Mano de obra: Exportación número 1

Artículo publicado el 17 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 17 de Mayo de 2006

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Más de 800.000 búlgaros se ganan la vida en el extranjero. La mayoría envía dinero de vuelta a su país para sacar a sus familias adelante.

Emil Koev trabaja en la construcción en una mansión a las afueras de Bergisch Gladbach. Le envía a sus padres, en Bulgaria, 300 euros cada vez que puede. "Mis padres se avergüenzan de que les tenga que mantener". Con otra alternativa no cuentan; su pensión -70 euros para cada uno- tan sólo les permite llegar a mediados de mes, incluso cuando la compra se limita a leche, pan y un poco de carne. Otros alimentos como la verdura, patatas y la fruta los cultivan en su proprio jardín. "El último invierno lo pasaron con el abrigo y el gorro puesto dentro de la vivienda. Les cortaron la calefacción", recuerda este trabajador clandestino. El dinero que Koev le entregó a un colega para que se lo hiciera llegar a sus padres se demoró en llegar a destino.

Caída de la economía búlgara

Desde 1991 cerca de 820.000 búlgaros abandonaron su patria, relata Krassen Stanchev, director del Instituto de Economía de Mercado (IMW) en Sofia. Stanchev da por sentado que el dinero que envían los emigrantes de vuelta superara la mitad de las inversiones extranjeras realizadas en Bulgaria en los últimos 4 años. El informe de negociaciones del Banco Nacional de Bulgaria para el año 2005 muestra que 1,1 milliones de euros de búlgaros emigrados se han filtrado en la economía búlgara. Un estudio de dicho instituto pone de manifiesto que este dinero podría representar entre 1,5% y 3,5% del producto interior bruto del año pasado. Un dato “transparente”, afirma el estudio.

En Bulgaria, trabajar como mano de obra temporal más allá de las fronteras tiene tradición. En los siglos XVIII y XIX sólo mujeres, niños y ancianos habitaban multitud de pueblos y pequeñas localidades búlgaros. Los hombres se encontraban en otros países empleados como jardineros o artesanos. A principios del siglo XX, la emigración hacia América incrementó. Hoy en día los puntos más solicitados son Alemania y Grecia, según los datos del Instituo Nacional de Estadística de Sofia.

El estudio del Intituto de Economía de Mercado muestra que el emigrante prototípico tiene entre 30 y 45 años y cuenta con estudios medios. La mitad trabaja ilegalmente en la construcción, en la hostelería o en el campo por una media de 6 euros la hora. La mayoría carece de seguro social o de enfermedad y tampoco paga impuestos en el país de acogida. Más del 70% de los emigrantes planea permancer en el extranjero hasta haber recaudado los suficientes fondos.

Todos se atreven a dar el paso hacia lo desconocido puesto que la situación económica en Bulgaria no permite cubrir las necesidades familiares. El Instituto de Economía de Mercado da fé de que el sueldo bruto mensual es 10 veces menor que en Grecia y hasta 22 ó 24 veces menor que en Alemania. Los búlgaros recalan en el extranjero aún con mayor frecuencia que sus colegas rumanos, a pesar de que la precariedad es similar. La tasa de emigración es, según datos de The CIA World Fact Book, 4 veces más elevada que en Rumanía.

Inmobiliarias y pequeños negocios

Aquellos que retornan al hogar, aportan los últimos conocimientos en materia de trabajo, así como experiencia importada del mundo de los negocios occidental. Los retornados invierten sus ahorros principalmente en el mercado inmobiliario y en pequeños negocios. Emil Koev quiere hacer como sus colegas: ha solicitado un crédito en un banco alemán, ya que los intereses son menos elevados que en Bulgaria. Coloca los ahorros y se compra una vivienda en la mismísima costa del Mar Negro. Koev planea alquilársela a turistas occidentales por un precio muy elevado, y de ese modo financiar a la familia. Otros emigrantes adquieren parcelas o vivendas modulares. Algunos montan un pequeño negocio; una panadería, una ferretería o una consulta. El fisco búlgaro vigila con cien ojos el pago de impuestos. Koev cuenta un chiste que escuchó de un colega en Bergisch Gladbach: "Los emigrantes búlgaros curran para su familia en casa. La familia consta de esposa, niños y un ejército de funcionarios búlgaros".