Manuele Fior: Homenaje a todo color para una Francia "herida"

Artículo publicado el 8 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 8 de Febrero de 2016

Entrevistamos a Manuele Fior –viñetista, ilustrador y dibujante de cómics italiano, aunque afincado desde hace unos años en París– un día después del aniversario del atentado en París a la redacción de Charlie Hebdo. Hablamos con él y nos cuenta el ambiente que se respira en la capital francesa, al tiempo que nos habla de su última obra: Le variazioni d'Orsay, un viaje a la Francia del S. XIX.

El 2015 ha sido uno de los años más trágicos desde la posguerra hasta nuestros días para Francia y también para el resto de una Europa que ha sido puesta en jaque por el terrorismo islamista. Eso lo sabe muy bien Manuele Fior, dibujante de cómics, ilustrador y autor de las obras La signorina Else, Cinquemila chilometri al secondo, o L'intervista. Natural de Cesena (Italia), residente desde varios años en París y vivió en sus propias carnes los trágicos acontecimientos del pasado año en esta ciudad.

No en vano, el artista ha querido rendir homenaje a las víctimas a través de un reportaje ilustrado (que se publicó el 14 de noviembre en el Diario La Stampa) y también con la portada del número de diciembre de Linus (una versión militarizada del famoso beso que Robert Doisneau inmortalizara en 1950). Hablamos con él tras los emotivos actos en recuerdo de las víctimas de los atentados de Charlie Hebdo y los del pasado mes de noviembre para que nos cuente sus impresiones.

Cafébabel: Ya ha pasado más de un año del atentado a la redacción de Charlie Hebdo. Como viñetista e ilustrador, y volviendo a esa fatídica fecha, ¿qué es lo primero que te viene a la mente?

Manuele Fior: Incredulidad por todo lo sucedido, incluso cuando ya ha pasado un año desde aquello. Personalmente y desde entonces, me siento más Charlie que nunca y me alegra ver que la publicación sigue viva, aunque haya quedado tocada tanto en sus contenidos como en el formato.

Cafébabel: ¿Qué ambiente se respira por las calles de París dos meses después de los últimos atentados? ¿Se nota esa sensación de miedo en los pequeños detalles del día a día?

Manuele Fior: Como dice Houellebecq, al final, lo que queda es la costumbre, y aunque tratemos de meter todo lo sucedido en un cajón de la mente y lo cerremos con llave, es inevitable estar más alerta que nunca ante un sonido desconocido cuando vamos en metro. Por otro lado, se nota que todavía queda un sentimiento grandísimo de frustración: Creo que tenemos que asimilar todo lo que vivimos aquel 13 de noviembre de manera progresiva, poco a poco, por etapas y con tiempo. Yo, personalmente, no soy capaz de archivarlo como algo que ha pasado y ya está.

Cafébabel: Cuéntanos cómo nació la idea de la portada de Linus, en memoria de las víctimas de los atentados del 13 de noviembre. ¿Cómo se te ocurrió hacer una reinterpretación de la famosísima foto de Doisneau del beso delante del Ayuntamiento de París?

Manuele Fior: Esa ilustración fue algo muy emotivo, una especie de plegaria laica o un llanto. La imagen de Doisneau me vino a la mente como símbolo de un aspecto de la vida parisina, quizás para algunos cursi, pero al fin y al cabo, real. Me acuerdo que cuando llegué a esta ciudad me llamó la atención ver la cantidad de parejas que se besaban por la calle, y eso me encantaba. Me parecía una cosa preciosa, una especie de legado romántico que me gustaba recordar después de haber estado viviendo cinco años en Berlín y tres en Oslo. Era un poco la imagen del cariño que se mantiene, pese a todo, en una ciudad que a veces trata de arrebatarle su dulzura y convertirla en un sentimiento más frío, más duro e incluso cruel.

Cafébabel: ¿Podríamos decir que su dibujo evoca en cierto modo "el amor que lucha contra el miedo y logra vencerlo"?

Manuele Fior: Sinceramente te diré que no es ese precisamente el significado que quise darle a la ilustración, pero no importa. En realidad, un diseño nace para ser fuente de todos los sentimientos posibles, acertados o no, que el autor quiere poner de manifiesto. Y en este sentido, no tengo mucho más que añadir sobre aquella portada de Linus: Nació como una especie de epitafio o última oración hacia los fallecidos aquel 13 de noviembre.

Cafébabel: Hablemos ahora de tu último trabajo, Le variazioni d'Orsay (Coconino Press). Un homenaje al arte francés y a una época histórica "gloriosa" como fue la Belle Époque. ¿Cómo nacio la idea y cómo ha sido toda la labor de documentación para ambientarse en ese período?

Manuele Fior: El trabajo surgió tras una propuesta del Museo d’Orsay a mi editor francés, Futuropolis, hace dos años. En cuanto a la labor de documentación llevada a cabo, además de numerosas visitas al museo, he leído mucho sobre la fin de siècle parisina. En este aspecto, han sido fundamentales obras que han sido auténticos retratos como el Mon père de Jean Renoir a su padre, Pierre Auguste Renoir, o Degas, danse, dessin de Paul Valéry, amigo íntimo de Degas, que nos cuenta la personalidad del pintor a través de anécdotas inolvidables.

Cafébabel: Hojeando Le variazioni d'Orsay uno tiene la sensación de que se aleja por un momento de la visión tradicional del cómic para acercarse a algo más parecido a la pintura propiamente dicha. ¿Hacia adónde te diriges desde un punto de vista artístico?

Manuele Fior: Efectivamente, esa es la idea, aunque no creo que esta experiencia tenga reflejo en los próximos libros. Le Variazioni me han servido para centrarme en una técnica, gráfica y narrativa, necesaria para describir el recorrido caleidoscópico del interior de las salas del museo, pero para mis próximos trabajos, incluso con toda esta experiencia adquirida, trataré de "limpiar" un poco ese aspecto más pictórico para centrame en una dimensión más gráfica.

Cafébabel: A diferencia de L'intervista, ambientada en un futuro más o menos cercano, con Le variazioni d'Orsay has tenido que dar un gran salto al pasado. En tus obras se nota siempre una sensación de movimiento constante, "hacia delante y hacia atrás" (como en Cinquemila chilometri al secondo). ¿Qué pasa? ¿La realidad y el presente no te resultan suficiente? 

Manuele Fior: Al contrario, pienso que mi interés se centra precisamente en la contemporaneidad. No puedo ni imaginar una historia desligada del tiempo en el que vivo, aquí y ahora. Si ambiento los hechos en distintas épocas es para tener un punto de vista lateral sobre lo que vivo, para tratar de poner la distancia justa y disfrutar así de una visión en estéreo del presente. De hecho, me interesa hablar con la gente de mi época y ofrecerle a cambio, mediante el artificio del arte y la literatura, mi visión de la vida que compartimos en el tiempo.

Cafébabel: ¿Qué esperas del  2016? ¿Algún proyecto nuevo?

Manuele Fior: Sí, pero de momento, eso es "secreto de Estado".