Magnus Carlsen, el campeón mundial de ajedrez que nunca habías imaginado

Artículo publicado el 12 de Diciembre de 2013
Artículo publicado el 12 de Diciembre de 2013

¿Cómo imaginas al cam­peón mun­dial de aje­drez? ¿Un hom­bre de me­dia­na edad, pro­ve­nien­te de una ex re­pú­bli­ca so­vié­ti­ca? ¿Quizá un tipo con traje an­ti­guo y gafas? Olvídate de esa imagen. Hoy el ajedrez lo representa Mag­nus Carl­sen, nuevo cam­peón mun­dial. Y aunque parezca sor­pren­den­te, su cara está tanto en las re­vis­tas de aje­drez como en la por­ta­da de GQ.       

El 22 de no­viem­bre, ocho días antes de cum­pli­r veintitrés años, el no­rue­go Mag­nus Carl­sen se con­vir­tió en el nuevo cam­peón mun­dial de aje­drez. Logró des­tro­nar al indio Vis­wa­nat­han Anand, vein­te años mayor que él. El duelo tuvo lugar en la ciu­dad de Chen­nai, en el sur de la India. El no­rue­go ganó tres partidas y em­pa­tó siete.      

Aunque sea el nú­me­ro uno del aje­drez, Mag­nus Carl­sen tam­bién tra­ba­ja de mo­de­lo. A menudo la gente ha com­pa­ra­do su look con el de Jus­tin Bie­ber o el del futbolista galés Ga­reth Bale. Y esto no es lo que nor­mal­men­te se es­pe­ra de un campeón de esta disciplina ¿ver­dad? 

TODO A su debido TIEM­PO

La ju­ven­tud de Magnus ha recibido muchos elogios.  El 1 de enero de 2010 se con­vir­tió en el ju­ga­dor nú­me­ro uno más joven de la his­to­ria. Tenía solo 19 años y 32 días. A los trece años llegó a ser el se­gun­do Gran Maes­tro más joven, detrás del ruso Gary Kas­pá­rov. El pasado 22 de no­viem­bre se con­vir­tió en el se­gun­do cam­peón mun­dial más joven. Por ello sorprende que, du­ran­te la mayor parte de su infancia, a Carl­sen no le gus­ta­ra el aje­drez. El pri­mer in­ten­to de su padre de sus­ci­tar el in­te­rés del hijo por este juego fue un auténtico fra­ca­so. Con cinco años, el pequeño Carl­sen ya tenía una me­mo­ria ex­tra­or­di­na­ria y una magnífica ca­pa­ci­dad para re­sol­ver pro­ble­mas. Sin em­bar­go, este juego descaradamente clásico no fi­gu­ra­ba entre sus in­tere­ses. Él prefería el fút­bol y el esquí.   

Tres años más tarde la si­tua­ción cam­bió. De re­pen­te, a Carl­sen em­pe­zó a gus­tarle el aje­drez. Un cambio que llegó gracias a sus ganas de ven­cer a su her­ma­na mayor. Pron­to, no solo ven­cía a su her­ma­na, sino a gente mucho mayor que él. Con trece años llegó a ser Gran Maes­tro, e incluso consiguió empatarle al le­gen­da­rio ju­ga­dor Gary Kas­pá­rov, en una de las par­ti­das.

Así nació una es­tre­lla. Lu­bo­mir Ka­vá­lek le llamó el Mo­zart del aje­drez, ya que su juego era muy ima­gi­na­ti­vo y bello, a par­te de exi­to­so. El Gran Maes­tro bri­tá­ni­co Nigel Short elo­gió la com­bi­na­ción de su es­ti­lo ar­mo­nio­so y ver­sá­til con sus ganas de ganar.

MU­CHOS JU­GA­DO­RES EN UNO

Carl­sen es con­si­de­ra­do como uno de los ju­ga­do­res más crea­ti­vos de todos los tiem­pos. Es im­po­si­ble de­fi­nir cla­ra­men­te su es­ti­lo de juego. Vis­wa­nat­han Anand, el an­te­rior cam­peón del mundo, dijo que el joven Carl­sen pa­re­cía ser va­rios ju­ga­do­res al mismo tiem­po. Parece que no presta mucha aten­ción cuan­do em­pie­za el juego. Sin em­bar­go, nunca se sabe qué es lo que hay que es­pe­rar de él al prin­ci­pio.

A di­fe­ren­cia de mu­chos otros ju­ga­do­res, Carl­sen no está ob­se­sio­na­do con la pre­pa­ra­ción tác­ti­ca y es­tra­té­gi­ca. In­tui­ción, ima­gi­na­ción e im­pro­vi­sa­ción lo hacen único. El medio juego es su punto más fuer­te: según su tutor, Gary Kas­pá­rov, es en ese momento cuan­do ver­da­de­ra­men­te “pre­sio­na” a sus ri­va­les.      

Los or­de­na­do­res, que ana­li­zan los juego en tiem­po real, muy a me­nu­do no adi­vi­nan los si­guien­tes pasos de Carl­sen. Pue­den cal­cu­lar mi­llo­nes de posibilidades, pero son in­ca­pa­ces de ver cómo los pasos ele­gi­dos hacen a los ri­va­les po­ner­se ner­vio­sos y co­me­ter erro­res. 

Su ca­pa­ci­dad de ver cosas de modo di­fe­ren­te y hacer pasos ines­pe­ra­dos va acom­pa­ña­da de su pe­cu­liar ac­ti­tud. La ma­ne­ra en que juega al aje­drez es bas­tan­te pa­ra­dó­ji­ca. De niño no com­pren­día por qué la gente se sor­pren­día tanto cuan­do ga­na­ba. Más tarde con­fe­só que para él era mucho más triste per­der al Mo­no­poly que en aje­drez.

Por otro lado, dicen de él que es un com­pe­ti­dor feroz y que el juego para él es como una gue­rra. En un do­cu­men­tal re­co­no­ce que le gusta ver a sus ri­va­les su­frir cuan­do ya saben que van a per­der la par­ti­da. A pesar de tener un ros­tro de chico joven, su mi­ra­da siem­pre intimida a los ad­ver­sa­rios.   

GRAN MAES­TRO, MO­DE­LO Y… ¿ES­TRE­LLA DE CINE?

Cuan­do tenía solo trece años, de­cla­ró que sabía cuál sería el paso si­guien­te de Kas­pá­rov y le ase­gu­ró que no tenía sen­ti­do se­guir la partida. De pe­que­ño, Carl­sen a veces ju­ga­ba a fút­bol mien­tras es­pe­ra­ba que sus ri­va­les to­ma­ran una de­ci­sión.

Carl­sen ya fue mo­de­lo para una com­pa­ñía ho­lan­de­sa de ropa. Ade­más, le ofre­cie­ron un papel de ju­ga­dor de aje­drez en Star Trek 2. Des­gra­cia­da­men­te, no lo pudo acep­tar por falta del tiem­po. 

Mu­chos aman­tes del aje­drez creen que la fama de Carl­sen puede vol­ver a hacer el aje­drez po­pu­lar entre los jó­ve­nes. El an­ti­guo juego puede pa­re­cer ob­so­le­to en nues­tros tiem­pos. Sin em­bar­go, hay más de 600 mi­llo­nes de per­so­nas que si­guen ju­gan­do. En algunos paí­ses eu­ro­peos es una asig­na­tu­ra en los co­le­gios.

Al haber apa­re­ci­do en la por­ta­da de GQ, con su ex­ce­len­te sen­ti­do del humor, Carl­sen hoy en día re­pre­sen­ta el aje­drez y pro­mue­va este juego. Quizás en sus manos esté volver a hacer atractivo este deporte.