Más o menos verde: mitos sobre el desarrollo sostenible en Bulgaria

Artículo publicado el 18 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 18 de Diciembre de 2009
Los búlgaros. Son relativamente apáticos. La mayoría de las compañías están interesadas en hacer sólo lo mínimo requerido legalmente para el medioambiente o en utilizar sus actividades ‘verdes’ como herramientas de marketing. Pero aunque pueda resultar contrario a la intuición, la crisis financiera realmente promueve la sostenibilidad

Mito 1: Los búlgaros no están haciendo nada para ser verdes

No es verdad. El 10 de diciembre Ivelina Vasileva, la ministra de Medio Ambiente búlgara, participó en la 12ª reunión de la Comisión Internacional para la Protección del Danubio en Viena, para ayudar a proteger el río y el ecosistema del Mar Negro. Según un reciente informe del Deutsche Bank, se espera que Bulgaria supere considerablemente sus objetivos de Kyoto de reducir en 8% el nivel de emisiones de 1988 para el período 2008-2012, alcanzando potencialmente el 35 % menos hacia 2010. Ya en 2002, el gobierno de Bulgaria puso en marcha una nueva estrategia de energía, fortalecida más adelante por un proyecto de ley en 2007, que prometía incrementar la proporción de energía procedente de fuentes renovables. ¿Suena grandioso? Detén tu entusiasmo, porque en 1988 todavía eran tiempos del oscuro comunismo con su negligencia ambiental y su alto nivel de polución industrial. Además aún hoy la mayoría de la energía de Bulgaria es producida usando lignito.

Mito 2: No hay compañías ambientalmente sustentables en Bulgaria

‘Ambientalmente sustentable’ significa con impacto ambiental cero. Aun los abogados más leales se dan cuenta de que es bastante duro alcanzarlo. “Hasta que no reorientemos nuestra economía para reflejar el metabolismo biológico, pasar de `la cuna a la tumba´ a `de la cuna a la cuna’, no hay mucho más que pueda ser efectivo”, dice Georgi Stefanov, de 32 años, de la oenegé WWF (Fondo Nacional para la Naturaleza, en sus siglas en inglés). “¡Por cada camión de ordenadores portátiles producimos 18 camiones de desperdicios!” Hay escasos ejemplos internacionales verdaderos de compañías ambientalmente sostenibles, además de Interface, una empresa de alfombras que se acerca cada vez más a su objetivo de emisiones cero.

Así se ve el gigante verde de las telecomunicaciones Globul Los negocios búlgaros tienen sus propias formas de definir ‘verde’. Para las explotaciones mineras y los industriales, verde equivale a legalmente compatible: “Es un juego de costo. No quieren ser golpeados con costosas multas por exceso de contaminación o ser parte de caras batallas legales”, dice Boyan Rashey, que tiene 32 años, socio y gerente de Denkstatt, una consultora de sustentabilidad. Las creativas técnicas de marketing inflan sus logros ambientales para obtener una ventaja competitiva con los clientes amantes de la ecología. Además de tener un logo verde, el gigante de Telecom, Globul, también tiene una ambiciosa y comprensiva campaña: reciclaje de celulares, protección del patrimonio ambiental – lo que puedas nombrar, lo hacen.

Mito 3: La crisis es mala para las futuras políticas sustentables de Bulgaria

Una vez, las regulaciones verdes fueron males necesarios. Hoy en día, las compañías están haciendo cualquier cosa para reducir los costos sin perder la valiosa mano de obra. Ahora, la forma más sencilla de hacerlo en Bulgaria es mediante el refuerzo de las políticas verdes sostenibles y la eficiencia en la utilización de recursos, que les ayudan a mantenerse en el negocio y proteger los puestos de trabajo.

Mito 4: La sustentabilidad medioambiental se basa principalmente en la reforma industrial

“Los 160 millones de edificios de Europa usan un 40% de energía y producen 40% de emisiones”, dice Petar Tashey, de 27 años y de la revista Facilities. ‘Enverdecer’ los bienes raíces es un paso muy importante; en Europa es más fácil tomar decisiones sobre la reparación y mejora de la eficiencia energética de los viejos edificios residenciales. “Será un gran obstáculo aquí porque, a diferencia de Europa Occidental, donde el propietario suele ser dueño de un bloque de pisos, Bulgaria tiene una fuerte tradición de propietarios de viviendas personales”, dice Tashey. Para la renovación de edificios y fachadas, tienes que asegurarte de que los cientos de propietarios estén de acuerdo para hacer la inversión. Para 2018, todos los nuevos edificios construidos en Europa necesitan ser energéticamente eficientes, en línea con la Directiva para el Rendimiento Energético de Edificios, establecida en 2002. Después de siete años en el limbo político, esto fue finalmente relanzado por el Parlamento Europeo y la Comisión Europea en noviembre de 2009. En Bulgaria, significará algo más que cambiar las bombillas. “Cuando las compañías occidentales quieran comprar un edificio de oficinas, buscarán aquéllos con sistemas de manejo central y que sean energéticamente eficientes”, dice Tashey. 

Mito 5: Los negocios en Bulgaria no quieren ser verdes

Algo de verdad. Se requieren más políticas para guiar la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables. “Nuestras compañías no quieren ser verdes. Nuestro gobierno no usa los mecanismos adecuados para hacer que quieran serlo”, dice Borislav Sandov, de 26 años y miembro del Partido Verde. Rashey precisa que el apoyo gubernamental debería enfatizar los impuestos a quienes contaminen. “Hay proyectos ingeniosos en Bulgaria,” dice, “pero no muchos escuchan sobre ellos. Una compañía industrial utiliza el calor de la fundición del cobre para generar su propia electricidad, la cual ahora cubre el 40% de sus necesidades. ¿La mejor manera? Incentivar a las empresas a ir por su propio camino verde”. 

La pregunta para Bulgaria es cómo continuar por la vía verde. Deberían aprender las lecciones de sus colegas más avanzados económicamente en el oeste de Europa, cuyas políticas ecológicas son mucho más avanzadas. Lleva tiempo y enfoques múltiples adaptarlos a cada configuración regional.

“Con una muy eficaz red de oenegés, puedes implicar a otras personas para respaldar tus ideas y hacerlos participar como socios”, dice Stefanov. Esto pone de actualidad este tema en la escena nacional, especialmente en Bulgaria, donde los debates no generan interés público si no tienen detrás significativos intereses económicos. 

Foto: Globul car ©Nedko/ Flickr/ http://nednet.us/