Madrid grita: "¡Despierta Europa, es primavera!"

Artículo publicado el 19 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 19 de Mayo de 2011
“¡Compañeros!”, dice una voz con un megáfono, “Estamos haciendo historia. Estamos ejercitando unos legítimos derechos civiles y políticos”. La protesta intergeneracional ha decidido ocupar la Puerta del Sol en Madrid, cerca de 60.
000 personas han desafiado la decisión de la Junta Electoral, manifestándose pacíficamente contra el sistema político-financiero y la crisis, “para construir un mundo mejor”. ¿Es el inicio de la primavera europea?

En el prefacio de la edición española del libro ¡Indignaos!de Stéphane Hessel, el autor considera de especial importancia que su llamada a comprometerse, a indignarse y resistir a aquello que es inaceptable, haya sido acogida por los jóvenes. La España heredada por los jóvenes ha sufrido mucho, pero siempre ha combatido con coraje. Esta España quiere una Europa cultural y solidaria y no una Europa al servicio de las finanzas, como se está construyendo.

“Unos somos progresistas, otros más conservadores (...) unos somos creyentes, otros no, pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que nos rodea”

La llamada a la insurrección pacífica de Hessel es la fuente de inspiración de una de las protestas más sorprendentes y civilizadas que se han visto en Europa. Todo empezó con la manifestación del 15 de Mayo organizada por la plataforma Democracia Real Ya, cuyo lema no deja espacio para la imaginación: “No somos mercancia en manos de políticos y banqueros”. El manifiesto, al que se han adherido miles de personas en su página de Facebook, está orientado a la gente corriente. “Unos somos progresistas, otros más conservadores”, está escrito, “unos somos creyentes, otros no, pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que nos rodea. Ha llegado la hora de construir juntos una sociedad mejor”. Y así lo están haciendo los jóvenes y jubilados, parados y amas de casa durante estos días de Madrid a Barcelona, de Cádiz a Valladolid.

En la capital el fuego de la revuelta se concentra en la Puerta del Sol, el centro neurálgico de la ciudad, delante de la sede de la Comunidad de Madrid. “Estamos en el centro simbólico del Estado. Queremos centralidad y visibilidad en el debate político”, alega un portavoz del movimiento. “Queremos un cambio real, estamos aquí porque estamos hartos de pagar la crisis causada por la banca”. Dicen que las revueltas en los países árabes e Islandia han influido mucho en su decisión de tomar la plaza. Como en la Plaza Tahir no se para ni de noche. Es un continuo movimiento de jóvenes que llevan agua y víveres. Han montado tiendas de campaña y espacios para hablar, confrontar y preparar carteles. Esta protesta es también una fiesta.

Otra democracia es posible

Un señor se ha acercado a los jóvenes para ofrecerles dinero. Le han respondido “No, gracias”. No es lo que están pidiendo. Están creando una asamblea constituyente para que se pueda construir “una sociedad nueva que esté por encima de los intereses económicos y políticos”. Aspiran a una revolución ética, a un cambio en la conciencia social de la gente que libre y voluntariamente se reúnen y no representan a ningún partido político, a ninguna asociación, a ningún Dios. Sólo les une la voluntad de cambio. Porque otra democracia es posible.

“¡Compañeros!”, dice una voz con un megáfono, “Estamos haciendo historia. Estamos ejercitando unos legítimos derechos civiles y políticos”. Aplausos espontáneos y manos alzadas desafiando a la policía que el 15 de mayo había reaccionada con violencia y arrestado a 19 personas. Ahora no reaccionan. No obstante, la Junta Electoral había vetado la concentración de la Puerta del Sol con la explicación de que podrían “influir sobre la libertad del ejercicio del voto ciudadano”. La policía sólo pudo limitarse a observar este movimiento pacífico y apolítico. Decidieron quedarse hasta el 22 de mayo, jornada de las elecciones municipales y autonómicas, cruciales para un Gobierno en dificultades y un Presidente, Zapatero, que anunció recientemente que no volverá a ser candidato.

“No estamos en contra del sistema, el sistema está en contra de nosotros”

España está atravesando una fase de recesión, tomando decisiones económicas sensatas pero austeras y poco ambiciosas. La tasa de desempleo ha superado el 20%. Cinco millones de españoles no tienen trabajo. Los jóvenes españoles son la generación mejor formada. Algunas de sus empresas están en la élite mundial, como el Banco Santander, Repsol o Telefónica. El turismo no conoce crisis, es una fuente de recaudación importante para la Hacienda estatal y regional. Basta pasearse por las calles de Madrid: La gente gasta, los bares están llenos y no sólo de turistas. “Todo lo que estamos haciendo ahora, ¿Dónde terminará?”, dicen algunas voces. En la plaza rebautizada como SOLución hay alguien que levanta la bandera de Egipto y con pancartas donde se lee “Si hubiera una fuga de políticos no habría una fuga de cerebros”, “Democracia lucha diaria”, y a quienes les acusan de ser meros anti-sistema les han respondido que “el sistema está en contra de nosotros”.

Leer el dossier de cafebabel.com sobre las revoluciones árabes

Mientras tanto, en otra ciudad europea el virus de la primavera española está contagiando a la gente corriente. Se han registrado manifestaciones y flashmobs en Amsterdam, Bruselas y París. En Facebook se ha creado un grupo italiano “Demoracia Real Ahora”, desde el que se pretende que en Italia nazca una concentración espontánea en las principales plazas, reclamando un cambio político y social ¿Está naciendo una revolución europea y con ella una nueva generación? En las plazas hay una dura sentencia. “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”, reza una de las pancartas. Sueño de una noche de primavera, de Madrid al cielo de Europa.

Fotos: portada (cc) Virginia García/flickr; texto © Laura Fois