Mario Monicelli: "¿Un consejo para Europa? La comedia a la europea"

Artículo publicado el 23 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 23 de Mayo de 2008
Este director italiano de 93 años es el padre del género de la commedia all´Italiana, donde el cine pone de manifiesto su poder para “funcionar como un espejo, contar una historia, pero sin predicar”

Con los ojos llorosos, envuelto en un silencio propio de un monasterio y con gorra. Así es Mario Monicelli, una leyenda del cine, padre de la commedia all’Italiana, género típicamente italiano que se caracteriza por su superficialidad, aunque al mismo tiempo está cargado de sátira y crítica, y que alcanzó su mayor difusión durante los años 50 y los 60. 

Me pongo a su lado, en silencio, esperando para sentarme y para saber qué es lo que le depara el futuro a su comedia, y hacia dónde se dirige el cine. Camina lentamente, arqueado por el tiempo, pero orgulloso de sus 93 años. Más de 60 de ellos han estado marcados por una carrera llena de éxitos y reconocimientos en el cine. Para ser más exactos, 65 años, si contamos sus trabajos como guionista, director y colaboraciones especiales en cine, teatro y, sobre todo, la comedia. Monicelli ha trabajado con todos los grandes, incluyendo a Marcello Mastroianni, Alberto Sordi, Totò, Vittorio Gassmann, el actor francés Gérard Depardieu e incluso Pier Paolo Pasolini.

Este cineasta ha sido recibido con honores en París, donde ha presentado un libro llamado L'espressione triste che fa ridere. Totò e Monicelli (La expresión triste que hace reír), escrito por Adriana Settuario. También imparte un seminario de cine llamado ‘Monicelli por Monicelli’, en la cinemateca francesa, que está proyectando una retrospectiva sobre su trabajo durante dos meses, coincidiendo con el 110 aniversario del nacimiento del famoso actor Totò. Nos dirijimos a una brasería y empieza el espectáculo.

Lo regional se convierte en universal

“La commedia all'italiana no solo tiene que ver con la tradición”, explica Monicelli, que responde a los que sugieren que su comedia es una sátira burguesa cuyas características se basan en unos rasgos típicamente italianos. “Es un intercambio ligero entre los personajes, y conecta con la vida y la actualidad. Por ello, cuanto más regional, más internacional se vuelve, porque depende de factores universales. Empieza con una partitura musical”. ¿Quién podría olvidar la música de Nino Rota en La Armada Brancaleone (1996) o la de Rufufú (I Soliti Ignoti, 1958)?

I soliti Ignoti, 1958

Mientras tanto llegan su té Earl Grey y mi café noisette. Las dos cosas suenan tan poco italianas que la primera conversación que nos animamos a tener trata sobre qué hace a Italia y a Francia tan parecidas. “Siempre que los italianos hacen algo, lo hacen de una forma muy italiana, pero intentan asegurarse de que todo el mundo está contento”, responde con solemnidad. 

No podemos evitar preguntarle al padre de Rufufú de donde viene la commedia all’italiana: “Viene de lejos, de la commedia dell’arte, de los personajes creados en el siglo XVI por el actor y escritor italianos Ruzante y Maquiavelo. Hay que señalar el hecho de que se llamaba comedia y no tragedia. Lo abarcaba todo, desde el amor hasta la muerte, pasando por el hambre, la pobreza, la enfermedad y la violencia. Genera una desesperación que sin embargo es endulzada por la esperanza a través de la risa”. 

Acerca de un director italiano al que le falta valor

Le pregunto por la comedia all’italiana de hoy: ¿qué se puede decir de su compañero de profesión italiano Carlo Verdone, al que se ha visto muchas veces como heredero de este tipo de comedia? “Es un buen director y actor pero le falta valor. Solo hace comedias que no sean al estilo italiano. Su trabajo se caracteriza por películas bonitas, incluso puede que bien hechas, pero superficiales, donde las cosas siempre salen bien. Siempre. La commedia all’italiana es lo contrario: nada se resuelve y al final te queda un sabor agridulce”, comenta Monicelli. 

¿Quién ha sido el más interesante entre actores, guionistas y directores con los que Monicelli ha trabajado? “Siempre he trabajado con los mejores, que siempre tenían algo que añadir y con los que, por lo general, coincidía. Así que siempre me sentí a gusto con ellos, y conmigo, porque compartíamos los mismos pensamientos sobre la vida y sobrevivir”. 

Te tenías que reír

Ya que Monicelli ha hecho historia a la vez que ha sido testigo de ella, aproveché mi oportunidad para intentar entender cómo ve el futuro, el cine y Europa. “El cine evoluciona en paralelo a la sociedad. Uno es el espejo del otro. El problema es que Occidente está en declive, como siempre enseño en mis películas”, dice con tristeza. ¿Y cuál es la causa de este declive? “Es la ley del mercado, el más fuerte vence y gana más”. Monicelli, que representó a los italianos del siglo XX con personajes llenos de amargura, se muestra ahora cínico y escéptico. 

¿Es el cine poderoso? “Tiene el poder de reflejar, de contar una historia, pero no el poder de predicar”. Entonces, ¿solo narra sin actuar sobre los asuntos que trata? “Quizá, puede despertar el interés en el espectador, italiano o no, de intentar investigar más por sí mismo”.

¿Qué piensa Monicelli sobre esta Europa, constantemente en expansión hacia el este? “La economñia está ganando. Por eso Francia tiene interés en Rumanía por ejemplo”, responde con acidez. ¿Podrá esta expansión servir de contrapeso al poder de EE UU? “No, no. Ni Europa ni todo Occidente junto”. ¿Y el cine Americano? “Definitivamente, no se caracteriza por sus buenos personajes”. ¿Qué director destaca en el horizonte cinematográfico europeo? “Hay un italiano, Gianni Amelio. Se me viene a la cabeza la película Il ladro di bambini (El ladrón de niños, 1992). Y algunos otros. ¿El cine debe llegarte al corazón? “A la mente sobre todo”. Me preparo para irme, y le pregunto para terminar por un consejo para Europa: “Necesitamos cambiar, no confiar demasiado la democracia. ¿Mi consejo? Comedia al estilo europeo”.