Marjane Satrapi, el humor no conoce fronteras

Artículo publicado el 26 de Enero de 2007
Artículo publicado el 26 de Enero de 2007
37 años tiene la autora del célebre cómic Persépolis. Con la ayuda de viñetas nos habla de Irán, el país de su infancia.

“La mayoría de la gente es homo o hetero y nosotros, los autores de cómics somos Bi, por eso de que no podemos decidir entre dibujo o palabra”.

Nos encontramos con Marjane Satrapi en uno de esos cálidos días de otoño, cuando el sol brilla con mil colores y las hojas cubren las calles de Varsovia. Quedamos un sábado por la mañana en el Instituto Francés. Un día antes, en ese mismo lugar, había protagonizado una multitudinaria conferencia de amantes de su talento y de su último libro Pollo con ciruelas, galardonado en 2005 en el festival de cómics de Angoulême. También se dieron cita aquellos que sólo querían escuchar acerca de la situación y problemas tortuosos de Irán. Después de la conferencia, respondió a todas las preguntas con franqueza e inteligencia. Se sonrojó cuando el tema central del debate pasó a ser el derecho de la mujer al aborto en Irán. Marjane Satrapi respondió con voz temblorosa. Visiblemente nerviosa confesó con tristeza haber abortado: “Algunas mujeres, a menudo, lo censuran y lo callan”.

Pensamientos entre humo

La ciudad está algo solitaria hoy. Marjane Satrapi, con un cigarro en las manos y una taza de té, con voz algo ronca, habla de su pasión por el dibujo. De cómo le vino a la cabeza la idea de contar temas complicados como la historia política o las costumbres de Irán con la ayuda de dibujos. “Para mi es una lengua internacional, pude escribir mediante ellos mi autobiografía. Los cómics me parecen una forma mucho más sucinta y expresiva de contar cosas.” Despacio, alarga la mano para coger su taza de té y después de un sorbito prosigue: “No tuve elección porque dibujo mis ideas con viñetas. Para mí significa: pocas palabras y blanco y negro”. “La risa”, concluye, “es el peldaño del entendimiento global. El humor en las viñetas no conoce fronteras y puede ser entendido del mismo modo en diferentes partes del mundo”. Observando a esta chica joven de expresivos rasgos orientales, veo pasión y una gran seguridad en lo que hace. A la pregunta de por qué se venden tan bien sus libros en todo el mundo, responde: “Mis libros los leen europeos, americanos, asiáticos, no sólo porque son traducidos a muchas lenguas, incluidas las minoritarias, sino porque los dibujos son una forma universal de palabra, entendida por todos”.

“Dios organizó mal el mundo”

Uno de sus libros alcanzó la fama no sólo por sus originales dibujos, sino por su contenido. En Estados Unidos Persepolis, historieta autobiográfica sobre su infancia en tiempos del Sha Reza Pahlevi y la Revolución Islámica, se ha convertido en lectura obligatoria para los estudiantes de cerca de 250 universidades, como por ejemplo la prestigiosa West Point. A pesar de las frecuentes visitas a este país y sus alabanzas cuando habla de Estados Unidos, critica con dureza su actividad en Irak. Enciende el siguiente cigarrillo y su mirada se mantiene penetrante y fría al decir que “al cinismo que se esconde tras la guerra en Irak le llamamos democracia. Sin embargo todo es por el petróleo. Con Saddam todo estaba mal. Lo han liquidado y, desde tal instante, todo debería ir mejor, pero por desgracia va peor. Hay que quitarse de la cabeza eso de que las bombas construyen la democracia”. Su voz se vielve áspera de pronto, y las palabras salen de su boca cada vez más deprisa al hablar de lo sucedido con fines políticos y propagandísticos. Como lo de las Torres Gemelas. “El 11 de septiembre fue, por supuesto, una gran tragedia, detrás de la cual había fanáticos islamistas. Sin embargo, tuvieron lugar otros dos atentados en Oklahoma y Atlanta llevados a cabo por otros fanáticos [cristianos en vez de musulmanes , Nde.], pero de ellos nos olvidamos.” Marjane Satrapi tiene también palabras duras para Europa. Cita la inquisición o la guerra de los Balcanes. “Este conflicto envenenó la mentalidad de la gente y destruyó lo que parecía una existencia tranquila para ellos. Los conflictos actuales no suceden entre Este u Oeste, islamistas o cristianos; sólo entre fanáticos y gente normal.” Aun declarándose no creyente, nos sorprende con un “Dios organizó mal el mundo y nosotros sólo podemos sentir pena por los malos prejuicios de los fanáticos y los ataques con bomba”.

Luces suaves

Satrapi nació en 1969 en Irán. Dejó su país a la temprana edad de 14 años para estudiar en escuelas europeas. Desde entonces, se convirtió en una eterna errante por el mundo. “Viajo mucho y me encuentro gente muy interesante y de diferentes culturas. No me muevo sólo en círculos de iraníes. Me casé con un sueco, tengo doble nacionalidad, vivo en Europa desde hace mucho tiempo.” En el año 2000, tras la publicación de su primer tomo del cómic Persépolis, se le cerraron las puertas de su patria e incluso aumentó el número de enemigos, fanáticos de la tradición y religión islámicas. “Pasa que la gente me reconoce y eso no me gusta demasiado. Me gusta cuando me reconocen por mi trabajo.”