Madrid y cómo ser lesbiana por las cuestas de lavapiés

Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2013

Parece que las historias tienen más sentido si son contadas por sus protagonistas. Aquí está el relato de Julia, que ha dejado París para irse a vivir al barrio de Lavapiés en Madrid.

Llegué a Madrid el 20 de agosto de 2012. Llevaba una mochila en la espalda, en cada brazo una maleta e iba a dormir en el sofá del mejor amigo de un amigo de mi mejor amigo, hasta encontrar una cama de verdad. Había venido sólo para cuatro meses, pero cuando se terminó mi historia de amor en París, decidí no volver.

Bollera en el exilio, rápidamente quise mezclarme con gente como yo. Me quedaba ese miedo parisino, que a mi edad, las personas no tienen más espacio para nuevos amigos en su vida, que sólo se abren las puertas a la novedad si se folla. Y yo no quería amantes sólo colegas. Así que entré en una batucada, empecé a patinar, di clases de francés, jugué al futbolín; a base de actividades femeninas, me introduje en el ambiente lésbico madrileño. No me gusta generalizar sobre un grupo de personas y estoy segura que sólo he visto una pequeña parte de la situación, pero igualmente os voy a contar la impresión que me dan las lesbianas de aquí. Tengo la impresión que son un huevo, que son de todas las edades, que se mezclan con ánimo. Y que fueron capaces de liberarse de los condicionamientos sociales que soportan las parisinas: ser bella, ser flaca, encontrar a alguien para pasar el resto de su vida y tener niños. Son feministas y queer y alternativas y se niegan a ser invisibles. Y después de ver cómo Madrid se adapta a ellas, no debo estar muy lejos de la realidad.

En este país un poco esquizofrénico que se deshizo tarde del franquismo (77) y que fue uno de los primeros en permitir el matrimonio gay (05), siento su presencia por todos los lados: los grafitis "Long hair lesbians", el día de la visibilidad lésbica donde comimos piruletas con forma de coño, el ladyfest, la página "dramafreemadrid" y sus “ideas y recursos para lesbianas" o el orgullo gay indignado una semana antes del "real".

Marian, Martouchi, Bea, Isa y Maria

Las bolleras de aquí abandonaron Chueca (el “Marais” de Madrid) para instalar su sede en Lavapiés. Allí, entre el peluquero marroquí, los restaurantes indios y los bazares chinos, ocupan lugares agradables y no de moda, bares de barrio para chicas, donde nadie te mira fijamente si no vistes tus mejores galas. Porque Chueca es caro, huele a plástico y a gueto a la vez.

Entiendo a esas chicas que no quieren un barrio exclusivamente para ellas sino sólo ser una minoría más entre las que pueblan Lavapiés. En las calles empinadas de este antiguo barrio de viejos, los colores y los idiomas se mezclan bastante bien. Bienvenido al barrio de Madrid donde más casas okupadas y nacionalidades diferentes hay.

Aquí las lesbianas navegan entre el centro social auto gestionado de mujeres la Eskalera karacola, el 33 para bailar, el Mojito para beber y la Antigua taquería para comer. Y la oferta tiene éxito, así que crece la oferta. Parece que hoy en día hay más lugares para chicas que para chicos en Lavapiés. Pero lo bonito es que no son la mayoría ni están concentrados en la misma calle, lo bueno es que allí se puede conocer cualquier tipo de gente, lo agradable es que no se va allí específicamente para ligar, lo práctico es que los otros lugares del barrio, los "no específicamente LGBT" son realmente gay-friendly y que hay que tener garra para encontrar a alguien que cobre más de 2 euros por una cerveza. Así que sí, en cualquier sitio de aquí estas chicas están como en casa.

En Madrid, conocí a Marian, que me pareció bastante exótica cuando me dijo ser una mujer divorciada, Martouchi que tiene la edad de mi madre y se va a la cama después que yo, Bea que chapurrea el francés, Isa que acoge a todas las lesbianas en su piscina cuando Madrid se convierte en un horno, Maria, su sobrina que cuando salen es su brazo derecho. Y muchas más, que hacen que me encante tanto Madrid que podría hablar sobre ella hasta mañana.

Articulo también disponible en BARBIETURIX.COM