Manifiesta 2016: crónicas del festival de la solidaridad

Artículo publicado el 15 de Octubre de 2016
Artículo publicado el 15 de Octubre de 2016

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Cafébabel viajó a Bredene Aan Zee con ocasión de la séptima edición de Manifiesta, el festival de la solidaridad, organizado por Solidaire y Médicine pour le Peuple. 19 000 festivaleros han desafiado a la lluvia y dado colores al cielo para asistir al evento.

Si este ambiente se convirtiese en rutina, el Mundo sería bonito. Sonrisas y mente abierta, compromiso y energías positivas: tres días de debates y de intercambios de ideas llevadas a cabo por decenas de organizaciones sociales y sindicales, así como por los trabajadores de Caterpillar o de Axa.

Terrorismo, TTIP, clima y América Latina en el programa

“19 000 personas que transmiten un mensaje de unidad y de esperanza, y no de miedo y de división”, expresa ante la multitud Peter Mertens, Presidente del Partido de los Trabajadores Belgas. Un mensaje de una importancia capital, toda vez que el ambiente de tensión como consecuencia de los atentados de marzo sigue siendo evidente.

En cuanto al terrorismo, se ha hablado precisamente de ello con Radia Nasraoui (a quien CaféBabel ha entrevistado para vosotros), abogada tunecina, persistente enemiga de la tortura y experta en derechos humanos. Pero también se ha tratado el tema del papel que desempeña la sociedad civil en su conjunto durante los debates consagrados al TTIP/CETA, al feminismo, a la justicia, al clima, al derecho de huelga o incluso a América Latina. Invitada a participar en este último, la hija de Ernesto Che Guevara, Aleida, ha tomado la palabra para afirmar que “los Cubanos nunca han dejado de disfrutar de la vida. Los Europeos deberían aprender de ellos”.

También cabe señalar la proyección de la película “Merci Patron” de François Ruffin, entrevistado también por CaféBabel, que ha conseguido arrancar ciertas carcajadas en la sala. 

Make music, don’t make war

Sin embargo, el festival no empezó con buen pie con la cancelación en el último momento del concierto de Manu Chao, motivo por el cual centenares de festivaleros se habían desplazado a Bredene este viernes por la tarde. Pero, a pesar de ello, los conciertos satisficieron las expectativas del público, brindándole el dinamismo de Kery James y la energía de Manu Chao, que al final actuó el sábado por la tarde, así como el ritmo de los Asian Doub Foundation. El eslogan de la actuación de este último grupo, “Make music, don’t make war”, resumía en una frase la esencia del festival: pacifismo, solidaridad, tolerancia, integración.

Un joven rapero, partícipe del concierto de Kery James, interpretó de maravilla la esencia del festival, como un pase del testigo entre los padres de la lucha por un Mundo mejor y el relevo. Una gran y colectiva fiesta para jóvenes y niños, familias y parejas, activistas y enamorados de la música. Un festival bilingüe también, llevado a cabo en Flandre, pero que atrajo a muchos Francófonos. 

“Si se debe proclamar el estado de emergencia, entonces se trata de un estado de emergencia social”

El momento culminante de este festival, que concentró todas las energías, se produjo el domingo por la tarde. Después de un baile por los derechos de las mujeres, Rafeed Ziadah, icono de la resistencia palestina, ha incitado a la multitud y un gran “Free Palestine” se ha levantado en el cielo belga. Y esto, antes de la entrega del Premio Solidario 2016 en Kristof Clericks, en nombre de todos los periodistas, responsables  de las revelaciones de los Papeles de Panamá.

Sí. Si en este país, Señor Wever, se debe proclamar el estado de emergencia, entonces es que hay un estado de emergencia social”, exclamó Peter Mertens. “Es un estado de emergencia para los jóvenes que no tienen adónde ir, para los que están hartos de estar en listas de esperas, para los niños que van a la escuela con la bolsa del almuerzo vacía, para las familias que buscan una vivienda digna, para todos los que son expulsados de todas partes”, ha añadido.

Alegría, mente abierta y esperanza de cambio

El mar justo detrás, decenas de tiendas de campaña esparcidas y una playa llena de  festivaleros el domingo por la mañana: así es la postal de este acontecimiento, alegre y enriquecedor al mismo tiempo. “Había gente de todas las edades, sociables y con una mentalidad que muy pocas veces puedes encontrar paseando por la calle” nos cuenta un joven Congoleño. “Actividades muy variadas, conciertos, debates y diversos puestos con asociaciones que promovían sus causas”, afirma una chica Franco-Italiana antes de añadir “¡Esto es muy cool!”. La imagen final: jóvenes palestinos improvisando un baile tradicional, rodeados de espectadores que les observan felices aplaudiendo.

Tres días importantes para el espíritu de la humanidad, durante los cuales no hemos dejado de creer en un cambio global, un cambio que todos nosotros necesitamos. Por nuestros hijos, nuestro futuro.