Más armas para el país de los dragones

Artículo publicado el 18 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 18 de Febrero de 2005

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La Unión europea quiere levantar el embargo de armas contra China. Pero dado que la situación en cuanto a los derechos humanos continúa siendo catastrófica, no existe motivo para acabar con las sanciones.

Zhao Ziyang, primer ministro y secretario general del partido comunista chino(PCCh) durante los años 80, sentó con su reforma económica las bases para un auge creciente. Al mismo tiempo dió todo de sí introduciendo cambios políticos que allanasen el camino para obtener una mayor igualdad de derechos estatales, democracia y libertad de expresión. Hace algunas semanas falleció, y donde antes se celebraban los decesos de los grandes del partido con enorme prosopopeya, en esta ocasión el silencio nacional ha sido el protagonista. Zhao cometió durante su regencia un grave error, tal y como relató la agencia de noticias estatal tras su fallecimiento: durante las protestas estudiantiles en pro de la democracia en el verano de 1989 en Pekin, Zhao mostró su predisposición a negociar con los manifestantes. Sin embargo, perdió la disputa sobre el tema. El 4 de julio de 1989 el ejército chino avanzaba con sus tanques sobre la Plaza de la Paz Celestial abatiendo diariamente y sin piedad a los protestantes con una lluvia de balas.

Una señal contra la violación de los derechos humanos

En aquel momento la Unión Europea reaccionó implacable e inmendiatamente (al contrario que los Estados Unidos) y decretó el embargo de armas contra China -a modo de clara señal mundial en contra de la peor violación de los derechos humanos-. Este embargo continúa hoy, tras 15 años, en vigor. Desde hace algún tiempo China insta a Europa a levantar el veto de exportación, argumentando que se trata de una medida desfasada y propia de la guerra fría, como señaló Li Zhaoxing, ministro de exteriores chino en un encuentro con la presidencia irlandesa el pasado mes de abril. Francia y Alemania se suman a la demanda china desde hace casi dos años. "Se ha de valorar la política de responsabilidad china en la cuestión del norte de Corea, así como el amplio consenso durante la crisis de Irak", señala el canciller alemán Gerhard Schröder. A mediados de enero, también el ministro británico de asuntos exteriores prestó su voz al coro de los defensores del levantamiento del veto.

En el próximo año y medio se espera el fin de las sanciones

El motivo para el apoyo bilateral es obvio. China busca, en primer lugar, una colaboración justa con Europa como potencia emergente. El continuo rearme es un elemento propio de las ambiciones de China para convertirse en una gran potencia. Resulta revelador que un embargo de armas al segundo mayor vendedor -hecho que nos remite constantemente a brutales abusos contra los derechos humanos- sea un estorbo. A ello se oponen los intereses económicos de los europeos en el supuesto mercado de armas más prometedor del mundo. En concreto, la industria militar francesa -sumida en una crisis crónica- ve en el país asiático la oportunidad de superar, mediante la exportación de armas, su creciente debilidad. Tras cinco viajes a China, el canciller alemán Gerhard Schröder, quien desea doblar el comercio con China antes de 2010, tiene en mente el futuro del comercio de armas alemán así como intenciones políticas poco acertadas. Alemania necesita a China; quiere materializar su sueño de tener derecho de veto en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas.

Jugar con fuego

En 1986, el embargo fue un claro signo en Europa de que los graves abusos contra los derechos humanos no se pueden tolerar. Un levantamiento de las sanciones equivaldría a afirmar que los derechos humanos en China han mejorado notablemente. Sin embargo las detenciones diarias de sindicalistas y usuarios de Internet, las torturas continuadas en las cárceles chinas, el creciente uso de la pena de muerte (sólo en las últimas dos semanas 200 hombres han sido condenados, según Amnistía Internacional) y la presión sobre grupos minoritarios como los ugures musulmanes de la provincia de Xinjang dejan que desear. Aún hoy se hallan bajo arresto 14 abanderados de las protestas estudiantiles de 1989. Si la Unión Europea desea mantener su credibilidad ha de ser consecuente en lo que incumbe a la violación de derechos humanos.

Aun cuando las cuestiones éticas hace ya tiempo que quedaron en el olvido -como relató Joris Zylbermann hace un año en Café Babel sobre la política europea para con China-, existen motivos estratégicos para no levantar el embargo. China ansía una posición hegemónica en la franja del sureste asiático, dispone de potencial atómico de larga distancia y ha dejado ver en múltiples ocasiones, como potencia en rápido crecimiento, que en su proceso de expansión antepondrá intereses nacionales, quizá incluso haciendo uso de la violencia. El despliegue chino de fuerzas no ha de suponer por si mismo un inconveniente, aunque sí hay que guardar cautela. A esto hay que añadir el que Pekín no reciba armas de Estados Unidos. Quien rearme al país asiático está jugando con fuego puesto que desplaza las fuerzas hacia el tablero de juego mundial. Zhao Ziyang se revolvería en su tumba si supiera que Europa vuelve a suministrar armas a China, aunque no sepamos a ciencia cierta para qué.