Manu Chao en el festival EXIT

Artículo publicado el 7 de Julio de 2008
Artículo publicado el 7 de Julio de 2008
Petrovaradin. Una imponente fortaleza del siglo XVII en la parte serbia de Dunaj. Cada año desde 2000, se celebra uno de los eventos musicales y culturales más importantes y más insólitos de Europa. Este año, del 10 al 13 de julio, el festival acoge entre otros a Manu Chao o los Sex Pistols. Una joven serbia nos cuenta el origen del festival EXIT.

Todo comenzó en el año 2000, poco antes de las primeras elecciones democráticas de Serbia. Durante 100 días y 100 noches, 20.000 jóvenes contaron los últimos días de la dictadura de Milosevic, de fiesta al ritmo de su música. Así es como nació el festival EXIT, creado por un grupo de estudiantes de la universidad de Novi Sad. Marca simbólicamente el fin de maldito fin de siglo XX. 

La espontaneidad y el significado político del evento han dejado huella en la memoria de estos estudiantes. Los grupos más importantes de Serbia han tocado en este festival. Los organizadores del EXIT cuentan ya “34 conciertos, 12 presentaciones, más de 120 proyecciones de películas, 40 fiestas multitudinarias”. Recordando la edad de oro de la música yugoslava, los jóvenes serbios han decidido hacer algo. “Cualquier cosa que nos ayude a salir de la oscuridad en la que estábamos y dirigirnos hacia un futuro que esperábamos desde hacía diez años”, explican.

El mejor festival de Europa

Slams el el Festival EXIT en 2007 | ©belkus/flickr

Un año después, más de 20 organizadores extranjeros vinieron para contribuir con EXIT. Durante más de una semana, se concentraron 30.000 personas. “Sobre nosotros, el cielo estrellado, debajo, Dunaj, y en el centro, la música”, comenta extasiada el periodista del periódico Blic, Ivan Benasic. 

Desde 2000, han tocado en el festival numerosos grupos: Marshall Jefferson, LTJ Bukem y Smoke City, Moloko, Tricky, Stereo MC's, Massive Attack, Roger Sanchez, Adam Freeland, Goldfrapp, White Stripes, Slaver, Fatboy Slim, Carl Cox, Sasha, Felix Da Housecat, Underworld, Ian Brown, Garbage, Apocalyptica, The Cardigans, Franz Ferdinand, Billy Idol, Pet Show Boys, Scissor Sisters, Beastie Boys, Snoop Dog y Lauryn Hill... En la entrega de premios del Festival Awards 2007 en Gran Bretaña, EXIT ha sido elegido mejor festival europeo. 

En los caminos de acceso: puestos de helados y vasos de plástico. En el interior: latas de cerveza y botellas de agua. Los niños venden sus dibujos con las siglas EXIT. El puente de la Independencia, destruido y reconstruido tras el paso de los bombarderos, se convierte en un escaparate destinado a los turistas. Durante el festival, el sentimiento de injusticia y soledad se atenúa. “¡Una energía increíble! Unos días de relajación completa y de descanso total. ¡Nunca he vivido nada mejor en mi vida!”, confiesa Sanja, de 23 años, estudiante de sociología en Novi Sad. “¡Una locura!”, confirma Srdjan, de 25 años, que, este año, no se podrá permitir comprar la entrada para los conciertos. El precio ‘atractivo’ -5.500 dinars, alrededor de 70 euros- representa un tercio de los ingresos medios mensuales de un serbio. 

Lauryn Hill en el Festival EXIT 2007 | ©belkus/flickr

Más que música

Desde su creación, el festival EXIT se compromete a favor de los debates sociales. En 2005, se hizo un minuto de silencio en memoria de las víctimas de Srebrenica, diez años antes. En 1995, el ejército del general Ratko Mladic masacró a los habitantes bosnios de dicha ciudad. 

A pesar del dinero dedicado al pacto de estabilidad en los Balcanes, gracias al cual las infraestructuras pudieron ser reparadas, los puestos fronterizos modernizados y la autovía hacia el sur terminada; los habitantes de Serbia no han alcanzado todavía el nivel de vida de antes de la guerra. Aunque solo una hora de vuelo separa Viena de Belgrado, y todavía menos de Liubliana o Sofía, para salir de la “reserva” (como los serbios llaman a su país), los visados son difíciles de obtener y caros. La confusión creada por el anuncio de independencia de Kosovo no hace sino aumentar el resentimiento entre la población, y día tras día, distancia al país de la perspectiva de entrada en la UE. Los serbios ya están cansados y, incluso si los jóvenes aceptan la idea de que, para continuar hacia delante, hay que detenerse y volverse al pasado, EXIT 2008 podría ser por muchas razones una buena ocasión para protestar contra la independencia de Kosovo.