Mario Rubio y la vida secreta de las guitarras

Artículo publicado el 11 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 11 de Agosto de 2015

¿Cómo se construye una guitarra hecha a mano? Una cuidadosa selección de las materias primas, mucho tiempo de elaboración, atención a los detalles, gran pasión y una paciencia ilimitada. He aquí las guitarras de Mario Rubio, maestro lutier en la Escuela Cívica de Lutieres de Milán.

En Milán existe una escuela de lutieres famosa en el mundo entero, pero poco conocida por los milaneses. Aquí se construyen desde hace casi cuarenta años instrumentos antiguos y modernos siguiendo la tradición de los lutieres de Lombardía. Mario Rubio es uno de los profesores de la escuela. En su taller, situado en la zona Ripamonti, proyecta y elabora desde hace más de veinte años guitarras clásicas totalmente construidas a mano.

Se trata de un trabajo lento que empieza en el valle de Fiemme, en las Dolomitas, donde se corta el abeto en las noches de luna llena, y que continúa en el taller, donde se trabaja junto a otras maderas preciadas como el ébano, el cedro y el palisandro. El tiempo de producción es muy largo: para crear una guitarra son necesarias al menos 300 horas de trabajo, desde el primer tallado hasta el barnizado final. En medio hay un trabajo paciente y atento que requiere pericia y pasión ilimitada.

El guitarrista español Andrés Segovia decía que tocar la guitarra es como observar una orquesta con los prismáticos al revés: contiene todos sus instrumentos, pero en dimensiones sonoras reducidas. Hay una infinidad de colores, timbres y cualidades por descubrir. Un instrumento técnicamente perfecto no basta; también tiene que tener alma. Y quizás éste sea el secreto de las guitarras de Mario.