Meet My Hood: Flagey, Bruselas

Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2017
Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2017

Situada en el sudeste de Bruselas, la plaza más grande de la capital acumula calificativos: festiva, multicultural, joven e histórica. Se alza en el centro de un barrio que, a pesar de su aburguesamiento, ha conseguido conservar su autenticidad. ¿Cómo? A continuación os lo contamos.

Flagey está en el corazón de Ixelles. Uno de los centros neurálgicos de la capital belga, se sitúa lejos del centro histórico pero en el corazón de la historia bruselense. Esta historia comienza, a primera vista, en un cruce, en el cruce de varios ejes estratégicos (Chaussée d’Ixelles, rue Lesbroussart, chaussée de Vleurgat, chaussée de Boendael, avenue du Général de Gaulle, avenue des Éperons d'or, rue Malibran, y también la rue de la Brasserie y la rue des Cygnes), por el que al cabo del día se suceden los tranvías y autobuses.

Pijos y patatas fritas

En Flagey no solo nos topamos con autobuses. Estudiantes, funcionarios europeos, turistas en busca de patatas fritas, vecinos de todos los orígenes y clases sociales se apretujan durante la semana en la plaza. El fin de semana cambia de ambiente. El mercadillo invade el espacio. Los habitantes de Ixelles vienen hasta aquí para hacer la compra, pero también (¿y sobre todo?) para reunirse con sus amigos alrededor de una docena de ostras o de una decena de platos del mundo rescatados por los foodtrucks o camiones de comidas. Céline, productora de huevos y quesos frescos, está presente en el mercado desde hace veinticinco años nos dice: "En veinticinco años, el mercado y las personas que lo frecuentan han cambiado mucho. Podríamos decir que se han aburguesado. Además, no existe el mismo ambiente el sábado y el domingo. El sábado, los clientes van directos al grano, vienen solamente a hacer sus compras. El domingo, callejean, disfrutan más de su tiempo. Desde la llegada, sobre todo, de los foodtrucks hace unos años, la gente se queda hasta el mediodía, quedan con amigos... en fin, ¡menos nosotros! (risas)".

Flagey es famosa por sus patatas fritas y también famoso por ellas es el Frit Flagey. El edificio Flagey ha echado el ancla en la plaza, incluso después de la renovación de 2008. Se le conoce también por el sobrenombre de El barco (por su particular forma). Hoy en día, alberga el centro cultural Flagey y, en otras épocas, la sede de la radio y de la televisión belga. Flagey es también sus tranvías y sus bares míticos, como Le Pantin o el Café Belga. El barrio es también reconocido por su diversidad cultural. Tanto Martine, 61 años, en su tienda-taller de muebles vintage, que nos confía maravillada que la "gente se da los buenos días", como Rosalba, 48 años, restauradora, para quien "este lugar es la libertad", coinciden en decir que Flagey es un crisol de razas increíble, al igual que Bruselas, capital europea.

Para Max, miembro de Communa, una asociación que se dedica a reformar lugares deshabitados en Bruselas, esta diversidad sigue siendo superficial. Es fácil constatar que las comunidades no se mezclan. Cada esquina de la plaza tiene su propia población. Así, hacia la zona del estanque de Ixelles y del Café Belga nos encontraremos con "los modernos y los bohemios adinerados" (Documentaire Ateliers Urbains - #1 Flagey / #2 Le Grand Nord, obra colectiva, ndlr), mientras que al otro lado nos encontraremos con una población menos acomodada. Cada uno su banco, cada uno su esquina.

No hay duda, Flagey es Bruselas

Demasiado tímidos para ser grabados, los trabajadores de Frit Flagey nos confiesan: "No hay duda, Flagey es Bruselas", y puede que tengan razón. La plaza nació en 1856, cuando se secó el "gran estanque", formado por el Maelbeek (un afluente del Sena). En el pasado se llamaba la Place Sainte Croix ('Plaza de la Santa Cruz'), en referencia al hospicio Sainte Croix que se ubicaba aquí. En 1937, el desconfiadísimo Eugène Flagey, por aquel entonces burgomaestre (equivalente a un alcalde), llevó a cabo los trámites necesarios para dar su nombre a la plaza. Veinte años más tarde es en esa plaza en la que los hermanos Delhaize abrieron el primer autoservicio de Bélgica.

Más recientemente, la renovación de la plaza se hizo eco de la "bruselización" de la ciudad. Con su parking a cielo abierto, el barrio era víctima de inundaciones, en particular la calle Gray. Desde 2003 se han realizado trabajos para construir un "pozo para recoger el exceso de agua después de una gran tormenta" y soterrar el parking. La obra ha sido objeto de vivas tensiones entre el gobierno y los habitantes del barrio: estos últimos reclaman una consulta más democrática. Al final, después de seis años la plaza se inauguró con gran pompa.

Desde entonces, el barrio a vuelto a renacer: el mercado quincenal, el mercado de Navidad, y también eventos como manifestaciones o incluso un concierto de Stromae. Sorprendentemente, los interminables trabajos no han marcado a los habitantes a los que hemos preguntado. Se refirieron más a la tranquilidad de vivir en él, al centro cultural, los paseos alrededor del estanque de Ixelles o a un cierto aburguesamiento del barrio. "Se puede decir que es muy respetuoso con el medio ambiente", concluye Youssef, 56 años. La pregunta que planteamos entonces es: ¿necesita Flagey una etiqueta?

La opinión de los vecinos

¿Cuánto cuesta?

La gente

Lugares que no os podéis perder (según Marjolaine, habitante del barrio desde hace muchos años)

-Restaurant Ami, rue Lesbroussart 13: "Vegetariano, buen servicio y, sobre todo, buenos y generosos platos: recomiendo la minihamburgesa con ensalada de quinoa y los postres".

-L'Amère à Boire, rue du Belvédère 8: "Sin duda, mi bar preferido del barrio: se puede elegir entre una amplia variedad de cervezas belgas (diez veces más que en el Café Belga). Los camareros son supertranquilos y, los jueves, una parte de lo que cuestan las consumiciones va a una asociación. La música es muy guay, en invierno hace mucho calorcito y los asientos son muy cómodos. Un sitio genial".

-Pastelería García, Avenue de la Couronne 75: "Pasteles de nata deliciosos, pequeños sándwiches de carne de cerdo con mostaza un poco dulce y buen café".

-PTYX, rue lesbroussart 39: "Librería con una bonita fachada, decorada con los retratos y la biografía de algunos de los escritores más importantes. Un surtido de libros seleccionados pero a precios no muy baratos".

-Panadería La Fleur du Pain, place Flagey: "La mejor panadería de Bélgica: fougasse (especie de hogaza) con aceitunas buenísima, buenos cruasanes de mantequilla y buenas baguettes tradicionales".

-Restaurante Les Super Filles du Tram, rue Lesbroussart 22: "Las mejores hamburgesas de Bruselas. Hay que reservar".

-Le Petit Canon, rue du Hénin 98: "Mi bar de vinos preferido (un vino a dos euros), ambiente agradable, bien decorado, aceitunas muy ricas para picar, excelentes precios y buenas jarras".

-Le Pantin, bar, Chaussée d'Ixelles 355: "Ponen la calefacción demasiado alta, pero el ambiente es muy familiar. Dispone de juegos de mesa, sillones cómodos, tentempiés no demasiado caros a cualquier hora. Abre hasta bastante tarde".

-Les Petits Riens, Chaussée d'Ixelles 304: "Parecido al Emmaüs. Picoteo con productos de temporada".

-Dolma, Chaussée d'Ixelles 329: "Restaurante con opción de buffet. Un poco caro, pero la calidad de la comida lo perdona. Comida vegetariana".

-Le Café Belga, una institución en la plaza Flagey.

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Este artículo forma parte del proyecto de cafébabel Meet My Hood, cuyo objetivo es descubrir al lector los barrios de las principales ciudades europeas. Si quieres enseñarnos el tuyo, ¡escríbenos!