«Made in Portugal»: le nouveau label

Artículo publicado el 24 de Enero de 2018
Artículo publicado el 24 de Enero de 2018

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Señalado como uno de los malos alumnos de la Unión Europea y económicamente «a la cola», Portugal solo serviría de trastienda para las marcas de ropa à la recherche d’une caution « made in Europe ». Pero... ¿y si el país tuviera mucho más que ofrecer a la industria de la moda que esas tres palabras?

La fábrica textil

De Portugal, conocemos lo que todo el mundo: el vino de Oporto, los pasteles de Belém y los azulejos en tonos azules. Después está lo que conocemos menos pero salta a la vista, por ejemplo, la importancia de la industria textil. Para ello basta con hacer un tour por sus tiendas de ropa y constatar la cantidad de prendas en cuya etiqueta encontramos la indicación Made in Portugal.

En cifras, Portugal tiene más de 12 000 empresas que pertenecen al sector textil, más de 130 000 trabajadores en esta industria y un volumen de negocio de 7.3 miles de millones de euros en 2016 de los que más de la mitad provienen de la exportación (Fuente: ATP). Esto equivale al 10% de la exportación nacional, el 2% del PIB y el 4% de los trabajadores. Una industria en pleno boom que es de una gran ayuda.

A pesar de todo ello, Portugal no ha alcanzado todavía las cifras de países vecinos. A nivel europeo, el país solo representa el 4% de la industria textil. En comparación, Italia representa ella sola el 32% del volumen de negocio europeo del sector. Le siguen Alemania, con el 18%, y Francia con el 11% .

No es tan fácil existir frente a esos colosos, sobre todo cuando estos combinan alta producción y buena reputación en cuanto a calidad. Porque si el Made in Portugal nos hace sentir mejor que un Made in China o un Made in Bangladesh, por parte de los consumidores no se asocia todavía a una garantía de calidad o de elegancia.

Debido a este sambenito es por lo que se ha arremetido contra la campaña de comunicación Fashion from Portugal, lanzada en marzo del 2016 y a propósito de la cual tuvo lugar en Bruselas el martes 5 de diciembre la conferencia «The portuguese textile sector: reaching new heights». La campaña pone de relieve los éxitos de la industria textil portuguesa, mostrándola como una industria dinámica, que ha ido renaciendo poco a poco de sus cenizas gracias a una estrategia milimetrada.

«We decide not to die»

A comienzos de los años 2000, el sector textil europeo se desmorona con la apertura del mercado internacional y la llegada de nuevos competidores como China. De 2001 a 2005, todos los indicadores son negativos. La crisis del 2008  no presta ayuda a un sector agónico y hay que esperar al 2010 para que poco a poco comience a levantarse. Solo una ferviente «voluntad de no dejarse morir », tal como atestigua Paulo Vaz, director general de ATP, la asociación del sector textil de Portugal que representa a más de 500 empresas del sector, pudo hacer renacer toda una industria que había sido dada por muerta.

Por eso, las empresas apuestan por una mayor creatividad, innovación, modernidad, una mejor logística y una mejor gestión. La idea es cambiar totalmente de modelo. Ya no es cuestión de competir en el terreno de los precios –la competición está perdida de todas formas– sino en el terreno de la calidad y la reactivación, dentro de un sector en el que la fast fashion es casi la norma. Esto significa invertir, en primer lugar, en las personas y en educación y formación, y, después, en las altas tecnologías y en maquinaria de última generación.

Para António Vasco Alves Machado, embajador de Portugal en Bélgica, ya se ha ganado un combate: ya no se hablará más de la industria textil portuguesa por la cantidad, sino por la calidad. Las empresas familiares habrían superado, además, su tradicionalismo, que ahora ya no está en contradicción con la innovación.  

Artur Soutinho, director general de MoreTextile Group, nos lo demuestra: tejido que guarda el calor, termosensitivo, menos contaminante... y otros muchos sellos de calidad que ponen de manifiesto la innovación dentro del sector. A estos avances técnicos, se suman, según él, una ventaja comparativa geográfica: Portugal está situada entre Estados Unidos y Europa. Gracias a una mejor logística, la empresa es, a día de hoy, capaz de responder a las demandas de sus mayores clientes, como Zara, en un plazo récord de dos semanas.  

Si bien Portugal y sus fábricas podrían contentarse con ver cada vez con más frecuencia las etiquetas Made in Portugal en sus ropas, esa no es la dirección que están tomando las empresas. La razón es que el país no quiere convertirse en la «caution europea» de la industria textil, no quiere que se compre por no tener nada mejor.

Ana Ribeiro, directora del Centro de Investigación del Tejido de Portugal, nos lo asegura: «hay lugar para el emprendimiento en este sector» y «damos su oportunidad a un máximo de personas que tienen ideas nuevas». La joven, con experiencia en ingeniería de materiales y metalurgia, está convencida de ello: «Hoy en día, el sector del textil no es un área destinado solamente a los ingenieros. Si miras a tu alrededor, el tejido está por todas partes: en el suelo, en los muebles, en los coches, en el hospital [...]. Por eso, el tejido de alta tecnología demanda recursos humanos y cualificación en un gran número de campos: física, química, medicina e incluso electrónica, ya que en ese momento desarrollamos los objetos conectados».

Los creadores portugueses a tener en cuenta

Entre los jóvenes talentos de Portugal que responden a la perfección al eslógan puesto en marcha por la campaña de comunicación Designed in Portugal, produced in Portugal, dressed worldwide, se encontraría Susanna Bettencourt, cuyas creaciones de punto se venden ya en las tiendas de moda más prestigiosas. No hay que dejar de nombrar también a Storytailers, Ricardo Andrez, Pedro Pedro, Nuno Baltazar, Katty Xiomara, Hugo Costa, Estelita Mendonça, Diogo Miranda y Carla Pontes... la lista es larga. Todo este mundo podemos encontrarlo cada año en la  Fashion week de Oporto y Lisboa, escaparates de esta emergente generación de talentos.

Con este panorama... ¡Portugal está lista para vestirnos la próxima temporada!

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Contenido patrocinado por la Asociación del Tejido de Portugal (ATP)