistas? "No. No le he explicado lo que hago. Para ella soy una mamá normal. La suelo ir a recoger al colegio y le suelo contar cuentos para dormir”.

Una mamá normal que inició su carrera literaria con la autobiografía de Kurt Cobain y Courtney Love, la pareja mítica del rock de los años 90. Su primera novela Amor, curiosidad, prozac y dudas se coloca en los primeros puestos de venta y en la primera línea de las grandes librerías, traducida a varios idiomas, donde se sumerge en el universo pop y alocado de Madrid.

Como habla un francés perfecto, le pregunto si sus traducciones francesas le hacen justicia y si, al igual que Umberto Eco, ella exige su derecho para revisar las traducciones de sus libros. Ella se echa a reír. “No tengo tiempo. E incluso si lo tuviera, no tendría ganas, tengo más cosas que hacer. Tengo más cosas en la vida que los libros. Mira, la diferencia entre Umberto Eco y yo es que yo escribo sobre la realidad, y para eso, tengo que mezclarme”. Prosigue animadamente: “Es innegable que Umberto Eco es un gran escritor, pero él no tiene que educar a una niña pequeña y revoltosa. ¿Has visto la película Comme une image de Jaoui y Bacri? Aparece un escritor que solo sabe consagrarse a su arte interno. Es una película muy adecuada”.

Hombres, mujeres, artistas y modernidad 

Lucía Etxebarríaha sido llevada a los tribunales en dos ocasiones por plagio, que siempre ha negado

“Siempre pasa lo mismo y siempre ha pasado lo mismo. Los hombres artistas son artistas, las mujeres artistas son mujeres. La literatura es un arte aún más machista que las demás. Hay una frontera entre la literatura de los sentimientos y la literatura viril, digna de interés. Los hombres escritores son muy estrictos en relación a su virilidad. No hay que vender más libros que ellos porque si no les amenazamos”. Ahora se divierte abiertamente: “En mi caso, yo tengo un buen número de ventas y, además, no tengo pelos en la lengua. Pues, de repente, me catalogan de lesbiana o, si no, en el mejor de los casos, de castradora”.

“Francia es un país más moderno que España”. Me río y le digo que hay pocos países que sean más retrógrados que el mío. “Dices eso por el matrimonio gay. Los franceses creéis que España es un país moderno porque veis a Lucía Etxebarría y a Pedro Almodóvar. Para empezar, nosotros dos tenemos casi más éxito en Francia que aquí. Y además, vosotros tenéis un buen sistema de permisos por paternidad, por ejemplo”. Le replico que la reacción del partido socialista a la candidatura de Ségolène Royal no fue de lo más progresista. “Pero, por lo menos, hubo una reacción. Aquí, se lo habrían tomado tan poco en serio que ni se habrían molestado en reaccionar”. Entonces, ¿por qué vivir en España? “Como sabes, Madrid no es como España y, además, no he sido yo quien ha elegido esta ciudad, sino ella la que me ha elegido a mí”.

La literatura: una forma de ganarse la vida

La literatura es también un arte menos subversivo y los buenos escritores, aquellos que tienen algo que decir, no siempre se publican. Ella me explica: “Es porque hay una gran cantidad de subvenciones. Entonces, ayudamos a aquellos que escriben libros que la clase dominante quiere leer”.

Libro de Etxebarría traducido al checo (Foto: Ivama/ Flickr)Lucía recibió el famoso premio Planeta en 2004, gracias a su penúltima novela Un milagro en equilibrio, “un largo relato afectuoso y divertido, picante y poético en el que una madre cuenta a su hijo la felicidad que le supone haberlo concebido, llevado en su seno y traerlo al mundo...” describe la contraportada del libro. Su carrera se puede resumir en la literatura: periodista, traductora, guionista, trabajos publicitarios… Con distancia, se ríe. “No es incluso el arte que más me emociona. La música y la pintura me llevan a estados que ningún libro me hace sentir. Sin embargo, adoro leer. Es simplemente que puedo entrar literalmente en trance escuchando una pieza”.

La escritora señala algunos lienzos de su salón. “Ves, no hago nada bonito con un pincel y soy mala música. Solo que consigo mejor contar las historias que veo por ese medio (la literatura). Y en realidad, veo las historias, me llegan como visiones, los personajes están vivos y enteros antes de que los cree. Se expresan y salen mejor si intento escribirlos. Ser escritora nunca ha sido mi sueño”. ¿Su gran sueño? Ser lo bastante conocida para no tener que hacer su propia promoción.