Lyon -Turín: colisión a toda velocidad

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2005
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El TAV, tren de alta velocidad, unirá en un futuro Italia y Francia. Antes, debe saldar cuentas con una población en lucha por su propia identidad local, aunque esto vaya en contra de los intereses de integración europea.

En Italia lo llaman Corredor nº5 y es la línea ferroviaria que unirá Kiev y Lisboa atravesando los Alpes. Pero en este momento, para los italianos, es simplemente el tren de la discordia de un valle fronterizo, el llamado Valle de Susa. Actualmente, el valle se ha convertido en escenario de manifestaciones, sentadas y simulacros de bomba.

Historia de alta velocidad

En septiembre de 2001 la Comisión Europea, haciendo especial ahínco en la situación medioambiental, presenta la Carta Blanca de los Transportes. Se trata de un documento para promover una movilidad más segura y limpia. Pocos meses antes, Giuliano Amato y Lionel Jospinfirmaron los acuerdos para crear un tren de alta velocidad entre Italia y Francia. El objetivo era potenciar las relaciones socioeconómicas entre los dos países uniendo las ciudades de Turín y Lyon. Esta línea formaría parte del Corredor nº5, la futura línea comercial Kiev-Lisboa que enlazará los principales centros industriales y comerciales de Europa. Se llegará incluso al puerto de Marsella, favoreciendo así la circulación de mercancías provinentes de otros continentes, en especial del Extremo Oriente.

Para los políticos italianos, conseguir que la línea Turín-Lyon entrara en el proyecto de Bruselas ha sido una prioridad: no sólo para tener acceso a la financiación de la UE, sino, sobre todo, para integrar Italia en la economía europea. Sin embargo, los políticos se han encontrado con una sorpresa: el No de la población.

50 x 60.000 en rebelión

El Valle de Susa es una franja de tierra de 50 kilómetros que se extiende de Turín a Frejus. Tiene una población de 60.000 personas. El pasado 16 de noviembre se reunieron a gritar un contundente "¡No al TAV!" alcanzando la cifra de 80.000 manifestantes. De hecho, en la creciente repercusión mediática de esta protesta, los habitantes de Susa se han convertido en un símbolo nacional del que lucha por defender su tierra de los feroces ataques de la globalización y de la construcción desenfrenada. Entre los manifestantes se encontraban delegaciones del Monte Blanco, del Brennero o de la plataforma anti-TAV de Mugello entre otros.

¿Pero a qué se debe esta lucha infatigable? Temen por su tierra. Las montañas son ricas en uranio y amianto. Sin embargo, hasta que no se llegue a una conclusión firme de los análisis no se sabrá si el problema se puede obviar y, en la duda, la población se opone con sentadas y manifestaciones espontáneas. Por otra parte, las obras se prolongarán al menos hasta 2018, minando así la quietud de la montaña. Una montaña y un valle que serán atravesados de parte a parte, modificando para siempre el lugar y la vida de sus gentes que, después de años de dura lucha, han conseguido consolidar una identidad muy fuerte.

¿Un obstáculo para las Olimpiadas?

Mientras el pueblo se ha rebelado. Y con ellos las administraciones de centroizquierda -que se alejan de las posiciones de sus partidos de referencia- y los sindicalistas, aunque algunas de sus organizaciones se hayan mostrado favorables al TAV por las posibilidades económicas que abrirá para la zona. Los habitantes del valle se volverán a manifestar el 28 de noviembre, y nada impedirá que el grito "¡No al tren de alta velocidad!" se escuche también en la huelga general del 25 de noviembre, superando incluso las protestas de los sindicatos contra la nueva ley de presupuestos generales.

Y se teme lo peor después de los avisos de bomba de los últimos días y la amenaza de boicotear las Olimpiadas de Turín 2006.

Mientras tanto, la UE ha enviado una carta al Presidente de la Región de Brasso y al Ministro de Transportes (Lunardi): nada de financiación ni de revisión del trazado si las obras no empiezan antes de fin de año. La participación de Italia en "una integración europea socioeconómica de alta velocidad" parece depender de lo que ocurra en el Valle de Susa. La lucha continua...