#Martin: Jóvenes macedonios y Twitter, protagonistas de una tragedia de poder

Artículo publicado el 31 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 31 de Agosto de 2011

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El 16 de agosto, Martin Neskovki habría cumplido 22 años. Dos meses antes, el 5 de junio de 2011, moría a manos de Igor Spasov, guardaespaldas del Primer Ministro macedonio. Mientras las autoridades continúan intentando maquillar el asesinato, los mensajes circulan por las redes sociales y empujan a miles de personas a la indignación.
Pero, después de dos meses, no queda más que un puñado de indignados. Un puñado que se enfrenta al mutismo del gobierno y que ha decidido presentar su propia conclusión de la investigación en los medios. El pasado 18 de julio, en el centro de Skopie, protagonizaron una versión actualizada de la tragedia griega Antígona. Reportaje en cinco actos. Y entre bastidores.

Párodos (entrada del coro)

El coro de activistas, con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, está sentado en las escaleras circulares de piedra, detrás del monumento dedicado a la Madre Teresa (nacida en Skopie). Este mediodía del mes de julio hace calor. Justo antes de la representación, la atmósfera es distendida a pesar de que es difícil no percatarse de la presencia de cuatro policías vestidos con chalecos reflectantes. “Aparecen y desaparecen al mismo tiempo que nosotros”, explica Vangel Beshevski, periodista freelance y director de la editorial Slovo. “Los que van de paisano están sentados delante del monumento…”

“¿Todo el mundo tiene el texto ?”, Miroslav Petkovik corta la conversación con un tono decidido. Este estudiante de la Academia de teatro es el encargado de la adaptación y de la puesta en escena de Antígona, amoldada a “la visión de la sociedad macedonio”. En la obra, como en la realidad, los jóvenes solo tienen una petición: “detener la ignorancia del poder con la voz de los ciudadanos”, me explica Vasco, técnico de programación informática de unos veinte años. “Exigimos la dimisión del ministro del Interior, Gordana Jankulovska y del portavoz del Ministerio, Ivo Kotevski, que negó que la muerte haya tenido lugar…”

Episodios (acción dramática)

“Tenía miedo. Le tiraron de ese banco como si fuera basura”

Martin cruza la plaza. Detrás de él está Igor Spasov. La primera trampa en los cables; la segunda le atrapa. Después, le abofetea y le da patadas. Se para cuando Martín ya no se mueve. Intenta despertarlo. Le lleva hasta el banco de al lado. Le tira agua. Dos policías uniformados se aproximan. Discuten, le tocan el cuerpo. Finalmente, lo ponen en el suelo y llaman a los servicios sanitarios. El médico llega al lugar de los hechos y exclama: “ya está muerto”, “no podéis…”. Cuando desaparecen los bomberos, el policía se aproxima a uno de los testigos de la escena. “Lo has visto todo. ¡Dinos qué ha pasado!”.  “No he visto nada”, el chico agacha la cabeza, se vuelve hacia un lado y quiere desaparecer. Un mes después de la tragedia, se confiesa ante mí (esta persona ha querido permanecer en el anonimato): “Tenía miedo. Le tiraron de ese banco como si fuera basura”.

La muerte de Martin tuvo lugar en la plaza central de la ciudad. En el punto culminante de la tragedia, Martin era un gran partidario del partido en el poder, el VMRO-DPMNE (Organización revolucionaria interior Macedonia), de donde viene el Primer Ministro, Nikola Gruevski. Pero Igor Spasov, guardaespaldas del jefe del gobierno, no se interesó por la identidad política del chico. Poco macedonios se interesaron, de hecho. Durante las tardes en à Charshija, la parte albanesa de la ciudad, escucho: “Ese chico iba drogado, ¿no?”.

Estásimo (cantos del coro)

 Gordana Jankulovska, ministra del Interior“Los medios tradicionales están muy influenciados por la política y la mayoría son pro-gubernamentales. Me enteré de la muerte por Twitter”, dice Dejan Velkovski, un bloguero independiente cuyos posts eran la fuente principales de información para los medios extranjeros. Taza de café en mano, estoy en compañía de George Krstevski, de la revista alternativa OKNO, uno de los pocos medios que publicó un artículo sobre la tragedia de Martin. Por ello, se le puso a OKNO la etiqueta de espía de los países extranjeros. “Aquí no es posible ser apolítico”, explica. Aunque según mis dos interlocutores las últimas manifestaciones simbolizan la primera iniciativa ciudadana en años. Las manifestaciones organizadas a través de las redes sociales prueban que la iniciativa es independiente. Incluso para los activistas resulta difícil evitar el estigma político. “Un grupo desconocido se unió a la manifestación. Una rubia, cargada de gran voluntad, se expresaba a los medios en nombre de los manifestantes. Poco después, nos enteramos de que hacía promoción de la campaña electoral del partido VMRO-DPMNE”, me cuenta George. Según Dejan, la omnipresencia de la política es una herencia del pasado comunista. Él no tiene miedo de ser catalogado: “Después de cinco años blogueo sobre todo lo que me molesta. Si no dices nada y no expresas tu opinión, solo eres un animal”.

Kommos (lamentaciones)

El 16 de agosto, en memoria de Martin, Alexander organizó una manifestación contra la brutalidad policial

“El 16 de agosto Martín habría cumplido 22 años”, subraya Aleksander Neskoski, su hermano mayor. Reconocí a Aleksander antes incluso de que me lo presentaran. Entre la gente sumergida en la agitación del centro de la ciudad se le distinguía por su extraordinaria calma. “Yo no estaba con él esa tarde. Ese mismo día tuve una hija”. Martin se enteró del nacimiento de su sobrina. “Parecía muy contento. Abrazó a sus colegas del partido. ¡Incluso quería abrazar al Primer Ministro!”. ¿Acaso Igor, proveniente de una unidad especial llamada Tigers, fundada a raíz de las guerras de Yugoslavia(1991-2001), derribó de un solo movimiento a su potencial agresor? “Unos años antes, Martin había sido testigo de un acontecimiento que mostraba la brutalidad de la policía hacia un hombre. El año pasado, la misma víctima fue golpeada otra vez más. Martin debía ser llamado de nuevo por la justicia. Y, en ese momento, Igor Spasov, siguiendo las órdenes de la policía, empezó a ver venir a Martin”. Aleksander se levanta de repente para encender un cigarro. Después vuelve. Y continúa en un tono estoico:  “Mi hermano fue asesinado por un hombre que instantes antes estaba al lado del Primer Ministro. Reclamo cadena perpetua para Igor. El gobierno no está exento de culpa en este asunto. Debería estar del lado de los ciudadanos y no en su contra”.

Éxodo (escena final)

“En nuestra tragedia hay dos reyes. En Macedonia tenemos una división del escenario político”, me explica Miroslav, director de escena de Antígona (versión macedonia) el primer día de mi estancia. Su mirada serie, sus ojos claros detrás de sus espesas cejas y su barba de tres días dan la impresión de que haya salido de una novela antigua. Continúa inhalando el humo de su cigarrillo. “Nuestros reyes están mudos”. Su mutismo es el drama de Antígona. “Antígona es una fuente de inspiración para la gente que quiere ser escuchada por los monarcas. Sin embargo, no quieren destronarlos. En Macedonia, la sociedad quiere una mejora del sistema pero las revoluciones políticas son tan extremas como el comunismo y el fascismo”. Por eso, en el final de la tragedia los reyes escuchan al pueblo y el coro sube a la vez al trono. En Skopie, la historia continúa…

Muchas gracias a Boris Kaeskipor por su ayuda, por sus contactos y por hacer de intérprete.

Este artículo forma parte de Orient Express Reporter 2010-2011, la serie de reportajes realizados por cafebabel.com en los Balcanes. Más información sobre Orient Express Reporter, aquí.

Fotos: Portada, (cc) Mite Kuzevski/Flickr; Texto: © Aleksandra Sygiel; Twitpic: (cc)Carlos Latuff; manifestaciones por Martin (cc) FOSM; vídeo: viktorpopovski