¡Mandad los derechos del hombre a la luna!

Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2003

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El gobierno chino celebra un éxito tras otro: ahora también son parte de la élite en viajes espaciales tripulados y la Unión Europea hace todo para que esto siga así ...

Durante 21 horas Yang Liwei pudo sentirse realmente libre. Durante ese tiempo el primer astronauta chino voló alrededor del planeta azul 13 veces mientras que abajo, en la tierra, sus jefes, los poderosos dictadores del Partido Comunista Chino, se frotaban las manos y se alegraban del efecto medíatico de su vuelo de vuelta.

De hecho no podrían ir mejor las cosas para el gobierno en Peking: sólo dos días antes del despegue de Yang Liwei publicaron un documento en el que por primera vez se describían las relaciones con la Unión Europea.

En este documento se leen fantásticos anuncios. De ser cierto lo que dice el gobierno chino la Unión Europea se convertirá dentro de poco en el más importante socio de negocios. Los preparativos ya van a toda marcha: para los juegos olímpicos de 2008 en Peking existen ya los primeros grupos comunes de trabajo. Al mismo tiempo, la industria automovilística europea está conquistando el mayor mercado del futuro en la tierra y el 30 de octubre habrá una gran cumbre entre la UE y China en la que se seguirá intensificando la política de cooperación económica.

¿Una dictadura para el siglo XXI?

Así, pues, vemos cómo el comisario de investigación Busquin decía en un desborde de alegría tras el éxito chino: This endeavour can bring nations together (este esfuerzo puede unir naciones). Pero con tanto ideal supraterrestre los responsables en la Unión Europea parecen haber olvidado cómo está la situación real en China: se encarcela a los opositores políticos, se oprimen agrupaciones religiosas y se cierran cafés de internet. Sin embargo para la UE los derechos del hombre sólo merecen 6 líneas en una declaración de tres páginas del External Affairs Council (Consejo de Asuntos Exteriores).

¿Cuál es entonces el objetivo de una política exterior común que funciona sorprendentemente bien cuando se trata de hacer dinero? ¿Que algún día en el espacio se den la mano un Taikonauta y un Euronauta simbolizando la aproximación de los pueblos y abajo en la tierra se torture y encierre a la gente? ¿Cuál es el objetivo de una política que quiere fortalecer la posición china en el mundo? ¿Nos interesa una potencia mundial gobernada dictatorialmente pero económicamente fuerte? ¿Se quiere realmente correr el riesgo de apoyar de forma capitalista un gobierno de dictadura de manera que llegue a ser aceptado por la sociedad del siglo XXI? ¿O somos tan ingenuos de creer que con coches europeos bonitos y máquinas de lavar se pueden importar los derechos del hombre como si fueran instrucciones de uso, en un país que no dispone de las raices culturales para poder descifrar estas instrucciones de uso?

No se deben discutir estas cuestiones en Europa excluyendo a la opinión pública sino que se debe aprovechar la posibilidad de analizar a fondo sin censura la política de la UE, ya que si la política china sigue con su línea aumentará la probabilidad de que los chinos también en el futuro tengan que volar al espacio para poder percibir un soplo de libertad.