Media Spree: Capitalismo, vencedor absoluto en Berlín

Artículo publicado el 24 de Junio de 2008
Artículo publicado el 24 de Junio de 2008

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Durante más o menos medio siglo, el acceso a esta parte del río Spree estaba bloqueado por el Muro. Hoy, 20 años después de su demolición, un proyecto capitalista pretende  bloquearlo de nuevo.

Media Spree’ es el nombre de un proyecto inmobiliario en el río Spree, que atraviesa la capital alemana. También es un nombre que despierta la cólera entre muchos berlineses.

Se trata de una asociación de empresas, de propietarios de terrenos, constructores inmobiliarios e inversores, que ha decidido rehabilitar el terreno postindustrial, y hasta el momento un poco salvaje, del viejo Berlín Este. No hay de lo que sorprenderse: la proximidad de la estación de trenes y el precio reducido en comparación con los de Berlín Oeste, son dos de los muchos argumentos de los defensores del proyecto. Justo al lado del trozo más largo que se conserva del Muro, se está levantado el Arena O2 World, con un valor de 165 millones de euros, que será una de los palacios de los deportes más modernos del mundo y acogerá a más de 17.000 espectadores.

Los inquilinos deben ser “sexy”

Christian Meyer, portavoz de Media Spree, nos cuenta los objetivos de la asociación: “hacemos muchas cosas para el beneficio del barrio. Entre nuestros clientes, ya tenemos a MTV (Music Television), que se ha instalado en las antiguas naves de almacenaje de huevos”. No deja ninguna duda acerca de los clientes que preferiría tener: “Queremos inquilinos atractivos, jóvenes, como MTV o Viva (televisión musical alemana). Empresas que podríamos calificar de ‘sexy’”. 

El problema es que durante mucho tiempo, el Kreuzberg no ha sido un barrio “sexy”. Menos aún si tenemos en cuento los criterios de la post-guerra. Después de la II Guerra Mundial, los alquileres en el barrio han estado fijados por el Estado a unos niveles muy bajos, para incitar a la gente a vivir en la ‘peor’ parte de la ciudad. Lo que atrajo principalmente a inmigrantes (según cifras de 2006, un 31,6% de los habitantes del barrio no tienen la nacionalidad alemana), estudiantes pobres y artistas, o incluso okupas y punks, que ocupaban los edificios sin pagar, claro. Después de la caída del Muro de Berlín, el Kreuzberg se ha encontrado en el centro mismo de la ciudad, lo que ha incrementado el flujo de población –desde 1989 el número de habitantes se ha doblado y el barrio se ha puesto de moda. Por eso, los inversores han llegado sin dificultad a la conclusión de que dejar el barrio en manos ‘bohemias’ suponía una pérdida de dinero y de un espacio ideal para la construcción.

¡Acabemos con Media Spree! 

Los habitantes de uno de los edificios ocupados más viejos de Berlín – el New Yorck im Bethanien, nombre que viene del viejo hospital de Betanek que se encontraba en el número 59 de la calle Yorck- no están de acuerdo con tal desbarajuste. Es aquí donde nació la inciativa ‘Media Spree versenken’ (Acabemos con Media Spree) que tiene como objetivo la protección de edificios frente a la privatización. “Comenzamos a protestar en 2005 y aún funcionamos”, declara un militante de la organización, Carsten Joost. “Hemos recogido firmas suficientes para la organización de un referéndum sobre el tema. Media Spree va a cambiar la cara de la ciudad. El proyecto solo toma en consideración los intereses de las grandes empresas, nadie piensa en la gente que vive aquí desde hace años”. La protesta no es la sola actividad del Media Spree versenken: “Intentamos informar lo mejor posible a los habitantes sobre lo que va a cambiar en el barrio”.

Cuanto más sepa la gente, más oportunidades habrá de que comiencen a militar por la causa. Y hay por lo que estar preocupado: los que no sean expulsados deberán atenerse a una subida de precios y de alquileres que puede resultar más eficaz que la expulsión directa. Carsten se preocupa por los habitantes del barrio: “Los artistas pueden todavía negociar de una manera o de otra con las empresas, pero ¿qué van a hacer los inmigrantes, que no son más que gente sencilla? Nadie va a preocuparse por ellos”. Sin embargo, Joost no se hace ilusiones: “No podemos ganar, porque vivimos en un mundo capitalista, donde el más fuerte gana. De todas formas podemos luchar y con ello conseguir preservar un poco de espacio”. Ese espacio, es una franja de 50 metros de vegetación al lado del río donde, según los militantes locales, no deberían construirse oficinas, sino una calle peatonal, carriles bici y “un espacio en común”. Sin embargo, los inversores no puedes permitirse tal derroche de espacio.

“No podemos impedirlo”, se resigna Ortwin Rau, propietario de un bar al borde del Spree, llamado Yaam. Yaam es también un lugar para las encuentros culturales, el mercado africano, fiestas hip-hop, talleres… Desde la playa artificial podemos admirar la vista sobre el río, el estadio O2 en construcción, las oficinas del Foro de la Energía –sede de Media Spree-… “Son gente simpática, no es su culpa que tengan ese trabajo. Tienen otra visión distinta a nosotros y viven en otro mundo”, comenta sobre sus vecinos. De todas formas, se muestra tranquilo ante el proyecto, que prevé el cierre del Yaam: “¿Qué podemos hacer? Ellos tienen todos los derechos, nosotros solo podemos intentar hacer mover a los políticos locales”. Por el momento, con solo el 40% del terreno comprado, Ortwin no se preocupa demasiado. Además, Yaam solo existe desde 1994, no es la primera vez que debe cambiar de local. “Queremos solo obtener algo a cambio y sé que vamos a salir adelante, seguro”. 

“Contradice todo lo que Berlín simboliza”

Kristien Ring, jefa de DAZ, el Centro Alemán de Arquitectura, es mucho más escéptico sobre el proyecto. “Es uno de los lugares que más se desarrolla en la actualidad, en el mismo centro de la ciudad, justo al lado de la plaza de Alexander. Tiene un potencial enorme. Media Spree no es el mejor proyecto posible. Esta región es excepcional desde un punto de vista geográfico (es el punto de contacto entre el Este y el Oeste del continente europeo), por lo que habría que planear algo que beneficie más a la población. Por desgracia, Media Spree es sobre todo positiva para los inversores y no deja lugar a la creatividad”, se queja Kristien.

Por esto, según Ring, los inversores van a construir de una forma aún desconocida en esta región, tan pronto como el asunto de los terrenos se aclare. “Los planes no mencionan la cláusulas del debate, por ejemplo, sobre cómo los edificios van a ser construidos en parcelas pertenecientes a distintos pequeños propietarios. Además, faltan espacios verdes a lo largo del río”. Se refiere también a la falta de concordancia entre los proyectos de la ciudad –como el de limpiar el río antes de 2011 para permitir el baño- con el proyecto de Media Spree: ¿Cómo nadar delante de esos edificios de oficinas? Según Kristien Ring, “este debería ser un proyecto común acordado por el Senado y no un el de inversores de distintas empresas. Se necesita un equilibrio entre desarrollo y conservación de espacios para las personas. No podemos basarnos en el principio de construir edificios de oficinas al borde del río donde trabajará gente que vive fuera de la ciudad, que volverán a sus casas al final de la jornada, dejando el barrio desierto. Eso es una contradicción con todo lo que simboliza Berlín”.