May ya está al mando, ¿beneficiará su plan a todos los británicos?

Artículo publicado el 10 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 10 de Agosto de 2016

Los últimos meses de la política británica han sido agotadores y su estructura se ha visto sacudida por un torbellino de cambios post-referéndum. El panorama político de Reino Unido se encuentra inmerso en una espesa niebla de incertidumbre, pero la tormenta está amainando poco a poco y el gabinete de May toma ya asiento en su primera reunión oficial. ¿Qué se puede esperar de su nuevo Gobierno?

El pasado 13 de julio, el Reino Unido presentaba a su nueva primera ministra Theresa May, cuyo discurso inaugural frente al 10 de Downing Street se centró en el tema de la justicia social, una línea discursiva que se podría haber sacado del mismísimo escritorio de Jeremy Corbyn. ¿Qué plan tiene Theresa para el Reino Unido?

May apuntó hacia la "infernal injusticia" que vive la sociedad y busca construir un Reino Unido que "funcione no solamente para unos pocos privilegiados, sino para cada uno de nosotros".

Un conservadurismo de clase obrera

Horas antes de que Andrea Leadsom, la otra candidata restante para liderar a los Conservadores, anunciase su retirada de la carrera, May comenzó a describir su proyecto y lo que pretendía construir con un gobierno bajo su mandato.

Aunque escasa en los detalles sobre sus políticas, expuso una agenda dirigida específicamente hacia la "clase trabajadora común" de Reino Unido, una expresión que repitió varias veces durante su discurso. Su énfasis en la unidad nacional, y en la unión popular, resalta su compromiso por un Reino Unido de "una sola nación".

Fue crítica con el capitalismo amiguista, en el cual se priorizan los beneficios empresariales y se excluye a los trabajadores de dichos beneficios. Habló de limitar la paga corporativa y de colocar a consumidores y trabajadores en las juntas empresariales. Se trata de una idea de izquierdas en la cual los trabajadores tienen voz y voto democráticos dentro de la organización de la empresa para la que trabajan. Sin embargo, por muy limitada que sea la versión de May, se ha abierto a una noción radical insuficientemente apoyada por la oposición. Es algo a lo que el economista americano Richard D. Wolff se ha estado dedicando a promover estableciendo el proyecto sin ánimo de lucro Democracy at Work.

En cuanto a la evasión fiscal, May aludió brevemente a un punto que los partidarios de la subida de impuestos discuten: que las grandes empresas no consiguen sus grandes beneficios gracias a su propio trabajo duro, sino que se las ayuda con bienes y servicios públicos que funcionan gracias a los impuestos, infraestructuras nacionales como carreteras y transportes, para cuya construcción los gobiernos británicos usan dinero público.

La selección y el gabinete

Que May pueda hacer realidad su proyecto de un conservadurismo obrero, con la idea de mejorar las vidas de los más afectados por las medidas de sus predecesores Tory a base de austeridad disciplinaria y reducción de impuestos para los ricos, depende de si sus arquitectos en funciones comparten la misma visión.

La nueva PM ha llevado a cabo una gran remodelación del gabinete mientras se establecía dentro del gobierno. Las dos grandes bajas han sido George Osborne (antiguo ministro de Hacienda) y Michael Gove (el anterior ministro de Justicia, algo que algunos creen que se le había prometido tras derrotar a Boris Johnson en la carrera hacia el liderazgo conservador). Ambos políticos tuvieron un gran protagonismo durante los anteriores gobiernos de David Cameron.

No obstante, existen tres grandes polémicas que de alguna forma eclipsan los nuevos nombramientos de May. La primera: la elección de Boris como Secretario de Asuntos Exteriores, que ha desconcertado a muchos, dada su tendencia a las payasadas – además de su lluvia de insultos dirigidos a líderes extranjeros como Hillary Clinton o Recep Tayyip Erdoğan.

La segunda: Jeremy Hunt ha mantenido su puesto como ministro de Sanidad. Tras unas ahogadas negociaciones entre Hunt y la British Medical Association en abril sobre la implementación de nuevos contratos para médicos residentes, que habría tenido como resultado una ampliación de la plantilla, Hunt forzó las propuestas de todas formas, desencandenando la primera huelga general de la historia del Britain's National Health Service [la sanidad pública británica]. La contundencia de Hunt ha provocado un abismo entre el gobierno y los trabajadores del NHS. 

La tercera: una de las primeras acciones de May ha sido la abolición del efímero Departamento de Energía y Cambio Climático, que fue creado en 2008 bajo el gobierno del Partido Laborista, incorporándolo dentro del Departmento de Negocios, Energía y Estrategia Industrial. Su abolición parece traer consigo un descuido de las estrategias necesarias respecto al cambio climático para reducir su impacto.

Solamente el tiempo dirá si el nuevo gobierno de May cumplirá el protagonismo prometido a la justicia social.

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Este artículo fue publicado por nuestro equipo local en cafébabel Aarhus.