Marzena Sowa, la dictadura polaca en viñetas

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2008
La autora de Marzi, de 28 años, cuenta su vida a través del cómic: una hija de los años ochenta entre Polonia y Bélgica.

Nacida en Stalowa Wola, Polonia oriental, Marzena Sowa terminó, sin embargo, sus estudios en la Universidad Michel de Montagne de Burdeos. Junto a Sylvain Savoia, su pareja en la vida y autor de los bocetos para Marzi, ahora vive entre Bruselas y Francia.

Nos encontramos en el Café Belga, en la Place Flagé. En invierno, las mañanas bruselenses son frías y húmedas, así que nada más llegar al lugar busco con la mirada a alguien tan congelada de frío como yo, y la encuentro preparando apuntes para una reunión posterior. Extrovertida, de mirada expresiva y ojos azules, es imposible no reconocer a la bella y carismática Marzi.

Marzi soy yo

Marzena Sowa y Sylvain Savoia se conocieron mucho antes de dar vida juntos al personaje de Marzi. Fue Sylvain quien propuso a la joven y recién licenciada escribir sus “memorias”: “Le hablaba mucho de Polonia en la época del comunismo y él me escuchaba incrédulo. Lo visualizaba todo y con ello hacía esbozos. Y un buen día me preguntó qué pasaría si en el futuro un sobrino me pidiera contarle mi infancia y yo no recordara casi nada. Así que empecé a escribir. Escribí un diario cuyo título era Marzi soy yo”, cuenta la autora.

Marzi con su pasaporte polaco y, debajo, los tres libros que Sowa ya ha publicado: Petite carpe (2005), Sur la terre comme au ciel (2006), Rezystor (2007), todos en la colección Dupuis (Imágenes de Sylvain Savoia)

Marzena dejó atrás Polonia tras su tercer año de filología románica en la Universidad Jagellonica de Cracovia. Desde entonces prosiguió sus estudios en Burdeos y, aunque tuvo que repetir un curso debido a la diferencia de planes didácticos, abandonar su país le ha permitido tomar suficiente distancia de la realidad polaca y mirar así su infancia desde una perspectiva particular. “Vivieron en el extranjero es más fácil escribir sobre mi país. Se es más objetivo. Es más fácil darle vida a los recuerdos agazapados en la mente.”

Marzi, además de ser una historia autobiográfica, es un testimonio histórico de los tiempos difíciles de la Polonia comunista. En el libro no falta ni la carpa, plato típico navideño allí, ni los filetes de carne, ni Teleranek, programa televisivo infantil de la Polonia comunista. Por supuesto tampoco la mirada curiosa de un niño en tiempos de “ley marcial en Polonia”. ¿Qué es del resto del mundo? Las barreras socioculturales pueden dificultar la comprensión del libro a un extranjero que sólo haya oído hablar de Polonia a través de los medios de masas.

La Historia desde otro punto de vista

Al lado de las historias de Jaruzelski y Solidarno, la gente llevaba una vida normal en aquel país”, explica la autora. “Recuerdo muy bien la vida de cada día, el colegio, el trabajo de mi padre, los niños jugando en la calle, las fiestas…, etc. Hablar de la Historia, dejando a un lado el conocimiento, por así decir, “enciclopédico”, contarla desde un ángulo vecino a la realidad cotidiana: ese era mi objetivo. Es un libro que sigue siendo actual, aunque dentro de 20 años podamos encontrar en él aún algo nuevo.”

¿Ya de pequeña, cuando jugaba con la Barbie polaca, Marzena Sowa soñaba con ser escritora? “Quería ser traductora, un vector de palabras, pero también me imaginaba como escritora”, confiesa. “Escribo versos desde hace años”, nos cuenta, “pero como una observadora de mi mundo interior. Me gustaba en especial Truman Capote en sus inicios. Lo que yo he preferido es retratar mi ambiente antes que a mí misma, me parecía más apasionante. Siempre he estado fascinado por fotografía. Así que un hecho de mi vida no era especialmente interesante, contaba mi visión del mundo, como un fotógrafo. Adoro la fotografía, el revelado es para mí un momento único de emoción. En Marzi no avalo la Historia, no pretendo dar cátedra de nada. Propongo mi visión del mundo que recordaré. Como en una foto.”

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“Soy más polaca en Francia y Bélgica que en Polonia”

Marzena y Sylvain trabajan ya en la segunda parte de Marzi, cuando ya va al instituto y luego abandona su patria para proseguir sus estudios en Francia. Un proyecto que no pertenece sólo a esta joven escritora. “Me apasiona la idea de recrear en un tebeo la historia de la revuelta del gueto de Varsovia durante la ocupación nazi. En el extranjero, la gente no conoce mucho esta historia. Quisiera apuntar a lo vivido realmente por la gente, destacándome de los hechos históricos. Incluso pienso en una adaptación de Karolcia, de Maria Krüger, autora de literatura infantil. El tebeo me parece el mejor medio para extender la conciencia de Europa. Es la forma de ilustración ideal.

Marzena no piensa regresar a su país. De Bruselas le fascina su mezcla de culturas y el ambiente internacional. “Aunque caiga el diluvio (que tampoco sucede, es sólo un estereotipo)”, dice sonriendo, “aquí es más fácil sentirse a gusto, una más. Es cierto que Polonia sigue siendo mi refugio, pero a pesar de los muchos cambios que está viviendo, allí no me encuentro a mí misma”, resume. “Soy más polaca en Francia y Bélgica que en Polonia.” “En el fondo, para escribir, para dibujar, basta salir a la calle, la historia se cuece ahí. La historia somos nosotros, cada día.”

Marzi en 3D