Madrid en taxi: curso de mundología

Artículo publicado el 13 de Agosto de 2007
Artículo publicado el 13 de Agosto de 2007

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Sorprendente lección de sentido común a lomos de un taxi por la estresante capital española durante una hora. ¡Tópicos fuera!

Después de recibir varias negativas (por recelos hacia el rigor de los periodistas), Florencio Diaz Sierra, cacereño, soltero, de 49 años, accede a conversar mientras recorremos en su taxi las concurridas calles de Madrid. “Has tenido suerte...” – me dice mientras subo al vehículo. “...porque he estudiado mundología” – continúa, convencido aun con cierta sorna. A los 14 años, abandonó Cáceres para trabajar en la hostelería en Madrid. Esos 10 años de trato con el público le curtieron en la mundología, el arte de conocer la vida y el trato con la gente. “Si no sabes tratar al cliente, no vales para esto”.

Primera sorpresa: fulminados todos los estereotipos acerca del taxista español. De su espejo retrovisor no cuelgan vírgenes ni santos, ni se ve escudo de equipo de fútbol alguno, ni fotos de su familia, ni suena Radio Olé. El coche de Florencio está muy lejos del famoso “Mambo-Taxi” que Almodóvar caricaturizó en Mujeres al borde de un ataque de nervios y que tanto llamó la atemción en los años ochenta.

Radiografía del sector

Serpenteando entre los centenarios edificios de la Gran Vía, Florencio aniquila otro de los mitos del sector: el del taxista derrotista y pesimista, que piensa que el taxi en España atraviesa una grave crisis. Motivos no le faltarían. En los últimos 6 meses el precio de la gasolina ha subido un 12% y la recién estrenada Ley del carnet de conducir por puntos está haciendo estrasgos en muchos de sus compañeros. “Esto de los puntos son parches. Lo que tienen que hacer es meterse con los fabricantes de coches. ¿40.000 muertos en Europa al año no son una guerra? Al capitalismo y al dinero les da igual la vida”. Sin embargo, Florencio, tras 12 años como taxista no duda en reconocer que el actual alcalde conservador de Madrid ha tratado bien al sector, y que éste pasa ahora por buenos momentos.

Florencio razona y explica con coherencia sus argumentos. Lejos del esterotipo de taxista analfabeto, se aprecian conocimientos al conversar y sentido común en sus razonamientos. Llegando a la estación de trenes de Atocha, recordamos los atentados terroristas que tuvieron lugar allí hace 3 años y cómo han sido utilizados políticamente por muchos medios de comunicación. “Hay que leer de todo”, dice. “Yo leo El País, El Mundo, La Razón..., cualquier periódico, sin importarme su ideología. Y escucho todos los canales de radio, la SER, la COPE, para estar bien informado”. Le intento convencer de la independencia de cafebabel.com, aunque afirma complaciente y algo incredulo que “cada uno barre para su casa”.

Las mujeres conducen mejor que los hombres

Por la Castellana, a la altura del estadio Santiago Bernabeu, Florencio tira también a la basura el mito del taxista machista. A su entender, “las mujeres conducen mejor que los hombres. El problema es que muchas de ellas tienen miedo, y por eso conducen mal. Pero son más prudentes que los hombres. Por eso, las mujeres que no tienen miedo, son mejores conductoras”.

Que el taxi es un sector machista, nadie lo duda. “Y derechista” –asevera Florencio, que no se casa con nadie. Lo mismo reconoce la buena gestión de un alcalde conservador en su ciudad como critica el liberalismo desbocado sobre el que camina Europa y “que puede provocar la liberalización del sector”. Ante ello, se muestra temeroso. En España, funcionan con un sistema de licencias que se traspasan o se venden, y cada taxista no puede tener más de 3 taxis. “Ya intentaron subir a 6 el número de taxis por persona, pero nos movilizamos y conseguimos dejarlo en 3. Si, como pretenden, liberalizan el sector, entonces será el final. Las empresas grandes acabarán comiendose a los más pequeños”. Muchos madrileños se quejan de no encontrar taxis los sábados por la noche o a la salida de los partidos de fútbol, pero Florencio cree que liberalizar el sector no arreglará el problema. Ello aumentaría el número de taxistas pero reduciría nuestros ingresos”.

Final “patatero”

Nuestro periplo por Madrid acaba donde empezó, en el bar Iberia, mítico lugar de encuentro, abierto dia y noche, donde los taxistas se reunen para tomarse un café. Es también un punto de encuentro donde los jóvenes que salen de marcha por la capital hispana toman la penúltima cerveza para refugiarse de los primeros rayos de sol. A esas horas, un ambiente crápula y festivo se mezcla con la desidia del taxista madrugador.

Nuestro paseo por las calles de Madrid ha acabado con muchos tópicos. Florencio también desea acabar su paseo por el mundo laboral y jubilarse lo antes posible. “Por eso echo la lotería cada vez que puedo”, bromea. “Cuando me jubile me veo en Guadalupe, mi ciudad natal, con mi huerto y mis patatas, llevando una vida tranquila. Eso sí, viniendo de vez en cuando a Madrid, a correrme una buena fiesta.”