Madrid: Un otoño lleno de color

Artículo publicado el 29 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 29 de Octubre de 2015

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Poco a poco el frío se va instalando en nuestro país, las horas de luz se acortan y el paisaje comienza a teñirse de ocres y grises. Para sobreponernos un poco a ese sentimiento de nostalgia que nos suele invadir con el otoño, hacemos un recorrido por algunos de los “bosques urbanos” de la capital para descubrir paisajes y retratos capaces de llenar de color nuestra rutina: Los museos. 

MUNCH: El último grito en el Thyssen

Madrid y Oslo acortan distancias esta temporada gracias a la visita de uno de sus mejores embajadores: Edvuard Munch (1863-1944). La muestra del artista noruego es, sin duda, una de las exposiciones ineludibles si te dejas caer por la capital. El Museo Thyssen Bornemisza –la única pinacoteca española que puede presumir de contar en sus fondos con cuadros del pintor nórdico– ofrece una recopilación de 80 obras, en la primera exposición dedicada al pintor en Madrid desde 1984.

Bajo el título Edvuard Munch. Arquetipos la exposición se divide en nueve temáticas, cada una de ellas dedicada a las obsesiones y emociones que más interesaron al pintor como fueron la enfermedad, la muerte, los celos, la ansiedad, el amor o el deseo, entre otras. Y es que Munch supo reflejar en su prolífica obra las preocupaciones existenciales del hombre moderno, apoyándose en un lenguaje cromático cargado de simbolismo y cuyas figuras humanas, paisajes y temas han sido calificados con frecuencia de "siniestros". No obstante, Munch se dedicó a reflejar los tiempos convulsos que le tocó vivir, marcado por las dos grandes guerras, y unas duras circunstancias familiares y personales. Todo un legado conmovedor que se puede admirar hasta el próximo 17 de enero

BONNARD: Un francés con alma nipona en la Fundación Mapfre

Más allá de su famoso triángulo museístico –Prado, Reina Sofía y Thyssen–, Madrid ofrece arte y muestras apetecibles a través de diversas fundaciones y galerías. Este es el caso de la Fundación Mapfre, ubicada en un antiguo palacete del siglo XIX situado en el paseo de Recoletos, frente a la Biblioteca Nacional. Hasta el 10 de enero su sede principal alberga una exhaustiva retrospectiva de uno de los precursores del arte moderno y adalid del movimiento pictórico de los denominados nabis, la del francés Pierre Bonnard (1867-1947).

Con la colaboración de una de las pinacotecas más importantes del arte impresionista, el Museo D'Orsay de París, la Fundación ha conseguido reunir en la capital más de cien piezas entre las que se encuentran óleos, grabados, grandes murales y paneles decorativos y fotografía. El recorrido por la muestra revela enseguida la difícil clasificación de este artista que quiso integrar el arte en la vida cotidiana, de ahí que se convirtiera en uno de los representantes más importantes de las artes decorativas. Del mismo modo, su trabajo pictórico se aleja ligeramente de los cánones establecidos de la época y de muchos de los artistas coetáneos con los que compartió escena. Sus composiciones japonistas –con una ruptura absoluta de la perspectiva realista–, su mezcla entre naturalismo y ensueño y la exhibición sin pudor de su universo más íntimo –familia, amigos, esposa y amante–, Bonnard nos invita a dejarnos seducir por un carrusel de experiencias vitales.

KANDINSKY: Abstracción, música y color en el CentroCentro Cibeles

A medio camino entre la Fundación Mapfre y el eje Prado-Thyssen, se sitúa el majestuoso Palacio de Cibeles, custodiado desde el exterior por la mismísima diosa griega. Además de ser la actual sede del ayuntamiento de la ciudad, desde 2011 este palacio ha quedado abierto al público para ofrecer desde sus distintas plantas todo tipo de muestras artísticas.

Precisamente, uno de los platos fuertes de esta temporada otoñal lo constituye el monográfico dedicado al pintor ruso Wassily Kandinsky (1866-1944), uno de los padres y máximos exponentes del arte abstracto del siglo XX. La ambiciosa retrospectiva se compone de  cerca de un centenar de piezas –mayoritariamente pinturas–, todas ellas procedentes de los fondos del Museo Nacional de Arte Moderno Centro Pompidou de París, pinacoteca que alberga la mayor colección dedicada a este artista. 

Madrid supone ahora la última parada de esta exposición itinerante que ya ha recorrido ciudades como Milán o Nashville y Milwaukee en Estados Unidos, con gran acogida de público, y se convierte en una oportunidad única para adentrarse de lleno en la obra de este artista imprescindible de la historia del arte.

Kandinsky, una retrospectiva se divide en cuatro secciones, correspondientes a las regiones geográficas en las que residió Kandinsky y que influyeron de forma decisiva en la evolución de su arte: Alemania, Rusia, la vuelta a la escuela Bauhaus de Weimar y finalmente Francia. Las ocho salas de la muestra permiten realizar un recorrido cronológico que se inicia con sus primeras pinturas de paisajes y obras figurativas de carácter postimpresionista, pasando por la experimentación de su pintura hacia la abstracción influida por la música y su obsesión por  transmitir emociones, la reducción al color, la línea y las formas geométricas, –influencia de su paso por la escuela Bauhaus–hasta terminar sus días en París, donde se contagia de la destreza de otros artistas como Miró, Picasso o Dalí sin renunciar al estilo que le encumbró como maestro de la abstracción. 

La exposición estará abierta hasta el 28 de febrero de 2016.