Luxemburgo no tiene pelos en la lengua

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
En este momento, Luxemburgo está dando mucho que hablar en Europa por el secreto bancario. Sin embargo, mientras que los financieros no son muy charlatanes, los luxemburgueses se expresan en una multitud de lenguas. Un verdadero café de Babel

Se dice que el silencio es oro. En Luxemburgo, efectivamente así es. Aquí no se habla de dinero y eso es lo que ha permitido que se amasara la fortuna de los numerosos bancos instalados en el país. Porque desde hace 25 años, el Gran Ducado practica el secreto bancario. Al igual que Suiza, su modelo. Esto quiere decir que el banquero está sometido a las mismas obligaciones de discreción que el médico, el abogado o el cura. Ni una palabra sale de su boca cuando se trata de facilitar la identidad de sus clientes, su nacionalidad o los importes depositados. Gracias al secreto bancario, Luxemburgo ha atraído a clientes venidos de toda Europa y de otros lugares. ¿Se han reunido en nombre del silencio? No solo...

Porque en cuanto sus habitantes abren la boca, vuelve a surgir la Torre de Babel. Esta es una escena que se puede contemplar en cualquier sitio. Unos jóvenes sentados en el autobús a la salida de clase. Hablan de su equipo de fútbol favorito. La frase empieza en luxemburgués, incluye palabras en francés y acaba en portugués. ¡Y todo esto sin siquiera pestañear! Algunos dicen que Luxemburgo es el único país verdaderamente multilingüe de Europa. Al contrario que en Bélgica y Suiza, donde conviven varias comunidades lingüísticas, los habitantes de Luxemburgo se ven obligados a utilizar varias lenguas de forma cotidiana. Aparte del luxemburgués, la lengua 'nacional', el francés y el alemán cumplen la función de lenguas administrativas. Esta separación, que es consecuencia de un desarrollo histórico particular, fue consagrada por una ley de 1984. Coffee, café, Kaffee.

En otras palabras, las leyes están escritas en francés, los documentos administrativos se pueden cumplimentar en francés o en alemán y la taza de café se pide en luxemburgués. ¿En serio? Bueno, esta no es toda la realidad... Cerca de la mitad de los habitantes del Gran Ducado no tiene documento de identidad luxemburgués y no aprende el luxemburgués como idioma materno en casa. Las 150.000 personas que viven fuera del país y acuden a Luxemburgo a ganarse el pan todos los días amplían aún más esta imagen multilingüe. Luxemburgués, francés, alemán, portugués, italiano, inglés, pero a ver, ¿en qué lengua tengo que pedir ahora mi taza de café? Muchos son los que se plantean esta pregunta con regularidad, una pregunta que saca a relucir la otra cara de la moneda de esta comunidad políglota. La decisión de escoger una lengua para una u otra situación puede transformarse a veces en un verdadero campo minado.

Cuidado con el nacionalismo

Desde hace años, un discurso identitario y nacionalista se está abriendo paso en la sociedad luxemburguesa. En Facebook, 3.554 luxemburgueses son miembros del grupo 'Ech schwätzen just nach lëtzebuergesch an der Geschäfter' ('En las tiendas, sólo voy a hablar luxemburgués'), 141 quieren “hablar luxemburgués con su sopa de judías (el plato nacional)” y 40 defienden el eslogan “Let's schwätz lëtzebuergesch” osea, 'hablemos luxemburgués'. El partido de derechas, ADR, es el precursor de este discurso identitario. Y esta tendencia se está viendo reforzada con vistas a las elecciones nacionales que se celebrarán en junio de 2009. Cada vez más voces reclaman que los residentes extranjeros y los que viven en los alrededores deben aprender luxemburgués. Este movimiento también es apoyado por el gobierno, que trata de promover de forma activa el aprendizaje del luxemburgués. Última idea novedosa: la excedencia lingüística. Esta excedencia, única en Europa, permite a las personas que trabajan en Luxemburgo tomarse una excedencia (¡pagada!) para aprender la lengua del país. 200 horas a lo largo de toda la carrera profesional para schwätzen lëtzebuergesch. Por todas partes surgen otras iniciativas privadas. Astrid Lulling, diputada europea por Luxemburgo, acaba de lanzar un blog en Youtube en el que imparte clases de luxemburgués.