Mercados europeos : caleidoscopio de las zonas urbanas

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2010
Del Camden Town londinense al Rastro en Madrid, sin olvidar el Campo dei Fiore de la eternal Roma o los navideños germanos. Los mercadillos estructuran las ciudades europeas. Cada uno de ellos cultiva sabores, objetos antiguos u olores locales. Visita guiada a través de cuatro culturas

En las ciudades romanas, el mercado se encontraba en un edificio particular con el contorno limitado. En la Edad Media, los centros de comercio se convirtieron en la semilla de las nuevas ciudades. De este periodo datan El Rastro de Madrid, el Campo dei Fiori italiano o los mercados festivos germánicos, de los cuales es un elocuente ejemplo el December Market de Viena, que se remonta a 1294. Algunos de ellos son semanales, otros tan solo se celebran una vez al año. Los cien gramos son la medida favorita (cent grammes en francés, einhundert en alemán o un etto en italiano), junto con el kilo. ¿Cómo hacer comprender en el sur de Europa que no se quiere más que una manzana? El pulgar resulta un aliado ideal.

El mercado al aire libre es una institución social y turística. Permite a los productores presentar la riqueza de su país y de su cultura; para los habitantes de la localidad es una ocasión para encontrarse con amigos y los viajeros y turistas aprovechan para empaparse de la atmósfera de la ciudad. No todo el mundo acude a los mercados para comprar. Los ojos de los niños brillan ante los algodones de azúcar, los abuelos admiran los tesoros de su juventud y los adolescentes deambulan en un ambiente de euforia. A menudo se encuentran objetos que no existen en ninguna otra parte, y si se sabe regatear, a precios inmejorables.

Camden Town: paraíso de tribus urbanas

©Sara Szeremeta¿Que encuentran los fans del underground en Camden High Street y cerca del canal The Lock? Para los 'emos', trapos cosidos al más puro estilo de las perversas colegialas japonesas; camisetas con procesadores integrados que muestran la frecuencia cardiaca con las que acudir a una fiesta de música electrónica, ropas élficas y sombrererías para los adictos a la fantasía, sin contar con otras miles de perlas. Los mercados no se limitan a la bisutería y al olor de incienso que se repiten en los puestos, también se puede entrar en tiendas de diseño con elevados precios (corseterías, ropa de noche), o disfrutar de la excelente comida india.

Atravesando canales y esclusas (por los que uno puede aventurarse en barco en verano), este lugar hubiera seducido a John Lennon, o al menos eso proclama una placa conmemorativa. Sin embargo, el bazar y los artesanos se asentaron en la esclusa del canal The Lock en 1973, por lo que la celebridad no hubiera tenido la ocasión de hacer muchos negocios.

Al margen de Camden y sus puestos típicos, la calle entera es un mercado en el que se encuentran clubs (Electric Ballroom, KOKO) y pubs (The World’s End, Devonshire Arms) para tribus urbanas como punks, góticos o metálicos. En 2008, la calle se incendió: sí, el encanto de los mercados es como el “aquí y ahora”, están llenos de vida un día y desaparecen al siguiente. 

Otro lugar de culto de la moda londinense para los outsiders es Brick Lane. Su público en nada se diferencia del que se concentra aquí y está formado sobre todo por cazadores de ropa de ocasión, artistas o jóvenes diseñadores. Para salir, hay bastantes discotecas.

El Rastro : el mercadillo madrileño

©Sara SzeremetaSaliendo del Metro en Tirso de Molina o La Latina, en Madrid, y en dirección a la Plaza de Cascorro, la Ribera de Curtidores u otras calles cercanas, se llega al Rastro. El Ayuntamiento permite la instalación de un máximo de 3.500 puestos bajo la mirada severa de la estatua de Eloy Gonzalo. El nombre del mercado se refiere a los restos de sangre que los animales dejaban tras de sí cuando eran transportados desde los mataderos situados en el río hasta las curtidurías. La calle de los pintores (calle de San Cayetano) también tiene algo intrigante: viejos aparatos de radio, colecciones de filatelistas, libros antiguos, ropa o películas. Tambiénse pueden encontrar antigüedades, vajillas y bisutería hecha a mano, entre otras cosas. Los propietarios buscan más quitárselas de encima que hacer fortuna con su venta. Con suerte, también se puede encontrar el pomo de una puerta barroca para el cuarto de baño, un pequeño espejo encantador como el que tenia tu abuela o una cubertería de plata (no necesariamente completa) algo erosionada.

Alemania: la magia de la navidad

©Łucja DidkowskaLos mercados germánicos son ambulantes. En el Weihnachtsmarkt de Nottingham, en Inglaterra, todo, absolutamente todo se transporta, incluyendo los Bratwurst, las salchichas calientes perfectas para comer al aire libre con temperaturas bajo cero, con un punto de mostaza y un trozo de pan. Después de la comida, el visitante puede admirar las bufandas de fantasía tejidas a mano, las gorras, guantes, cristalería, joyas, adornos de navidad embutidos tradicionales, pasteles, dulces (las almendras caramelizadas o las tortas con canela) o el vino caliente. ¡Las fuentes de chocolate son un éxito! También se puede inmortalizar bailes y cantos y la apertura simbólica del mercado con la acogida de Christkind, el niño Jesús. Dos millones de personas visitan anualmente los mercados populares de Nuremberg y más de tres millones de curiosos pasan por el mercado de Stuttgart.

Campo dei Fiore: 500 años de productos frescos

En otro tiempo, nuestros antepasados pisaron los campos de flores que había en este lugar. Otras fuentes nos cuentan que aquí vivía la hermosa Flora, quien era el objeto de deseo de Pompeyo El Grande. Sin embargo, el Campo dei Fiore es actualmente el mercado romano más antiguo aún en funcionamiento. Desde 1477, los primeros vendedores empiezan a llegar de madrugada. Durante 13 horas, se puede comprar pescado fresco, fruta, verduras y aceitunas. Mientras tanto, las mujeres pueden esperar a que les ofrezcan flores a la caída de la noche. Los macarrones artesanales siguen siendo un objeto de fascinación. Otra especialidad italiana que impresiona especialmente a los turistas: la pizza preparada ante sus ojos en los locales alrededor de la plaza. Para mí, los mercados donde pose puede encontrar productos ya preparados son aún más interesantes: quesos, salchichas, jamones italianos y españoles, pan de aceitunas o frutos secos, miel y todo tipo de platos preparados. ¿Qué más pueden pedir los viajeros hambrientos?

©Asia Kalicka

Foso: ©Koke. /Flickr, ©Sara Szeremeta/©Łucja Didkowska/©Asia Kalicka