Maria Olteanu: Anti-fracking en Rumania

Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2015

A pesar de las dificultades, en Rumania se está gestando un incipiente activismo ambiental. A pesar de la falta de fondos y la presión de los lobby económicos, algunas batallas consiguen concentrar la fuerza y la energía suficiente. Es el caso del movimiento anti-fracking de Maria Olteanu, una convencida activista y voluntaria.

De las campañas de información a la organización del primer festival anti-fracking en RumaniaManiFEST, el salto ha sido rápido para Maria Olteanu. Treinta y cuatro años, geógrafa y profesora de alemán, Maria se define como una activista independiente por el clima y acaba de fundar una pequeña ONG para "una transición energética sostenible, local y autónoma".

"Lo hago todo de forma voluntaria", explica, "desde hace tres años me dedico casi exclusivamente al activismo. Participo también en una network europea de activismo anti fracking (como por ejemplo, Frackanpada, en el País Vasco) que conserva una estructura más bien informal".

¿Qué es el fracking?

¿Pero qué es eso del fracking? Esta técnica de "fracturación hidráulica" prevee la inyección de líquidos a alta presión en los pozos para "fracturar" las rocas y permitir así la explotación de los llamados shale gas, el gas de esquisto no convencional, atrapado en entresuelos argilosos. 

Sin embargo, "el metano, un gas invernadero más potente que el CO2, y las fugas de gas llegan al 30% de toda la cantidad extraída de los pozos que usan el fracking", nos dice Maria Olteanu. Por no hablar de la posible contaminación de las aguas subterráneas.

Maria se ocupa de todo: De la documentación a la divulgación, de la organización del festival a "escribir un eslógan" para un sit-in. El objetivo sigue siendo el de sensibilizar a la gente sobre los riesgos del fracking y "sobre la importancia de un cambio de acercamiento a las políticas energéticas", implicando otras potencias activistas.

Dificultades (y algún que otro éxito) de todo un país 

"En Rumania, a causa del fracking, uno de los problemas más graves es la perforación de los terrenos agrícolas, entre los más fértiles de Europa, y de los suelos marinos en el mar Negro", dice la activista. A estas "evidencias", añade la deforestación ilegal y la extracción de cianuro (ligado a la elaboración del oro y de los metales preciosos). 

Nos cuenta más de su experiencia personal como activista: Encuentra un poco frustrante la falta de coordinación entre las diversas campañas, "a excepción del FânFest organizado en Roșia Montană, donde conseguimos parar las excavaciones de una de las más grandes minas de cianuro", aclara. ¿Otros objetivos conseguidos? "Es difícil responder, pero creo que el suceso más grande ha sido el nacimiento de un movimiento verde, un poco por todo el país, aunque todavía es un poco tímido", explica, "estos grupos han tenido que aprender a hacerlo todo solos: Eso conlleva desarrollar mucha creatividad para compensar la falta de fondos".

Intereses políticos, lobby y poca información, constituyen el mix perfecto que forma el juego de quien contamina, según Olteanu. Con todo, la propia Unión Europea no se muestra resolutiva: "Sobre el fracking, la UE ha elegido el grado de protección más bajo para los propios ciudadanos, dando a los Estados una sustancial vía libre con una serie de recomendaciones no vinculantes".

La COP21: No es uno de los mejores momentos para el planeta

También sobre la COP21 en París, su punto de vista es algo escéptico: "Estos son en gran parte eventos para hacer public relations, óptimas ocasiones para los líderes mundiales de dar algunos apretones de mano y hacerse fotos, mientras prometen cosas que no harán nunca". A Maria le preocupan las restricciones presentadas en este momento en Francia contra los activistas y las manifestaciones, prohibidas de inmediato a partir de los atentados producidos en París el 13 de noviembre: "Es un gran paso hacia atrás para la democracia francesa".

¿La COP será decisiva? "En efecto es un gran reto para toda la humanidad. Desafortunadamente, los que deben decidir el destino del planeta están demostrando una completa falta de responsabilidad en lo que respecta a las políticas energéticas".

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Este artículo forma parte del proyecto #21faces previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, COP21, en París.