Martinica y Guadalupe: “un pueblo que se ahoga”

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009
Una vida demasiado cara y una 'aculturización' alienante: la mecha encendida en Guadalupe continúa prendiendo en Martinica, y se extiende también a la Guayana y a las Islas Reunión. ¿Alcanzará las orillas de Francia? Opinión de un joven martinico

En la isla de la Martinica, la movilización social que comenzó el 5 de febrero nació por solidaridad con Guadalupe. Pero ello a obligado a los martinicos a reflexionar sobre sus propias reivindicaciones. El futuro hace por el momento presagiar lo peor. ¿Por qué? El 5 de febrero todo se formalizó: miles de martinicos tomaron las calles para denunciar una situación “que ya dura demasiado”. Entre las avalanchas y el comienzo de las negociaciones con el prefecto de la region Martinica, el “Colectivo 5 de febrero” ve la luz.

“Miles de martinicos salieron a las calles para denunciar una situación que ya dura demasiado”

Desde la llegada de la Unión por el Movimiento Popular (UMP – el partido que dirige Nicolas Sarkozy) al gobierno y a la cabeza del Estado francés, las sucesivas reformas han provocado los sobresaltos de una revuelta en el seno de la población guadalupeña y Martinica. Ha sido finalmente el movimiento de huelga global de Guadalupe dirigido por el LKP (Lyannaj Kont Pwofita-syon - Unión contra la explotación, en creollo) el que ha permitido a la población de ambas islas destimitifcar “lo inaceptable” y lanzarse a una reflexión contagiosa sobre su estatus: rápidamente se dijo, o más bien se proclamó, esta movilización social como histórica en los territorios de ultramar.

La movilización es consecuencia de una crisis social, tal y como se puede leer en la lista de las 146 reivindicaciones que preocupan a todos los sectores de la actividad tocados por las reformas del Estado francés, clasificados en 10 capítulos en la convocatoria de Guadalupe y en 133 reivindicaciones en la Martinica. Esta crisis social confirma el agotamiento de un sistema y el ahogo de la población caribeña. El 19 de febrero, finalmente, el Presidente de la Republica francesa, se manifestó en la línea de dotar de un marco general las reivindicaciones de los 2 “países”, Guadalupe y Martinica.

Pero más allá de las medidas de reajuste estructural, a pesar de los fondos puestos a disposición de ciertos sectores y las inversiones estatales para regular la crisis, conviene retener la idea de organizar unos estados generales en los 2 'países' de ultramar. Una proposición bastante atípica y un proyecto de envergadura. Queda por saber como saldremos de esta crisis lo más rapido posible. La confianza se ha marchitado en el espíritu de los guadalupeños y los martinicos. Estos no han parado de reclamar al Estado que asuma sus responsabilidades. Sin embargo, su liberación no es más que un mito os diferentes elementos de nuestra sociedad están ahora enfrentados.

Una Europa ausente

La relación de poderes actuales entre el Estado, los empresarios, las colectividades territoriales, los representantes sindicales, los políticos y la sociedad civil es la imagen de una profunda enfermedad. Una enfermedad que tiene como telón de fondo la dignidad y el respeto identitario, político, sociológico y económico de una región. Un esquema insoportable que estructura las relaciones entre Francia, Guadalupe y la Martinica, y que podría apagarse fácilmente entre las conciencias del hexágono. Queda saber si esta movilización dará lugar a un verdadero proceso de refundación social. ¿Pero donde está la Unión Europea en toda esta historia y que puede hacer en este asunto? Nadie dice nada al respecto. Ni siquiera los actores político-institucionales que, sin embargo, podrían tentar de hacer emerger un sentimiento europeo, incluso negativo en estas regiones “ultraperiféricas” de la UE.

Malik Duranty tiene 30 años y realiza un doctorado en ciencias políticas en la Universidad de las Antillas y de la Guayana de Pointe-à-Pitre