Matrimonios gay en la República Checa

Artículo publicado el 10 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 10 de Marzo de 2006

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¿El Parlamento checo aprueba una ley sobre el matrimonio gay? Pues el Presidente de la República, Vaklav Klaus, manifiesta su veto y vuelta a empezar en el congreso.

Es un momento decisivo para los homosexuales checos, nuevos inquilinos de la Unión Europea. El Parlamento de Chequia ha votado una ley que reconoce derechos hasta ahora inéditos: el registro de una pareja gay podría de ahora en adelante garantizar su equiparación a las parejas heterosexuales en cuanto a asistencia sanitaria, fiscalidad y derecho hereditario, sin permitir por ello la adopción. Un cambio drástico para la sociedad checa, sostenido por el primer ministro Jiri Paroubek y por los partidos socialdemócrata y comunista.

La oposición: "El Presidente no es la tercera Cámara del Parlamento"

Sucede que la tramitación de la ley continuará agitando las aguas del Moldava: a la firme oposición del partido cristiano-demócrata y de grupúsculos de extrema derecha, se añade ahora el veto del Presidente de la República Vaklav Klaus. El Presidente, fundador del partido conservador ODS (Partido de la Derecha Democrática), no se gasta medias tintas: "Este texto es una tentativa de legalizar la destrucción de las instituciones tradicionales sobre las que se apoya nuestra sociedad". Resultado: veto a la ley, con el consiguiente reenvío a las cámaras.

Sin embargo, su obstruccionismo no parece suscitar demasiados entusiasmos, e incluso ciertos compañeros de partido se han apresurado a guardar las distancias: es el caso del presidente del grupo ODS en el Parlamento europeo, Jan Zahradil, que ha definido simplemente como "equivocados" los argumentos del Presidente. Todavía más ásperas son las críticas de la izquierda, entre la que encontramos a quien condena el conservadurismo de Klaus y quien, de manera más pragmática, pone en tela de juicio el modus operandi de éste: según la diputada Tana Fischerova, que figura entre los redactores del proyecto de ley, "el Presidente no es la tercera Cámara del Parlamento", por lo tanto debería limitarse a verificar la constitucionalidad de las leyes.

El Cardenal: "Si los pusiéramos en una isla desierta..."

En un país en el que la mitad de la población se declara atea y una tercera parte católica, la polémica parece destinada a durar más de lo previsto, sacando a la luz algunas fracturas profundas de la sociedad checa. Un guión no muy distinto del de otros paises postcomunistas, en los que la recién nacida "laicidad sin comunismo" choca con los sentimientos religiosos de parte de la opinión pública. De este último frente, vienen las críticas de los intransigentes, como el Cardenal Miloslav Vlk. Disidente en los tiempos del régimen comunista checoslovaco, el Cardenal usa términos tremendistas para estigmatizar las consecuencias para la sociedad de una supuestamente difundida homosexualidad: "si pusiéramos a todos los homosexuales en una isla desierta estarían destinados a extinguirse al carecer de los medios para reproducirse".

Dicho esto, en un sondeo realizado en octubre, el 62% de los checos se declaraba favorable a la ley. Ahora, la pelota vuelve al tejado del Parlamento, al que corresponde tomar una complicada decisión que transforme la sociedad checa.