Me muero de risa, Rafael.

Artículo publicado el 28 de Marzo de 2008
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Artículo publicado el 28 de Marzo de 2008
 Rafael Azcona, el mejor guionista de cine español de todos los tiempos decidió esta semana ponerse en huelga… para siempre. Falleció a sus 95 guiones, probablemente de un ataque de risa final, como hemos muerto muchos de nosotros por su culpa y por la de algunos de sus geniales diálogos. Nos ha dejado como tenía costumbre hacer siempre, con sigilo y grandeza.

Nos ha dejado también las historias más memorables del cine español, y del cine europeo. Sería aburrido recordar que trabajó con los mejores directores españoles como o , pero también con los peores, como y . Sería un coñazo también hablar de sus películas fuera de España, especialmente con el italiano , para quien escribió geniales secuencias de humor negro. Luis García BerlangaFernando TruebaCarlos Saura“Tetas” Luna Marco Ferreri

Dicen que reflejaba muy bien la España tradicional, que su humor era tan realista que se volvía surrealista, como este país de locos. Pero lo que no se dice es que de tanto escribir sobre España, España acabó asemejándose a sus guiones.  No es divertido

Pero hablar de esto no es divertido; no es lo Rafael hubiera querido. Él siempre estuvo sentado en la última fila de la clase, para no llamar la atención. Era el alumno que soltaba el chiste solamente a los compañeros que estaban sentados a su lado para pasar desapercibido. Y en la última fila de la iglesia, a la que dio unas buenas hostias (y con razón) a lo largo de toda su obra pero con especial ironía en los años del franquismo. Es sorprendente apreciar como sus críticas eclesiásticas lograban escapar a la cesura franquista. Para colmo nos dejó un domingo de resurrección. Qué cabrón, irónico hasta en su último suspiro. Insuperable. Al final de su carrera, le llegó el reconocimiento, del que nunca ostentó y que aceptó sin más. Ni menos. Ganó 5 Goyas y su historia de líos amorosos y pilladas varias en le dio el Oscar a esta película en 1993. Sin darse cuenta, hizo grande la profesión del guionista, hoy en día tan mecanizada y sujeta a las exigencias del mercado. ”Belle Epoque

Nos dejó un artista, un cómico. El último artista independiente que se rió de la vida hasta el último día, hasta el último llanto, hasta la última secuencia de su película.