Marketa Tokova, presidenta de la Red Internacional de Estudiantes Erasmus : “El programa debe ser más accesible"

Artículo publicado el 22 de Enero de 2010
Artículo publicado el 22 de Enero de 2010
La mayor organización europea de estudiantes Erasmus (y la más antigua, ya que la ESN existe desde 1989) ha llevado a cabo un estudio durante el pasado año a fin de conocer si el famoso programa de intercambio europeo es correctamente reconocido en el seno de las universidades. La respuesta es clara: no, o al menos no lo suficiente. Encuentro con la presidenta de la organización, Marketa Tokova

Las cifras hablan: solamente el 66% de los estudiantes Erasmus se benefician del reconocimiento total de su participación en el programa. El viernes 22 de enero, los miembros de la ESN (International Erasmus Student Network o Red Internacional de Estudiantes Erasmus) presentarán en Bruselas los resultados de un estudio cualitativo centrado en las políticas de comunicación destinadas a los estudiantes relacionados con el programa Erasmus dentro de las universidades, los créditos europeos y el acuerdo de estudios pactado antes de partir a la universidad extranjera. Más de 100 universidades han respondido a las diversas cuestiones y más de 2.400 estudiantes han participado en el sondeo. Marketa Tokova, joven checa de 26 años, nos proporciona algunas recomendaciones para mejorar cada vez más el acceso al programa Erasmus.

Según el estudio realizado en 2009 por la ESN, menos de dos tercios de estudiantes Erasmus han logrado convalidar y obtener el reconocimiento correspondiente al valor académico equivalente en el periodo de estudios cursados en el extranjero. ¿Qué es lo que no funciona en este programa de intercambio después de 20 años de creación?

Evidentemente, el reconocimiento de la Erasmus desde el punto de vista académico no es el único inconveniente que impide a los estudiantes desarrollar lo mejor posible un intercambio de estudios europeo. Para muchos estudiantes el problema es también de carácter económico o cultural. Hacer falta sentirse preparado para vivir en un país diferente ya que, a veces, el choque cultural es fuerte. Habiendo dicho esto en la universidad de origen, a menudo falta información a la hora de partir acerca de las labores a desarrollar: hace falta rellenar muchos documentos, acordar un 'contrato de estudios' (learning agreement) y sin información se puede estar fácilmente desanimado ante dichos requisitos. Además, a la vuelta es frecuente tener que volver a cursar ciertas asignaturas para poder obtener la validación de éstas.

Nos centramos, pues, en el problema de las diversas informaciones proporcionadas a los estudiantes. Varias personas intervienen en el proceso del 'contrato de estudios' y la conclusión convenida antes de partir de acuerdo con la oficina de relaciones internacionales de la facultad deja de corresponder con las expectativas de los directores del programa a la vuelta. A esto hay que sumar que, a veces, son los propios estudiantes quienes no respetan las consignas o las fechas límites de entrega de documentos, lo cual dificulta los trámites a la hora de la validación de créditos cursados.

¿Acaso el sistema europeo de transferencia de créditos no tiene competencia para resolver los problemas de equivalencia de las asignaturas aprobadas?

Por supuesto que el sistema europeo de transferencia y acumulación de créditos tiene potestad para mejorar el proceso de reconocimiento de las calificaciones obtenidas en la universidad de acogida. Sin embargo, hemos remarcado que dichas competencias son normalmente mal utilizadas y difíciles de comprender o poner en marcha. A fin de remediar esto y hacer la Erasmus un poco más fácil de usar, se proponen varias iniciativas: Recomendamos a los estudiantes centrarse lo menos posible en el título exacto de la asignatura a cursar en el extranjero, privilegiando las competencias, herramientas y capacidades que éstas pueden proporcionarle, ya que difícilmente encontrarán una asignatura cuyo título sea traducido exactamente igual en el extranjero que en la universidad de origen. Por lo general el 'acuerdo de estudios' debería ser más detallado y adjuntar una guía de utilización. El sistema de créditos europeo mismo podría ser mejor explicado en las universidades.

¿El programa Erasmus sigue siendo una ventaja en la carrera del estudiante y a la hora de encontrar empleo?

El programa es siempre una pincelada interesante que añadir en el currículum, pero nos damos cuenta de que actualmente esto se produce sobre todo en el caso de los nuevos estados miembro de la Unión Europea. En Bulgaria o en Rumanía, por ejemplo, es una oportunidad excelente poder aprovechar esta experiencia en el extranjero. La Erasmus queda como algo único o excepcional. Por el contrario, en el caso de los estados más pioneros de la Unión Europea, al haberse multiplicado los programas de estudio o intercambio, la oferta ha aumentado, lo que actúa como factor decisivo en el declive que, como hemos podido observar, ha sufrido el programa Erasmus.