Lukashenko el presidente del pueblo

Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006

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¿El último dictador en Europa? cafebabel.com elabora un perfil del presidente saliente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, un apasionado de los deportes y del campo.

Alexander Lukashenko ha presidido Bielorrusia con mano de hierro desde 1994, cuando se alzó con el poder en las elecciones presidenciales con más del 80% de los votos. Lukashenko tiene un estilo autoritario –"hay que controlar el país y lo principal consiste en no arruinar las vidas de la gente"-, algo que reconoce abiertamente como una característica personal. Su forma de hablar y su actitud humilde parecen haber causado un efecto positivo sobre el país, la tasa de desempleo se mantiene en el 2% y la economía crece a un ritmo del 7,8% ¿Cómo ha conseguido el último dictador de Europa todo esto?

Lukashenko, el padre

Tiene 52 años, habla claro y es visto como un hombre de a pie. Sus seguidores le apelan cariñosamente como “Bat’ka” o padre. Sus raíces están en el mundo rural, fue el ayudante del presidente de una granja estatal y todavía hoy mantiene fuerte lazos con el mundo rural. En 2003 hizo dimitir al Primer Ministro, Gennady Novitsky, por no haber pagado los salarios atrasados a los campesinos. Este carácter recio le ha hecho bastante popular entre ciertos sectores de la población.

El 95% de la tierra cultivable está en manos del Estado ¿Podría ser este el motivo de su especial interés en este sector? Pero, con tan sólo un 14% de la población trabajando en el sector agrícola y produciendo tan sólo el 11% del PIB ¿No debería Lukashenko prestarle más atención a otros asuntos? Por ejemplo a los deportes...

“Hay 50.000 personas esperándome, no les puedo defraudar”, fue la excusa que usó antes de un importante partido de fútbol para evitar reunirse con Leni Fischer, del Consejo de Europa de visita en Minsk en 2003.

Su pasión por los deportes, en especial por el hockey sobre hielo, es otra de las facetas de este hombre del pueblo, como se puede comprobar con las pistas de hielo que ha construido en las mayores ciudades de Bielorrusia

Política intensiva

Campos deportivos, campos de cultivo, pero ¿cómo terminó Lukashenko en el pedregoso campo de la política? Tras la independencia de Bielorrusia en 1990, llegó a ser muy conocido por su línea dura contra la corrupción y fue elegido presidente del comité anticorrupción del Parlamento bielorruso.

Lukashenko se jacta de haber sido el único diputado del Parlamento bielorruso que votó contra el acuerdo de 1991 que disolvía la antigua URRS y establecía la creación de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) en su lugar.

A pesar de no gozar de buena consideración a nivel internacional, no se le puede negar su astucia. Primero organizó un referendo en 1996 para extender su mandato de cinco años a siete. Luego, en 2004, organizó otro referendo pidiendo un cambio en la ley que eliminaba el limite en la duración de las legislaturas, ajustándose bastante bien a su campaña presidencial para este 2006. Esta consulta fue catalogada como "ni limpia ni libre" por las instituciones internacionales.

Las elecciones parlamentarias de 2001 no fueron reconocidas por los EE UU y fueron declaradas como no democráticas por la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos. Ni fueron limpias ni libres y no cumplieron los criterios internacionales.

Nada se puede cruzar en su camino

Lukashenko ha clausurado muchos medios de comunicación, aunque aún quedan algunas publicaciones privadas como el diario financiero BDG Delovaya Gazeta o el periódico opositor Narodnaya Volya. Menos del 10% de la población tiene acceso regular a Internet.

Así las cosas, esto no es fácil para los otros candidatos. ¿Se puede afirmar que la democracia ha vuelto a Bielorrusia? Lukashenko ha estado entrometiéndose en los medios de comunicación una vez más, o al menos eso parece. Los diferentes candidatos tienen restringido a dos horas y media sus respectivos espacios electorales en la televisión nacional y la mayoría de los periódicos, al ser propiedad del Estado, favorecen al presidente saliente. Durante 2006, el gobierno tiene pensado gastar 61 millones de euros en los medios propiedad del Estado con el objetivo de mostrar la estabilidad de Bielorrusia.

También hay que tener cuidado con lo que se dice acerca del presidente, pues pueden recaer penas de hasta cinco años de cárcel para cualquiera que lo insulte, incluso si lo ha hecho estando bebido.

A buen seguro que esto no a quedado reflejado en una reciente encuesta de Gallup/Baltic, según la cual el 55% de los bielorrusos pensaban votar por Lukashenko.

De hecho, otra encuesta llevada a cabo el pasado enero por la ONG Pontis/IVO mostraba que un 81% de los ciudadanos confiaban en las promesas de Lukashenko sobre la consecución de un buen nivel de vida, a pesar que que tan sólo un tercio de los encuestados pensaba que las elecciones vayan a ser limpias. Así que tendremos que esperar al 19 de marzo para comprobarlo.

Agradecimientos a nuestro corresponsal en Budapest, Gellért Rajcsányi