Media-tic del malo

Artículo publicado el 18 de Julio de 2007
Artículo publicado el 18 de Julio de 2007
Para promover el cine europeo a través de su programa Media 2007, la Comisión Europea ha optado por mezclar los culos con las témporas.

¡Los funcionarios europeos no piensan en otra cosa! Como si del diario Corriere della Sera italiano se tratara, un viento estival de locura hormonal parece soplar sobre el servicio comercial del programa Media de la Unión Europea. En tiempos normales, dicho proyecto, oficialmente incluido en el capítulo de iniciativas (cul)turales comunitarias, se ocupa de ayudar a un cine considerado a menudo moribundo: promoción de largometrajes, distribución de películas, ayuda a la realización o a los seminarios..., etc. De un modo bastante confidencial, Media, financia cerca de la mitad de las producciones proyectadas en las salas del continente.

Y como el sexo es siempre más explícito que las estadísticas, los alegres agitadores encargados de vender Media 2007 al público no se han ahorrado orgasmos en la pantalla. Resultado: un sucedáneo de vídeo erótico disfrazado de campaña publicitaria. Titulado "Film Lovers Will Love This ("Gustará a los amantes del cine"), uno de los anuncios de presentación de Media 2007 taya lo chabacano: en los 40 segundos que dura el vídeo -mezclando, entre otros, extractos de Amélie, de Jean-Pierre Jeunet, o de Todo sobre mi Madre, de Almodóvar- se suceden rostros extáticos, cuerpos desnudos y otros trapos baratos, acompañados de violines trémulos y lejanos jadeos salvajes. A modo de eslogan final, un Let's come together ("vámonos juntos") equívoco, sobre el que se cierne la duda: ¡¿deben los europeos reunirse o gozar juntos?!

El vídeo ha suscitado desde el principio la cólera de ciertos tecnócratas polacos, cuya supercatólica Liga de las Familias Polacas en el gobierno lo considera una depravación de las costumbres y un ejemplo de los “métodos inmorales” empleados por la UE para promover estas actividades. Ante este terremoto, el comentario de la sueca Margot Wallström, la rubia vicepresidenta de la Comisión europea, acusada de permitir sin pestañear la difusión de esta campaña publicitaria, ha sido ejemplar: “Es una cuestión de gustos”, declaró con sobriedad.