Martín Mazza: “A lo mejor no hago uso del matrimonio, pero tengo la misma opción que los demás”

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2013
Artículo publicado el 14 de Febrero de 2013
En un momento en el que varios países europeos como Francia y Reino Unido debaten la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, el empresario y actor porno español Martín Mazza asegura que la legalización de estas uniones ha supuesto una apertura de mente en España y repasa cómo ha vivido su condición sexual. Segundo testimonio de nuestra serie de retratos LGTB.

Mazza, de 34 años, reside actualmente en Madrid. Además de haber sido el editor de la revista gay Oh My God!, cuenta con su propia productora erótica y a través de su trabajo como actor en el mundo del cine X ha vivido en Los Ángeles, San Francisco, Sídney, Nueva York y Londres, ciudades en las que ha podido comprobar las diferencias sociales respecto a la homosexualidad: “En España todo ha cambiado, incluso ahora somos uno de los países con más derechos y donde el mundo gay está más normalizado de Europa”. Hijo único en una familia que pertenece al Opus Dei, estudió en colegios y universidades de esta institución católica, pero nunca se sintió rechazado por su condición sexual, al contrario: “Me han enseñado una disciplina y una educación que valoro mucho en la actualidad”.

Criado en un ambiente del Opus Dei, asegura que agradece los valores recibidos.

Su adolescencia, sin embargo, fue algo más difícil y confiesa que siempre supo que era homosexual. No fue hasta los 15 años cuando decidió probar con otros chicos y esperó hasta los 17 para reconocer su sexualidad abiertamente. “Quería ser yo mismo y hacer mi vida, no solo por tener novio, sino porque quería alejarme de lo que mi familia quería que fuera”, añade. Martín Mazza (nombre artístico, N. de R.) cuenta que aunque su familia acogió bien su homosexualidad, él buscaba algo diferente en su vida y decidió marcharse a vivir a Londres con 18 años. Ahora recuerda que dar un beso en la calle a un chico le parecía “algo increíble” y que experimentar este tipo de vivencias le hacía muy feliz. “Me sentía lleno de energía”, agrega.

Aunque siempre ha estado rodeado de miembros del Opus Dei, nunca ha sufrido rechazo ni conductas homófobas por su condición sexual. “Creo que la cuestión de la homofobia radica en la educación y la cultura de las personas”, afirma. Martín, que no se considera fanático de ninguna creencia, piensa que todas las religiones tienen algo en común y asegura que “las personas necesitan creer en algo y llamarlo por un nombre: es parte de la autoestima personal y social, una manera de reconfortarse y tener una moral”. Hace años, trabajó para una empresa de esta institución católica, donde no tuvo problemas en hacer pública su condición sexual. Mazza considera al respecto que ser gay puede ser significativo, pero que nada tiene que ver “con tu capacidad desarrolladora, emprendedora o laboral”. En su círculo de amigos tampoco ha sentido ningún rechazo, sino todo lo contrario. Y es que para Mazza, España se ha convertido en un país abierto y permisivo, ya que, según él, la transición democrática trajo consigo también la apertura del mundo gay.

Actualmente no tiene pareja y es que la vida, según él, le ha hecho que le cueste más enamorarse. A pesar de ello, confiesa que “encontrar pareja en el mundo gay es más difícil que en el heterosexual” y que, para él, “tener pareja no es un logro ni una finalidad en la vida, es más bien una opción”. En un futuro quiere casarse y seguir teniendo los mismos derechos que cualquier otra persona: “A lo mejor no hago uso del matrimonio, pero tengo la misma opción que otra persona”. Martín opina además que España es uno de los países con mayor tolerancia al respecto, ya que al haber habido tanta represión durante mucho tiempo la gente ha acabado por concienciarse. “Las revoluciones son las grandes propulsoras de los cambios tanto sociales como culturales y el paso que se da después de cada revolución es más grande que el anterior”, apuntala.

Para Martín, el hecho de que España aprobara la ley de matrimonio entre individuos del mismo sexo supuso un reconocimiento que cambió la percepción de las personas LGTB en su familia y amigos. “Este es un derecho que no solo piden los gais, sino que es un derecho de las personas sin distinción”, opina el actor, para quien todos pertenecemos a una sociedad con gustos y formas de vida distintos, pero bajo unas mismas normas. “No entiendo cómo se puede aplaudir una matanza de toros o que tenga que pagar mis impuestos al igual que otros y no pueda casarme en matrimonio pese a estar enamorado o querer crear una familia”, asegura Martín, quien considera un retroceso que el Partido Popular presentara un recurso de inconstitucionalidad contra dicha ley. “A mis impuestos, los llamo impuestos, a mi hipoteca, también la llamo hipoteca y a mi matrimonio, también quiero llamarlo matrimonio”.

Lee la primera entrega de nuestra serie de retratos LGTB aquí.

Imágenes: portada, © Adrien le Coärer; texto, © Martín Mazza. Vídeo: knorpel26/YouTube.